Carlos Díaz: orientador de vida

Su compleja hoja de vida contrasta con su personalidad sencilla y bromista. Así es el académico español Carlos Díaz Hernández (1944), quien tiene un doctorado en Filosofía y otro en Derecho. En la actualidad redacta su tesis para obtener uno más en Psicología.

Carlos Díaz es uno de los principales exponentes  del personalismo comunitario, una corriente filosófica centrada en la dignificación de la  persona. (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Carlos Díaz es uno de los principales exponentes  del personalismo comunitario, una corriente filosófica centrada en la dignificación de la  persona. (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Ha escrito 260 libros en varios campos académicos, incluyendo, Filosofía, Teología y Psicología. Una vida dedicada al estudio, la investigación y la docencia, espacios donde es uno de los principales exponentes de la Filosofía del personalismo comunitario.

A pesar de sus amplios méritos académicos, Díaz se considera una persona con una inteligencia normal. Asegura que solo se ha dedicado con amor a lo que más le gusta: estudiar, leer y escribir, junto a su preocupación por construir un mundo mejor.

El académico visitó Guatemala por sexta ocasión, para presentar uno de sus libros más recientes: Del psicoanálisis a las terapias personalistas, en la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua).

Díaz es, además, integrante del Instituto de Ciencias de la Familia, dirigido por la doctora en Antropología María Figueroa Cheesman, donde se desarrolla un programa de estudios basado en la filosofía personalista comunitaria.

En esta conversación comparte sus puntos de vista sobre la persona, la familia y los valores.

¿Qué sintetiza su más reciente libro?

Es un pequeño aporte para reorientar reflexivamente los nuevos movimientos de la Psicología.

Esta disciplina nació con Sigmund Freud, quien estaba muy condicionado por los planteamientos científicos de la época, los cuales universalizó. Freud tuvo una concepción que ha resultado marcadamente obsoleta. Para el científico vienés, todo lo que nos pasa está determinado por la infraestructura instintiva, pero la ciencia cambia de acuerdo a la época.

¿Con cuál tendencia simpatiza usted?

He tenido formación en terapia humanista, Gestalt y Logoterapia, cuyo fundador fue el austríaco Víctor Frankl.

¿En qué consiste esta última?

En orientar el sentido de la vida. Muchas personas, más que sentirse enfermas, están confundidas. No saben vivir, como el rico que tiene mucho dinero y no sabe qué hacer con él.

¿Cómo se aprende a vivir?

Hay que orientar la existencia en el orden de una meta por alcanzar, pero que siempre está por llegar. Nunca se alcanza definitivamente. Para eso hay técnicas. Citaré solo una: la intención paradójica, que consiste en ‘voy a hacer que suceda aquello que más temo’ o bien ‘voy a enfrentarme al miedo, aunque este me mate’.

Es una de las técnicas estrellas de la Logoterapia, muy indicada en el tratamiento del insomnio, el temor a hablar en público, la sudoración excesiva o el tartamudeo. Desde luego, no es algo indicado para pensamientos suicidas o depresivos.

La Logoterapia está enfocada en que el paciente le encuentre sentido a su vida, haciéndolo responsable, de manera que domine aquello que busca y no ser arrastrado por lo que desea.

¿Es una de las corrientes psicológicas más recientes?

A mi parecer, todas estas y muchas escuelas humanistas carecen de un fondo reflexivo filosófico. Los psicólogos no le tienen mucho amor a la Filosofía. Falta formación. El origen de todo siempre es la Filosofía, de ahí que la corriente por la que me inclino sea el personalismo comunitario.

¿En qué consiste el personalismo comunitario?

Se es persona, pero a la vez se vive en comunidad. Hay que abandonar los personalismos.

Esta corriente estudia lo que le sucede a la persona como individuo en interacción con la comunidad.

Por lo general, las terapias psicológicas suelen ser muy individualistas. Si a alguien le sucede algo, lo curan y se acabó, pero los problemas también son interpersonales: de pareja, con los hijos, profesionales. Siempre hay otro u otra en la vida, sea directa o indirectamente. Esto también se aplica en instituciones o naciones.

¿Qué opina de los cambios en la familia del siglo XXI?

Uno de los mayores problemas en la familia es cuando se habla del sentido de la vida. La tradicional está desapareciendo, lo cual es una enorme desventaja, porque se necesita de las figuras paterna y materna.

¿Qué provoca esto en la sociedad?

El papá debe nutrir anímica, psicológica, personal y afectivamente a los hijos. Si esta figura desaparece, el corazón del niño se endurece. Si se pierde el afecto desde la infancia, el menor va a ir en busca de un amor, sin tener amor. Si no lo tiene, lo necesita, pero no sabe cómo darlo. Es muy frecuente que un chico maltratado sea un adulto maltratador.

¿Qué piensa del matrimonio homosexual?

Es mejor el amor heterosexual por mil razones psicológicas. La mujer tiene un tacto distinto al hombre, hay cosas invisibles.

Algunas de estas parejas desean adoptar hijos.

Por lo que he estudiado, no estoy de acuerdo.

¿De qué manera puede repercutir esto en los menores?

En una pareja de hombres siempre se asumen roles de hombre-mujer. Es una sustitución de la diferencia, la cual se restablece, aunque no se quiera.

A pesar de todo, dos hombres no son complementarios en forma psicológica. Es decir aportan lo mismo. La ternura es diferente.

En general, el impacto en terceros es negativo. Hay muchos estudios científicos, pero yo me inclino por la complementariedad. Esto no significa que no se pueda discutir. La ciencia no es dogma, pero sí ciencia humana, con un gran componente ideológico.

Sus estudios están bajo la luz del catolicismo.

Trabajo con todo el mundo. Mi reflexión es hacer que vivan con mayor rigor la belleza de sus vidas; dignificarlas.

Las soluciones que quiero aportar son independientes de las creencias. Por tanto no pueden estar dictadas por mi religión católica.¿Cómo conjugar lo universal de la razón con lo particular de una fe? Tengo la suerte de estar dispuesto a perder la fe si me demuestran que el ateísmo es mejor, no me da miedo nada. No soy sacerdote; mi posición es puramente axiológica.

¿Hay valores universales?

Sí. Pero eso lo dice usted o yo, otros consideran que ni siquiera hay valores, como los nihilistas o los relativistas profundos. La religión es un valor, pero el relativista lo toma según le convenga. Para él no hay verdades absolutas.


¿Cuál es la relación entre la Filosofía y la religión?

Soy un religioso católico, pero busco lo universal para todos, creyentes y no creyentes. Cuanto más profundizo en la Filosofía, más cómodo me encuentro con el mensaje de Jesús.

En mi caso, claro, hay dificultades pero no es imposible aspirar a tener un discurso universal, y a la vez, una religión particular. Incluso, para mí no es incompatible el ateísmo ni el agnosticismo. En el fondo estamos las personas.

Perfil

Conferenciante y docente en varios países de Europa y América Latina.

Uno de sus libros: Diez palabras clave para educar en valores, alcanzó 50 ediciones y ha sido traducido a 12 idiomas.

Rector y fundador de la Fundación Emmanuel Mounier de España (1984), México (1997), Paraguay (1999), Argentina (2004) y Colombia (2009).

Presidente de la Unión Internacional del Personalismo Comunitario UNIPEC. Fundador y Presidente de la Asociación Personalista Comunitaria Sinergia de Guatemala (2014).

Director de la Revista católica internacional Communio.” transformer=”gsi.gn3quote.PL_SCD_Quote_ListaUL” /]