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Alejandro Sinibaldi: el camino de coimas que casi lo hace presidente de Guatemala

Soborno a soborno, Alejandro Sinibaldi, el tercero en la línea de sucesión al poder del Partido Patriota logró en menos de una década la fama, fortuna y la cárcel.

Alejandro Sinibaldi en el despacho de Comunicaciones, cuando era ministro del PP. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Alejandro Sinibaldi en el despacho de Comunicaciones, cuando era ministro del PP. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Alejandro Sinibaldi Aparicio en el 2015 y los sucesos acaecidos durante ese año, y los testimonios e investigaciones posteriores lo colocaron en la más alta esfera del círculo cooptador del Estado, pero su historia no comenzó ahí, ni siquiera cuando fue nombrado ministro de Comunicaciones, sino comenzó mucho antes.

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Pero no fue su estrecha relación con el general Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti y todos los círculos de poder del extinto Partido Patriota, donde también integró el comité ejecutivo, los que le dieron un lugar en el listado de cooptación estatal, sino fue un espacio que reclamó por derecho propio al tomar ventaja de todos los puestos y contactos que tuvo a su alcance.

La misma Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), lo reconoció. Él era parte de un grupo de “más de 60 estructuras identificadas y perseguidas por el MP y la CICIG -que-constituyen lo que puede considerarse apenas una muestra, ya que existen otras estructuras que están actualmente bajo investigación y otras que están por identificarse”, decía la comisión de Naciones Unidas en su informe del 2019.

Cuatro años y tres meses después de que el Juzgado de Mayor Riesgo B lo declarara prófugo de la justicia, aparece, después de un periplo que lo llevó desde Italia a México y finalmente a la Torre de Tribunales.

Turismo, el primer capital

El poder de Sinibaldi no fue espontáneo, antes del 2011 ya se había cercado lo suficiente a Pérez Molina y esto le había valido para tener espacios en la administración pública. Fue director del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), durante el gobierno de Óscar Berger (2008-2012), que ganó la Presidencia por la Gran Alianza Nacional, que integraba el Partido Patriota. Pérez Molina se sumó al gobierno de Berger como comisionado de seguridad, al renunciar, Sinibaldi también dejó el puesto en el Inguat y regresó al Congreso a ocupar una curul que ganó en las elecciones del 2007.

Años después, el testimonio de la asistente personal de Sinibaldi, Aneliese Herrera, durante el proceso penal de Cooptación del Estado, confirmaba que en el 2007se creó Inversiones ASA (Alejandro Sinibaldi Aparicio), en donde coloca a Herrera como representante legal.   “La razón por la que sería representante legal era porque él iba a ser diputado y no quería que lo vincularán a esta sociedad, así como las que ya estaban creadas, y las que se iban a crear”, señaló la asistente. Un año después, en el 2008 crean, entre otras empresas, Inversiones Napoleón, Espectaculares Urbanos, Gigantes Urbanos, Servicios Troya, Impresos Urbanos.

Para las elecciones del 2011, Alejandro Sinibaldi había superado con creces su paso por el Inguat, incluso, como diputado, y ya comenzaba a acomodarse en el puesto de gran operador político que sostenía reuniones con empresarios del más alto nivel.

En el 2011, cuando se preparaba Sinibaldi para competir por la alcaldía metropolitana, ya capitalizaba fondos provenientes de coimas, según las declaraciones del empresario Julio Porras Zadik, quien se declaró culpable de entregar Q15 millones a través de12 cheques a seis empresas vinculadas a Alejandro Sinibaldi, entre estas Impresos Urbanos, Arqco Outsourcing, Inversiones ASA y Seguridad ASA, a cambio que se gestionara una reunión entre las empresas de telefonía del país para alcanzar acuerdos comerciales.

Finalmente, en el 2011, Sinibaldi obtuvo 127 mil votos que le valieron para quedar en tercera posición en la carrera por la municipalidad de Guatemala y, como premio de consolación, Pérez Molina que se hizo de la Presidencia de la República, lo colocó en la cartera de Comunicaciones.

