El filme de Mendonça Filho aspiraba a los galardones de mejor película, mejor película internacional, mejor actor (Wagner Moura) y mejor casting (Gabriel Domingues).
Pero no se llevó ninguno, por lo que no consiguió reeditar el éxito del pasado año de Ainda Estou Aqui, de Walter Salles, que sí venció en la categoría de mejor filme internacional.
Pese a todo, el realizador se mostró satisfecho y afirmó a EFE al finalizar la ceremonia: “Ha sido una experiencia fantástica, estoy listo para la siguiente”.
En el apartado de mejor película internacional, el filme brasileño perdió frente al gran favorito de esta edición, Sentimental Value, de Joachim Trier.
Competían además la española Sirat, de Oliver Laxe; la francesa It Was Just An Accident, del iraní Jafar Panahi, y la tunecina The Voice of Hind Rajab, de Kaouther Ben Hania.
En el de actor, el ganador fue Michael B.Jordan’, por ‘Sinners’, y en mejor película, ‘One Battle After Another’, de Paul Thomas Anderson, mismo filme que se llevó el de casting, un premio de nueva creación.
El éxito de El agente secreto que acumula más de dos millones de espectadores en el mercado brasileño, comenzó en el festival de Cannes, donde se hizo con los premios a mejor dirección y mejor actor.
A partir de ahí comenzó una espectacular trayectoria internacional, que incluye dos Globos de Oro -mejor película de habla no inglesa y mejor actor-.
El agente secreto pinta un cuadro de la vida en el Brasil de 1977, azotado por casi quince años de una feroz dictadura, desde la perspectiva de un investigador universitario perseguido por miembros del régimen.
Durante las tres horas que dura la película, el director no escatima los gestos para el público interno.
El diálogo está lleno de ‘brasileñidades’, con leyendas urbanas de Recife, que incluso son extrañas para muchos nacionales. Sus personajes transpiran sus camisetas por el bochorno agobiante del noreste brasileño, las calles se rinden al Carnaval y suenan los vinilos de moda de la Música Popular Brasileña (MPB).

