La historia de dos hermanas que aprendieron el lenguaje de señas antes que a hablar y ahora trabajan en un noticiero

Doris y Tikalia Parada son dos hermanas que se han dedicado por más de 10 años a luchar por la inclusión de personas con discapacidad auditiva en la sociedad guatemalteca.

Doris Parada Gutiérrez nació en una familia en donde su mamá, sus abuelos paternos, su abuela materna, así como varios familiares lejanos, eran sordos. Sin embargo, ella sí podía escuchar.

Su infancia fue diferente. Aprendió primero el lenguaje de señas, pues de esa manera se comunicaba con su madre, Manuela Gutiérrez, quien tiene sordera profunda, es decir, no puede escuchar nada.

Doris recuerda con humor que no habló hasta que tuvo tres años de edad.   Estaba tan acostumbrada a comunicarse con sus padres por medio de señas que no pronunciaba palabras en voz alta.

“Al ver que no hablaba, mi mamá decidió meterme a estudiar para que interactuara con otros niños y que conociera que tenía que hablar”, explica.

“Mi experiencia fue como un poco más normal, en este caso ya estaba mi hermana , entonces ella fue rompiendo esas barreras”, comenta Tikalia, la menor de las Parada Gutiérrez y quien también escucha.

Doris (izquierda) y Tikalia (derecha) nacieron en una familia donde muchos no escuchaban, aunque ellas sí. (Fotografía: Cecelia Heffron)

Aunque para estas hermanas era común comunicarse a través de señas, Doris recuerda que las personas a su alrededor lo veían como “anormal” y se extrañaban de su manera de expresarse.

Para Tikalia, esta comunicación no debería parecer extraña, en su experiencia es algo “natural”. La joven asegura que las personas que padecen sordera “tienen ideas y las pueden expresar como cualquier otra”. 

Informar a través del lenguaje de señas

Doris y Tikalia son muy reconocidas entre la comunidad sorda de Guatemala.   En el 2007 se integraron al noticiero Guatevisión como intérpretes para las personas con discapacidad auditiva.

La primera vez que aparecieron en pantalla fue para las elecciones generales de ese año. Desde entonces se han convertido en un elemento clave para para la inclusión de la comunidad sorda en el país, pues el noticiero Guatevisión es el único en Guatemala que cuenta con intérpretes de señas.

Las hermanas enfatizan la importancia de esta participación porque muchas veces la comunidad es aislada de lo que pasa a diario en el país.   Explican que es necesario que las personas sordas tengan herramientas para  educarse y superarse.    Para lograrlo es vital que sean incluidas como parte de la audiencia.

Doris y Tikalia Parada son las intérpretes de lenguaje de señas en Noticiero Guatevisión, el único noticiero del país con este servicio. (Fotografía: Captura de Pantalla)

Esta misión nació gracias a su padre, uno de los pioneros en el campo. Sergio Parada fue el primer intérprete de señas en  participar como parte de un noticiero guatemalteco. Trabajó en Avances, que se transmitió por televisión de 1996 al 2000.

Lenguaje llamado amor

Manuela Gutiérrez, madre de Doris y Tikalia, expresa que se siente muy orgullosa de sus hijas. Recuerda que cuando nació Doris se sintió muy emocionada al enterarse de que su hija era oyente, así como Tikalia y Daysi.

La madre afirma que se siente muy feliz de poder haber enseñado el lenguaje de señas a sus tres hijas. “Las tres me apoyan totalmente, no solo a mí, sino que al resto de la comunidad de sordos.  Eso me llena de orgullo”, añade.

Manuela se siente orgullosa de que sus hijas ayuden a las personas con discapacidades auditivas porque sabe que es muy difícil que en estas condiciones se presenten las mismas oportunidades que a quienes sí pueden escuchar.

Manuela Gutiérrez tiene sordera total. Sus hijas siempre la han apoyado y eso la llena de alegría. (Fotografía: Cecelia Heffron)

Ella misma cuenta su experiencia. Recuerda que cuando era niña le fue muy difícil el encontrar un lugar donde ella pudiera recibir educación en su condición de persona sorda. Después de una ardua búsqueda, sus papás la inscribieron en el Centro Educativo Santa Lucía, fundado en 1941, en donde se educa a personas con discapacidades auditivas y visuales.

Sin embargo, aclara que en Guatemala “es bien complicado esto de tener una inclusión porque no existe una educación como tal dirigida a personas sordas”.

Solo pudo estudiar hasta sexto primaria.  Conseguir trabajo fue algo duro para ella, pues la experiencia que había ganado era poca. Sin embargo, logró trabajar como operaria en una empresa que ya no existe.

Lucha por la inclusión

Mauricio Méndez, director general de la Asociación de Sordos de Guatemala (Asorgua), indica que son muchas las dificultades que las personas sordas enfrentan a diario en Guatemala.

“Estamos en pañales”, dice respecto a que en Guatemala no se dignifica a las personas sordas.  Son aisladas del resto cuando, en su opinión, “la sociedad se tiene que acoplar a ellos”.

En la provincia las dificultades se incrementan, explica Elvis Aguirre, quien estableció, en el 2014, el Ministerio de Sordos en Guatemala, en Jutiapa. En el interior hay menos oportunidades de educación y trabajo, pues hay menos conciencia de la situación de las personas discapacitadas, sobre todo, de los niños.

“Quisiera que cada escuela tuviera un intérprete para ellos, pero es algo utópico”, se lamenta.

Actualmente su institución atiende alrededor de 57 niños y jóvenes de 4 a 25 años. En ella, las personas con discapacidades auditivas aprenden cursos sobre diversos temas.

Doris y Tikalia forman parte de la institución de Conferencias Educativas para Sordos Guatemala (Cesgua), y brindan charlas informativas que pueden ayudar a las aproximadamente 240 mil personas sordas en Guatemala.

Las hermanas Parada llevan más de una década luchando por la inclusión de la comunidad sorda en Guatemala y siguen participando en nuevos proyectos. (Fotografía: Nathaly Arbizú)

Las hermanas Parada Gutiérrez y Méndez coindicen en que es importante la aprobación de iniciativas de ley como la 5128, que busca la creación del Instituto Nacional de Lengua de Señas de Guatemala.

Este velaría por el establecimiento del lenguaje de señas como otro idioma reconocido en el país y obligaría a las entidades públicas a contar con intérpretes para que las personas con discapacidad auditiva puedan avocarse a ellas y así ejercer y exigir sus derechos.

 

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