El caso peruano: una lección

Opinión

Cuatro preguntas contestó el pueblo peruano, la primera: ¿Aprueba la reforma constitucional sobre la conformación y funciones de la Junta Nacional de Justicia (antes Consejo Nacional de la Magistratura)?; la segunda: ¿Aprueba la reforma constitucional que regula el financiamiento de las organizaciones políticas?; la tercera: ¿Aprueba la reforma constitucional que prohíbe la reelección inmediata de parlamentarios de la República? y, por último: ¿Aprueba la reforma constitucional que establece la bicameralidad en el Congreso de la República?

Una clara lección para los políticos

Opinión

Resulta muy saludable que mediante una avalancha de votos se pueda iniciar la depuración de un Congreso, organismo que —junto al Poder Judicial— ha convertido muchas democracias latinoamericanas en una burla a la población, mientras la corrupción opera a sus anchas.

No hay monumento para don Pino

Opinión

De muerte cayó don Pino, sobre la banqueta del Ticu Tuticu. De muerte cayó en la acera, duró varios minutos en morir. Recuerdo que fueron cuatro los balazos detonados; aún los escucho, después de tanto año. De sangre también manchado, cayó sobre de él su hijo. Un joven y delgado adulto que llevaba playera clara. Abrazaba ya inerte el cuerpo de don Pino, mientras su cráneo expulsaba con cardíaca intermitencia un chorro de sangre rojo granate. Qué gruñidos, qué llanto, qué aullidos los de ese muchacho, mientras abrazaba lo último de su padre que se desangraba. Tirados, ambos, frente a la cantina de leyendas, sobre la sexta avenida, en la zona diez. Era 1983. Era una fecha entre semana. Había calor de medio día. Era entonces y es, nuestra pobre Guatemala. Un lugar donde la muerte violenta no cobra su debida y justa valoración.