 

Otto Pérez Molina comparte escenario con Sinibaldi, durante una gira de trabajo en la provincia. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El arte de cobrar por pagar

Sinibaldi tomó la cartera de Comunicaciones luego del éxito, un año antes, como recaudador de financiamiento y ahora también contaba con la lealtad de un grupo de diputados en el Congreso.

Desde Comunicaciones, Sinibaldi, según informes de la Cicig, entretejió un imperio sin precedentes en la organización y gestión de sobornos. El método consistía en “un entramado de empresas de cartón para cobrar comisiones, tanto por el pago de adjudicaciones de obra pública como de la deuda de arrastre”.

Un informe de la Cicig del 2019 asegura que Sinibaldi “construyó un entramado de sociedades para recibir dinero ilícito (comisiones) de empresas de construcción; así como un sistema para lavar dinero y adquirir decenas de propiedades. Esta estructura criminal preparaba en 2015 las condiciones para trasladar sus operaciones financieras a Nicaragua”.

Los círculos de negociación:

La forma en que Alejandro Sinibaldi logró manejar los negocios ilícitos en Comunicaciones obedecía a un esquema básico pero efectivo. El ministro Sinibaldi estudia la deuda del Estado con empresas contratistas en Comunicaciones y conforma un equipo paralelo donde figuran viceministros y diputados de su confianza para “negociar” el pago de la deuda.

Sinibaldi y su estructura plantean el pago de la deuda del Estado a estas empresas a cambio del 15% de coima por cumplir con el desembolso. Además, ofrece más contratos con el Estado a cambio de otra coima también del 15%. “De esta forma tenían un control estricto de pagos, ya que al controlar el monto del desembolso confrontaban con los dineros ilícitos recibidos”, asegura la Cicig en el informe oficial de la estructura, que se había valido de ese entramado de empresas de cartón para canalizar los pagos ilegales.

En un primer círculo están las empresas más grandes y es directamente Sinibaldi quien se encarga de esta cartera y sostiene reuniones con Construcciones Nacionales Sociedad Anónima, (Conasa), Asfaltos de Guatemala, entre otros.

El viceministro Víctor Corado, tomó a los constructores medianos.

Un tercer círculo lo integraban diputados afines a Sinibaldi y sus viceministros Miguel Ángel Cabrera y Rubén Mejía, que se encargaron de negociar el pago de la deuda con pequeños constructores y empresas de mantenimiento vial.

Alejandro Sinibaldi es nominado candidato presidencial del Partido Patriota, en el 2014. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El fisiquín

Entre un evidente distanciamiento con la vicepresidenta Roxana Baldetti y con el apoyo de un grupo de diputados Patriotas, Sinibaldi comienza a ganar terreno en el entonces partido oficial y en agosto del 2014, Roxana Baldetti zanja los rumores de que existen problemas entre ambos y lo nomina como el candidato a la presidencia del Partido Patriota. ¿Está fisiquín o no está fisiquín?, preguntaba Baldetti en una actividad del Consejo de la Juventud en el Domo de la zona 13.

Para entonces, Sinibaldi tiene una fortuna lista para financiar su campaña presidencial. De hecho, ante el distanciamiento que tenía con Baldetti, el ministro de Comunicaciones había comprado el Movimiento Reformador (MR), un partido que lo podía lanzar a la presidencia, en caso de que el PP le negara su apoyo.

“A finales del 2014 y principios del 2015 es que empiezo a escuchar que él decide que va a comprar otro partido (…) como un plan B y  resultó que era el MR (Movimiento Reformador)”, dijo Herrera, que le llevó hasta antes de su huida, el registro de todos sus negocios.

La investigación de la Fiscalía y otros informes, como el de la asistente Herrera, daban cuenta que Sinibaldi nominado por el PP no se confiaba y apoyaba por igual al entonces candidato Jimmy Morales, del Frente de Convergencia Nacional y al mismo Libertad Democrática Renovada (Líder), de Manuel Baldizón.

“Muchos del equipo, que antes era de Sinibaldi, otros estaban con Neto Bran, pues él también estaba como candidato por el MR como alcalde de Mixco, y también sabía que el señor Sinibaldi había puesto a disposición de Jimmy Morales el helicóptero ANM —por las siglas de los nombres de sus hijos—, pero el acercamiento lo hacía a través, creo, que de Rubén —Mejía—; como decía, no estaba participando en nada, pero según mi percepción tenía frentes por todos lados”, dijo Herrera.

