Aunque las organizaciones que otorgan premios suelen optar por el silencio institucional para evitar represalias, la presión individual suele forzar el uso de estos espacios para la reivindicación política.
En los últimos meses, el activismo de personalidades de Hollywood ha cobrado forma en las alfombras rojas con el pin “ICE Out”, con el que los artistas se han posicionado contra las deportaciones masivas del Gobierno de Donald Trump.
El movimiento surgió en pleno estallido de las protestas en Estados Unidos tras la muerte de la activista Renée Good, en Mineápolis, a manos de agentes federales, un suceso que ha unificado a la comunidad artística contra la violencia migratoria.
También ha habido protestas silenciosas en los últimos años en favor de Palestina, con los pines rojos “Artists4Ceasefire”, que simbolizan el apoyo al cese del fuego y la entrega de ayuda humanitaria en la región.
La crispación política se ha materializado en un aumento de la seguridad en los alrededores del Teatro Dolby, tras la reciente alerta del FBI sobre un posible ataque con drones en California por parte de Irán.
La amenaza fue, sin embargo, desmentida este jueves por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien aclaró que “no existe tal amenaza por parte de Irán a nuestra patria, y nunca existió”.
David Borenstein, director de la aclamada película “Mr. Nobody Against Putin” (“Mr. Nobody contra Putin”), alzó este domingo 15 de marzo un grito de denuncia para que se detengan las guerras en el mundo tras recoger el Óscar al mejor documental.
La 98.ª edición de los Óscar se celebra en el Teatro Dolby, de Los Ángeles, con “Sinners” (“Los pecadores”) como la película más nominada de este año y de la historia de los premios, con 16 candidaturas, en una gala que se celebra en medio de tensiones políticas por el conflicto en Irán.
“Hay algunos países en los que, en lugar de estrellas fugaces, lanzan bombas y drones. En nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros hijos, ¡detengan estas guerras ahora!”, dijo Borenstein en un poderoso discurso, tras lo cual recibió el aplauso del público.
Javier Bardem también hizo una protesta pública. El actor vistió dos insignias en su atuendo**,** una con la frase “No a la guerra” y otra con la imagen de Handala, un personaje símbolo de la causa palestina. “¡Viva Palestina libre!”, dijo al subir al escenario.

