¡Ánimo y adelante!

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En las palabras de agradecimiento pronunciadas por Mons. José Cayetano Parra Novo, al final de la misa exequial de Mons. Óscar Julio Vian Morales, recordó que siempre concluía sus homilías diciendo: “Ánimo y adelante”. Además, agradeció  a la gente humilde y pobre de Guatemala, que manifestó su fe y amor despidiendo a su pastor y guía, con quien se identificó y escuchó sus mensajes evangélicos breves, vibrantes y encarnados en la realidad. Desde la casa del Padre a donde llegó después de haber pasado entre nosotros “haciendo el bien”, esas palabras son para las Iglesias Particulares de  Petén, Quetzaltenango-Totonicapán, Guatemala-Sacatepéquez, a quienes acompañó como su obispo, y también para los guatemaltecos que luchan por una sociedad distinta en medio de tanto corrupto de la vieja política y de los malos empresarios que han prosperado con el erario.

El legado del Arzobispo

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Óscar Julio Vian Morales murió y los homenajes corrieron por cuatro días. La muerte del Arzobispo tiene especial importancia, primero, por ser la máxima autoridad de la iglesia que aglutina la mayor cantidad de fieles y, en consecuencia, muchos lo entendemos como el representante del Papa en el país (aunque en Guatemala haya dos arquidiócesis); y segundo, porque el contexto social y político de la iglesia católica es innegable.

La huella de un justo

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Tres grandes aportes pueden resaltarse de la fructuosa e histórica misión pastoral de monseñor Óscar Julio Vian Morales, arzobispo metropolitano de Santiago de Guatemala, quien falleció la madrugada de ayer después de haber luchado contra un agresivo cáncer que se lo llevó en dos meses y medio.