Ciencia

Personaje del Año 2025: Gabriela Asturias innova en una nueva forma de hacer ciencia con impacto social en Guatemala

Con tecnología y compromiso social, la científica guatemalteca busca reducir brechas en salud y abrir nuevas oportunidades de bienestar en Guatemala.

La trayectoria de Gabriela Asturias refleja cómo la ciencia puede convertirse en una herramienta concreta de impacto social. (Foto Prensa Libre: Ximena Natera)

La trayectoria de Gabriela Asturias refleja cómo la ciencia puede convertirse en una herramienta concreta de impacto social. (Foto Prensa Libre: Ximena Natera)

Más de tres millones de guatemaltecos han encontrado en ALMA una respuesta a sus dudas sobre salud. Desde consultas sobre síntomas hasta orientación para localizar servicios médicos, esta plataforma, creada por la Fundación Desarrolla Guatemala (Fundegua), presidida por la científica Gabriela Asturias, ha transformado el acceso a la información sanitaria en el país, en especial en comunidades vulnerables.

"Cuando tenía como seis años, mi mayor sueño siempre fue representar a Guatemala, porque yo estaba absolutamente enamorada de mi país. Entonces quería destacar en cualquier materia: deporte, arte, ciencia; no importa, yo solo quería representar al país y compartir con el mundo lo lindo que es Guatemala", recuerda Asturias.

Ese sueño infantil no solo se cumplió, sino que se multiplicó en impacto. En el 2025, Prensa Libre la reconoce como Personaje del Año por su trayectoria y sus aportes a la salud y la salud mental en Guatemala.

Un proyecto que nació de la necesidad

ALMA nació en el 2020 como respuesta a un problema urgente: la desinformación durante la pandemia de covid-19. Lo que comenzó como una presentación de PowerPoint y el sueño de un grupo de jóvenes se convirtió en una herramienta vital.

Edwin Asturias, profesor de enfermedades infecciosas, pediatría y epidemiología de la Universidad de Colorado, recuerda el contexto en el que surgió la plataforma.

"La pandemia afectaba la posibilidad de que las personas pudieran atenderse en servicios de salud por las restricciones que existían de movilidad, de acceso, de manera que el lanzar una plataforma virtual que permitía tener respuestas a las preguntas que las personas tenían fue muy importante", explica.

Y eso ha sido parte de la “magia” de ALMA, ya que el chatbot no solo responde dudas clínicas, sino que también ayuda a entender un diagnóstico, brinda recomendaciones para prevenir enfermedades o complicaciones, e indica cuándo acudir con un médico, qué chequeos realizar, a dónde ir, qué llevar y cómo prepararse.

Además, los usuarios pueden hacer sus consultas sobre síntomas, diagnósticos o enfermedades en español, mam, kaqchikel, q'eqchi', tz'utujil y k'iche', a través de redes sociales, WhatsApp y un centro de llamadas gratuito.

El futuro de la salud pública

Para el profesor Edwin Asturias, el proyecto representa un avance crucial en cómo Guatemala debe concebir la atención médica. “Cada vez más estamos viendo que las plataformas de telemedicina y de interacción con el público, a través de sistemas establecidos de comunicación robótica, van a ser muy importantes porque van a proveer el acceso a esa información que es más veraz y que está basada en la evidencia científica”, asegura.

Sin embargo, también señala uno de los principales desafíos: la adopción institucional. “Uno esperaría que Guatemala, habiendo sido una de las pioneras en usar este tipo de plataformas, hubiera podido ya incorporar en todo su sistema de salud este sistema para poder ampliarlo”, advierte.

El especialista considera que superar este obstáculo “requiere realmente un esfuerzo entre la Secretaría de Ciencia y Tecnología, pero también los ministerios de Economía y Salud Pública”.

La atención en varios idiomas mayas ha permitido que la información en salud llegue a poblaciones históricamente excluidas. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Un referente para nuevas generaciones

Enrique Pasos, subsecretario nacional de Ciencia y Tecnología de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt), destaca que el reconocimiento a Asturias trasciende lo individual.

"Es muy común o muy tradicional que estos referentes normalmente sean hombres, científicos, y entonces es fácil para un niño, un joven varón, verse reflejado en ese referente; y se necesita también, pues, esa contraparte para que las niñas puedan verse a sí mismas, también que ellas puedan llegar a lograr este tipo de carreras o de trayectorias, en donde, pues, tienen impacto y contribuyen positivamente a su país", afirma.

