Recesión en EE. UU.: Qué más puede hacer Guatemala para no “contagiarse” de los síntomas económicos desde el norte

En el país ya se notan algunos indicadores preocupantes, pero es muy poco probable que se genere una recesión este año, gracias al dinamismo de remesas y exportaciones.

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La economía, los precios y los mercados han reaccionado a los eventos mundiales. (Foto, Prensa Libre: EFE).
La economía, los precios y los mercados han reaccionado a los eventos mundiales. (Foto, Prensa Libre: EFE).

La economía de Estados Unidos cayó por segundo trimestre consecutivo, con lo que “técnicamente” se podría decir que se encuentra en recesión. Sin embargo, el National Bureau of Economic Research, una institución privada y no partidaria, es la encargada de declararlo oficialmente y por el momento, pareciera que no lo hará, al tomar en cuenta otras variables, además del producto interno bruto (PIB) trimestral.

Una de las razones detrás de esta decisión, es que el mercado laboral aún parece bastante dinámico. La tasa de desempleo en Estados Unidos está en 3.6%, una cifra muy similar a la que se tenía antes de la pandemia. Esta ha sido la recuperación del mercado laboral más rápida de las últimas cuatro recesiones en ese país.

Sin embargo, hay tres hechos que podrían cambiar este panorama en los próximos meses. El primero es que varias de las gigantes tecnológicas han anunciado que detendrán sus planes de contratación de personal o serán más prudentes con los mismos. Muy probablemente otras empresas, de otros sectores, seguirán el mismo patrón, ante el temor de la recesión.

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El segundo es que la creación de empleo se ha ralentizado en los últimos cuatro meses y se ha reducido a un 60% del empleo generado en el último trimestre de 2021. Por último, durante junio y julio se incrementó en 18% el número de reclamos de seguro de desempleo, respecto al primer trimestre de 2022. Esto sugiere que la tasa de desempleo podría iniciar a incrementarse en los siguientes meses.

Por otra parte, el Índice de Producción Industrial no creció en mayo y cayó 0.2% en junio, rompiendo con la tendencia al alza que traía desde hacía varios meses. El mercado inmobiliario también da señales preocupantes. La venta de casas usadas ha venido cayendo desde el mes de febrero y la venta de vivienda nueva registra una situación similar. Los precios históricos de los bienes raíces en Estados Unidos y el incremento de las tasas de interés hipotecarias, han hecho que muchas familias desistan de comprar bienes inmuebles.

Más preocupante aún, es que el Gasto de Consumo Personal, una variable que mide la evolución del consumo de los estadounidenses, se ha desacelerado en los últimos tres meses. Como era de esperarse, lo mismo sucede con el crecimiento de las ventas minoristas.

Esto no es de extrañar, pues la encuesta del Sentimiento del Consumidor que publica la Universidad de Michigan da cuenta de que el ánimo de los consumidores se encuentra en el nivel más bajo desde enero de 1981, el año en que se comenzó a publicar.

Y sin duda, los niveles de inflación más altos de los últimos cuarenta años que ha registrado la economía de Estados Unidos, ha sido determinante para que el consumo comience a dar signos de agotamiento en ese país.

Comienza el contagio

Todo este conjunto de variables demuestra que la caída del PIB de Estados Unidos en los últimos dos trimestres, no son un dato aislado, sino que está reflejando lo que sucede en varios mercados. Pero ¿Qué sucederá en lo que resta de 2022? ¿Seguirá la economía estadounidense con la tendencia actual, con lo cual se caerá “oficialmente” en una recesión? O bien, como algunos aseguran, ¿se retomará la senda del crecimiento en el tercer y cuarto trimestre del año? La respuesta podría estar en la “trayectoria” que tendrá la inflación en los próximos meses y en las decisiones que tomará la Reserva Federal (Fed) para seguir conteniéndola.

La Fed ha manifestado su compromiso de “abatir” la inflación histórica que está experimentando la economía estadounidense y ya aumentó la tasa líder a 2.25%. Es importante recordar que la tasa líder estuvo casi en cero entre 2009 y 2015. Luego, comenzó a incrementarla y pasó casi dos años en aumentos paulatinos hasta llevarla a 2.25%, el mismo nivel que está actualmente.

Pero en el 2019, la economía de Estados Unidos comenzó a desacelerase y la banca central redujo levemente la tasa líder para evitar una recesión. Esto ocurrió pocos meses antes de la pandemia.

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En ese momento, pudo dar marcha atrás con su intención de subir la tasa líder, porque la inflación no era un problema. Pero hoy que la inflación está en 9%, más de cuatro veces por encima de la meta implícita de 2%, no puede darse ese lujo, así que tendrá que seguir aumentando la tasa, hasta que la inflación regrese a la meta establecida, ya que está en juego su credibilidad.