La aeronave en cuestión estaba registrada a nombre de la entidad fuera de plaza Nimbus Asset Corps, según datos de la Dirección General de Aeronáutica Civil. La matrícula ANM corresponde a un helicóptero Bell 407 GX del cual existen fotografías que muestran descendiendo del mismo el entonces candidato a la presidencia Jimmy Morales. Esa imagen sirvió, incluso, a la Fiscalía para sostener la acusación por financiamiento electoral ilícito contra FCN-Nación presentada en el 2017 y por la cual también se solicitó antejuicio al mandatario Morales.

Alejandro Sinibaldi junto a Roxana Baldetti y Mauricio López Bonilla, durante la asamblea del comité ejecutivo del PP, en el 2015. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Para el 2015, Sinibaldi capitalizaba todo el poder del candidato oficial y su influencia había trascendido la política. También negociaba la justicia.

Entre noviembre y diciembre de 2015, Aneliese Herrera asegura que observó una reunión entre la entonces fiscal general Thelma Aldana, el operador político Gustavo Herrera —señalado de participar en un desfalco del IGSS por  Q350 millones en el gobierno de Alfonso Portillo y ahora “refugiado político” en Nicaragua— y Alejandro Sinibaldi.

“Sacó a todo el personal, solo se queda el guardián y de repente llega la persona que estaban esperando, que cuando me di cuenta era la señora fiscal, la licenciada Aldana —Thelma—, esa fue la primera vez que yo la vi en la oficina… Y así fueron más o menos unas tres veces que ella llegó, pero siempre llegaba acompañada del Gato Herrera, nunca llegaba sola; sin embargo, el señor Sinibaldi siempre estaba muy confiado, él decía: ‘yo todo lo tengo controlado, no hay problema, todo está bien a mí me pasan información así que no se ahueven’”, afirmó la testigo en su declaración ante el personal de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI).

“Él me decía necesito que me saque Q50 mil o Q75 mil y ese dinero, cuando yo le preguntaba, ¿mire, cómo se lo apunto?, ‘en el control póngame nada más CC o póngame Boanerges   (…)’ También se reunía con magistrados que no sé si son de la CC o de la Suprema (CSJ) pues no los conozco desde antes”, señaló la asistente de Sinibaldi, quién le indicó también  que se destruyera la contabilidad.

Los tentáculos del poder que controlaba Sinibaldi para ese año, tan solo meses antes de la caída del PP, le alcanzaban para, supuestamente, sobornar medios de comunicación, pagar “favores” a magistrados de la Corte de Constitucionalidad y dominar un grupo de diputados en el Congreso.

En mayo del 2015, cuando renuncia Baldetti y es ligada a proceso por el caso La Línea, según el testimonio de Anelise Herrera, Sinibaldi comienza a arreglar su huida, no sin antes pedirle a ella y a su hermano, Juan Pablo Sinibaldi, que recojan dinero en efectivo que tiene en distintos lugares. Según Herrera, logran reunir unos Q100 millones y US$200 mil en efectivo que le entregaron a Sinibaldi y con el que habría huido, se supone a Europa, de donde regresó cuatro años y tres meses después.

Como una efeméride, el mismo día de su entrega, 24 de agosto, pero de 2014, y con las aspiraciones presidenciales intactas, Sinibaldi ocupaba espacios en los medios de comunicación, pero inaugurando obras en Suchitepéquez.  “¿El presidente salió bueno verdad? Y ahora aquí tengo un ministro que viene a trabajar”, decía Baldetti mientras presentaba a Sinibaldi ese día.

Alejandro Sinibaldi participa de la inauguración de los trabajos de recuperación de un tramo carretero en Suchitepéquez, el 24 de agosto del 2014. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

ESCRITO POR:

Alex Rojas

Periodista de Prensa Libre especializado en política y periodismo de investigación con experiencia de 15 años como reportero y editor en medios escritos, radiales y digitales. Reconocido con el Premio Nacional de Periodismo en Guatemala, en 2014 y becario del programa de periodismo judicial Cosecha Roja de Argentina y del programa de autorregulación ITP, en Suecia.