Pasos también resalta el asunto que Asturias ha puesto sobre la mesa. "El hecho de que alguien como ella haya abierto brecha en ese campo, la parte de la salud mental, que normalmente es un tema del que no se habla mucho o que se relega, yo creo que hacer ese énfasis en buenas prácticas, tratar de identificar problemas, asistir a otra terapia, por ejemplo, es algo de lo que se habla poco", señala el funcionario.

El subsecretario considera que la mayor contribución de ALMA ha sido "darnos cuenta de que hay momentos en los que la gente puede necesitar ayuda profesional y dónde buscarla".

Gabriela Asturias representa un nuevo perfil de científica: investigación, implementación y compromiso social. (Foto Prensa Libre: Cortesía Gabriela Asturias)

Más allá de la pandemia

El camino no ha sido fácil. Tras la pandemia, Asturias y su equipo tuvieron que reinventar ALMA para que continuara siendo relevante. “La idea con ALMA era facilitar el acceso a la salud y que tuvieras menos excusas y menos dificultades para cuidarte y recibir los servicios que necesitas”, menciona la científica.

Hoy, la plataforma no solo es un chatbot, sino un ecosistema completo que incluye el portal tusalud.com.gt, un directorio con miles de profesionales de la salud, laboratorios, farmacias, hospitales y clínicas.

Entre los proyectos futuros se encuentra una aplicación móvil que permitirá a los usuarios crear perfiles personalizados. El sistema, potenciado por inteligencia artificial, enviará recordatorios automatizados para chequeos de salud y brindará información preventiva adaptada a cada persona.

Un reconocimiento que trasciende fronteras

En el 2025, Asturias fue galardonada con el Premio Princesa de Girona Internacional, en la categoría de Investigación, convirtiéndose en la segunda guatemalteca consecutiva en recibir este reconocimiento, después de Susana Arrechea, en el 2024.

El jurado destacó su capacidad para "combinar la ciencia, la salud pública y la tecnología con un enfoque aplicado, inclusivo y centrado en el impacto social", y reconoció que su trayectoria "integra innovación científica, uso de la inteligencia artificial y una clara vocación por democratizar el acceso a los servicios de salud".

Pasos celebra que el premio visibilice el trabajo científico guatemalteco. El subsecretario agrega que este tipo de reconocimientos permite "darnos cuenta de que en Guatemala también hay cosas buenas que suceden, también hay personas, mujeres de mucho valor que están haciendo cosas muy importantes".

El Premio Princesa de Girona Internacional posicionó el trabajo científico guatemalteco en el escenario global. (Foto Prensa Libre: EFE / Alejandro García)

El legado de transformar vidas

Graduada en Neurociencia por la Universidad de Duke y en Medicina por la Universidad de Stanford, Asturias realiza actualmente su residencia en Psiquiatría en el Hospital de Stanford. Sin embargo, su compromiso con Guatemala permanece intacto.

Edwin Asturias resume lo que hace única a la joven en el panorama científico guatemalteco. “Gabriela es un gran ejemplo de una médica con un fuerte interés científico, pero lo que la hace única es que ha logrado no solo concentrarse en ese campo, sino también pasar al campo de la abogacía y de la implementación”, explica.

Para el especialista, este salto es poco común entre los científicos. “El comprometerse uno también a convertirlo en un proceso donde uno ya aplica al campo, si uno puede comenzar a beneficiar a las personas, es un reto que no todos hacen”, señala.

Por su parte, el cirujano cardiovascular y decano de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala, Rafael Espada, afirma: “Cualquier esfuerzo que sea en educar, en promover la salud en Guatemala, es una buena idea”.

El trabajo de Gabriela Asturias representa mucho más que innovación tecnológica. A sus 30 años, su labor es una apuesta por la equidad, por cerrar las brechas de acceso a la información y a los servicios de salud en un país donde millones de personas enfrentan obstáculos para cuidar su bienestar.

Su labor demuestra que la ciencia, cuando se pone al servicio de las comunidades, tiene el poder de transformar vidas y construir un futuro más justo para todos los guatemaltecos.

ESCRITO POR:

Belinda S. Martínez

Periodista de Prensa Libre del área de bienestar y cultura.