¿Qué es la geoingeniería y qué papel desempeña en la lucha contra el cambio climático?

La geoingeniería engloba una gama de tecnologías diseñadas para combatir el cambio climático. Los científicos discuten sobre su eficacia y aplicabilidad.

Los incendios forestales de Australia han puesto de relieve las devastadoras y aterradoras consecuencias del calentamiento global. En un escenario de continuidad, los modelos apuntan a un calentamiento de entre tres y cuatro grados centígrados para 2100 y las predicciones sugieren que tales eventos extremos serán cada vez más frecuentes.

¿Qué pasaría si pudiéramos revertir el calentamiento que está alimentando las sequías y causando inundaciones en todo el mundo?

Eso es exactamente lo que proponen organismos como la Fundación para la Restauración del Clima (conocido como F4CR, por sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro con sede en los Estados Unidos. El grupo tiene como objetivo reducir los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera por debajo de 300 partes por millón (ppm), igual que en la era preindustrial. Hoy en día, los valores medios globales superan las 400 ppm.

“Tengo un gran interés en dejar un mundo en el que nuestros niños puedan sobrevivir”, dice a DW Pieter Fiekowsky, físico formado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) de Boston y que fundó F4CR en 2015. “Eso claramente requiere que el CO2 vuelva a niveles seguros”, señala.

Según la fundación, para ello sería necesario eliminar de la atmósfera más gases de efecto invernadero de los que se producen, alrededor de un billón de toneladas de dióxido de carbono. Eso requeriría la implementación a gran escala de tecnologías, ya sean naturales o artificiales, para eliminar grandes cantidades de gases de la atmósfera y enfriar con ello el planeta. Estas estrategias, que se engloban dentro de la “geoingeniería” son, sin embargo, objeto de acalorados debates entre los científicos en cuanto a su eficacia y aplicabilidad.

Beneficios climáticos

Rob Jackson, científico de sistemas terrestres de la Universidad de Stanford, cree que es mejor restaurar el clima que estabilizar las temperaturas de la Tierra.

“Necesitamos una nueva narrativa, una nueva forma de ver el cambio climático”, señala Jackson y propone esfuerzos que vayan más allá de la simple mitigación. “Esto beneficiará al clima. Salvará vidas al reducir la contaminación del aire. Traerá muchos otros beneficios”, asegura.

El año pasado, la F4CR propuso en un libro blanco la restauración de los ecosistemas marinos que almacenan carbono, como los bosques de algas marinas. Otra solución sería trabajar con un tipo de hormigón que captura carbono durante su fabricación. El material fue recientemente empleado en la construcción de una nueva terminal en el aeropuerto de San Francisco.

Sin embargo, hay sectores en los que es difícil eliminar completamente ciertas emisiones, como el metano en la agricultura, un gas de efecto invernadero más potente que el dióxido de carbono, según Jackson. Recientemente propuso una tecnología para eliminar el metano del aire mediante su oxidación a dióxido de carbono, que aunque permanece más tiempo en el aire tiene menos capacidad para almacenar calor.

os científicos climáticos han incluido algunas soluciones de geoingeniería, como la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (conocida también como BECCS, por sus siglas en inglés). Esta tecnología implica la extracción del carbono de los cultivos para almacenarlo bajo tierra. Con ello se pretende alcanzar los objetivos del Acuerdo Climático de París para limitar el calentamiento mundial a menos de dos grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales.

“No es posible limitar el calentamiento global a 2 o 1,5 grados centígrados, sin eliminar los gases de efecto invernadero”, asegura Avit Bhowmik, profesora de riesgo y estudios ambientales de la Universidad sueca de Karlstad. “No es suficiente con detener el aumento de las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero”, añade.

No hay balas mágicas

Aún así, Jackson señala que muchos métodos de geoingeniería están todavía en fase experimental. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, la introducción de grandes cantidades de hierro en los océanos para estimular el crecimiento del fitoplancton. Estos organismos, con capacidad fotosintética, proporcionan alimento a los peces y ayudan a reconstruir las reservas de peces que fijan el carbono. Se necesita más investigación para seguir desarrollando tales ideas y estudiar los efectos ecológicos, según Jackson.

Incluso tecnologías como la BECCS todavía están en fase de prueba. Muchos expertos creen que estos procesos distraen de la urgencia de detener las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Creo que estos objetivos de restauración del clima, a largo plazo desvían la atención del desafío importante al que nos enfrentamos hoy en día, que es corregir la curva de emisión hacia abajo”, dice Joeri Rogelj, científica climática del Colegio Imperial de Londres.

Asimismo, existe la preocupación de que las tecnologías de geoingeniería puedan crear una falsa expectativa de seguridad en cuanto a que las emisiones puedan ser eliminadas. Según Rogelj, es improbable que los ecosistemas que no sean capaces de adaptarse al calentamiento actual puedan recuperarse, incluso si disminuyen las temperaturas.

“La restauración del clima no significa que la Tierra regrese a la situación anterior a la era preindustrial”, añade Rogelj.

¿Un punto intermedio?

Bhowmik cree que debería ser posible lograr una disminución neta de los gases de efecto invernadero sin recurrir a los enfoques de geoingeniería más radicales. El informe de la hoja de ruta exponencial publicado en 2019, en el que Bhowmik dirigió el trabajo de modelización, establece una estrategia centrada en gran medida en soluciones basadas en la naturaleza.

Para seguir esta hoja de ruta, el mundo tendría que reducir a la mitad las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero cada década a partir de 2020, mejorar las prácticas agrícolas para que las tierras de cultivo absorban el carbono en lugar de emitirlo, restaurar grandes áreas de bosque y proteger los ecosistemas que almacenan carbono, como las turberas.

“Si seguimos este camino, sería realmente posible reducir significativamente la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera para finales de este siglo. Y poco después podríamos alcanzar los niveles preindustriales”, cree Bhowmik.

La restauración del clima recibió un impulso en septiembre de 2019 cuando la F4CR se unió a científicos, capitalistas de riesgo y jóvenes activistas en un Foro de la ONU con el objetivo de estimular la inversión en una serie de tecnologías nuevas para revertir el calentamiento global.

Existe un desacuerdo sobre si es posible la restauración del clima, y sobre cómo debería de ser abordada. Pero la mayoría de los científicos están convencidos de que la reducción de los gases de efecto invernadero es esencial y asimismo es necesario ayudar a las comunidades de todo el mundo a combatir el aumento de temperaturas.