La buena noticia es que los precios de varias materias primas se redujeron en los últimos dos meses, lo cual ayuda al objetivo de una menor inflación. Pero el consenso parece ser que los incrementos en la tasa líder van a continuar y en ese sentido, se tiene una alta probabilidad de que la economía de Estados Unidos experimente una nueva caída en el tercer trimestre.

Al otro lado del Atlántico, en la Eurozona, la alta inflación y la depreciación del euro han obligado al Banco Central Europeo a subir la tasa líder por primera vez en once años. Ello, a pesar de que la Zona Euro parece estar en mejores condiciones que la economía estadounidense, porque ha reportado un crecimiento positivo en los dos primeros trimestres del año (a pesar de que se está librando una guerra en la vecindad).

Pero la principal amenaza para la economía del viejo continente es la crisis energética que esta sufriendo y que posiblemente se agudizará con la entrada del invierno. Si la guerra se extiende y las tensiones con Rusia escalan, es muy probable que esta región reporte una caída en el cuarto trimestre de 2022.

En el caso de China, la segunda economía del planeta, se estima que crecerá sólo 5.5% en el 2022, la tasa más baja en tres décadas, exceptuando el 2020, cuando creció sólo 2.2%. La principal preocupación de esta economía es lo que pasa hoy el mercado inmobiliario, pues muchas compañías de ese sector están en riesgo de caer en quiebra y millones de clientes se niegan a pagar la hipoteca sobre proyectos que nunca fueron finalizados ni entregados.

 

Por supuesto que esto pone en riesgo también al sector financiero. Además, China tiene una estrategia agresiva contra el covid, que le obliga a poner en cuarentena a millones de personas a cada cierto tiempo, lo cual afecta gravemente su economía.

Con los tres grandes bloques económicos atravesando serias dificultades, no cabe duda de que el riesgo de una nueva recesión mundial es real, aunque cada economía iría a “diferentes velocidades” hacia un escenario de recesión. Estados Unidos es la economía más vulnerable por el momento.

El impacto local

En el caso de Guatemala, la macroeconomía se encuentra bastante estable y las cifras del primer trimestre apuntan a que todavía podría lograrse un crecimiento cercano al 4% en 2022. Sin embargo, de continuar la tendencia actual en la economía estadounidense, es muy probable que se experimente una desaceleración en el segundo semestre de 2022.

El peor escenario sería cerrar este año con un crecimiento cercano al 3%, así que es muy poco probable que la economía de Guatemala experimente una recesión en 2022, ya que las remesas y las exportaciones registran un crecimiento bastante robusto.

Pero no hay que olvidar que la alta inflación está causando estragos en la economía de los guatemaltecos, sobre todo en los más vulnerables pues además, la macroeconomía no refleja lo que está sucediendo a nivel microeconómico (familias).

Es interesante notar que la recaudación del impuesto al valor agregado (IVA), que refleja en cierta medida lo que sucede con el consumo de los guatemaltecos, registró un crecimiento de sólo 5% en los primeros seis meses del año. Con una inflación interanual de 7.55%, este dato sugiere una leve contracción en el consumo.

En conclusión, los escenarios para la economía mundial lucen bastante preocupantes. No cabe duda de que el 2023 será mucho más volátil que el 2022, así que se debe estar preparados para ello.

¿Entrará en recesión Guatemala?

  • No en 2022. El peor escenario sería un crecimiento de 3%.
  • Sin embargo, en el 2023, dependiendo de la profundidad de la crisis en Estados Unidos, sí podría llegarse a una recesión.
  • No habría un riesgo alto de devaluación del quetzal. Las remesas siguen siendo el principal determinante del precio del dólar.

¿Qué se puede hacer internamente?

  • Subsidios focalizados. Se debe eliminar el subsidio a las gasolinas. Debería ser sólo el diésel y lo mejor serían transferencias a los más pobres.
  • El Banco Central debe seguir incrementando la tasa de interés, como lo están haciendo el resto de Bancos Centrales de la región.

Las políticas de demanda generan inflación. Se deben enfocar esfuerzos en políticas de oferta:

  • Proyectos de riego en las zonas rurales.
  • Apoyo técnico a los pequeños agricultores.
  • Mejora significativa de los caminos rurales.
  • Proyectos de infraestructura para mejorar la logística hacia el exterior.
  • El objetivo debe ser mejorar la productividad agrícola y reducir los costos del comercio interno y externo.

Paul Boteo es director ejecutivo de la Fundación Libertad y Desarrollo, correo pboteo@fundacionlibertad.com


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