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¿A qué invita el arzobispo Gonzalo de Villa a la Iglesia católica guatemalteca tras el Segundo Sínodo Arquidiocesano?

La Iglesia católica guatemalteca se encuentra en una etapa de cambios pastorales tras escuchar, durante el segundo Sínodo Arquidiocesano, a sacerdotes, laicos, consagrados y quienes se alejaron de la fe.

Cerca de 45 mil personas participaron en la convocatoria al pueblo católico, como parte del segundo Sínodo Arquidiocesano de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala.(Foto Prensa Libre: Arzobispado de Guatemala)

El pasado 7 de noviembre, monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez, arzobispo metropolitano de Santiago de Guatemala, expresó su agradecimiento a los sacerdotes, comunidades, consagrados y fieles laicos por su generosa colaboración en la misa de cierre del Sínodo, el pasado domingo 26 de octubre.

“Hoy hemos dado un paso importante caminando juntos en comunión, participación y misión. Gracias por su fe, entusiasmo y compromiso con la vida pastoral de la arquidiócesis”, comentó De Villa. También afirmó que ahora comienza el camino para poner en práctica lo discernido durante el proceso sinodal.

En la ceremonia religiosa cerca de 45 mil personas participaron en la misa de clausura y envío del segundo Sínodo Arquidiocesano de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala, celebrada en la Plaza de la Constitución, zona 1 de Ciudad de Guatemala. La multitud llegó en peregrinación desde distintos puntos del país.

Delegaciones de todas las comunidades —denominadas vicarías— que conforman la arquidiócesis participaron en la actividad, identificadas por colores. Estas vicarías agrupan a parroquias de Ciudad de Guatemala y Sacatepéquez, una región a la que se estima pertenecen cinco millones de personas.

Este Sínodo no fue solo un evento eclesial, sino un movimiento de escucha y participación que abrió las puertas a todos los miembros de la Iglesia católica —laicos, sacerdotes y personas consagradas—, así como a quienes se han alejado de la vida eclesial. Su objetivo es identificar en conjunto los desafíos pastorales actuales y proyectar acciones concretas que revitalicen la misión de la Iglesia local.

Luis René Sandoval, director de Comunicación del Arzobispado, explicó que el Sínodo “es un camino para escuchar al Espíritu Santo y al pueblo de Dios, redescubrir la misión evangelizadora y fortalecer la participación en una Iglesia más cercana y comprometida con su realidad”.

Un proceso que involucra a toda la Iglesia

Este es el segundo sínodo en la historia de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala. El primero se llevó a cabo entre 1988 y 1991, bajo la guía del arzobispo Próspero Penados del Barrio, y dio lugar al Plan Pastoral Vigente, aprobado en 1994. Su lema fue: Caminemos juntos, viviendo y anunciando el Evangelio.

El proceso actual se inauguró el 4 de junio del 2022 y ha seguido tres fases: escucha, discernimiento y diálogo. Las asambleas sinodales reunieron a representantes de parroquias, movimientos, comunidades religiosas y laicales, con espacios especialmente diseñados para incluir a quienes se sienten alejados o marginados de la vida eclesial, agrega Sandoval.

Como parte del proceso, se distribuyeron guías de formación a través de medios como la radio arquidiocesana. Una de las actividades más significativas fue la Segunda Asamblea Sinodal, celebrada en agosto del 2025.

Durante la homilía de la misa de clausura, monseñor Gonzalo de Villa afirmó que esta ceremonia representó tanto el final de un camino como el inicio de otro. “Venimos a ofrecer los frutos de estos tres años, frutos de salir al encuentro, de ir a las periferias y de encontrar a personas que no vienen a la Iglesia, gente abandonada, y reconocer en ellos el rostro del Señor, caído y golpeado, al pie de la subida al Calvario, donde será crucificado”, expresó.

Este movimiento sinodal, recordó De Villa, fue una invitación del recién fallecido papa Francisco. “Hace diez años nadie había oído esa palabra, y hoy sabemos que significa caminar juntos anunciando el Evangelio; caminar juntos creyendo y anunciando el Evangelio. Es una celebración de alegría y gratitud”, agregó.

En el siguiente video se encuentra la actividad completa:

Escuchar, discernir y actuar

Más allá de un documento final, el sínodo busca traducirse en acciones concretas de misión, comunidad y servicio, agrega Sandoval. Su propósito es fortalecer la comunión dentro de la Iglesia y hacerla más cercana, participativa y coherente con los desafíos del presente.

"En un entorno urbano y socialmente cambiante, este proceso representa una oportunidad para que la Iglesia local renueve su compromiso con el anuncio del Evangelio y la construcción de una comunidad viva, acogedora y misionera", concluye el director de Comunicación del Arzobispado.

ESCRITO POR:

Ingrid Reyes

Periodista de Prensa Libre especializada en periodismo de bienestar y cultura, con 18 años de experiencia. Premio Periodista Cultural 2023 por el Seminario de Cultura Mexicana y premio ESET región centroamericana al Periodismo en Seguridad Informática 2021.