Cómo lograr una buena convivencia entre niños y gatos

Una buena relación entre niños pequeños y las mascotas evita accidentes. La clave, según los expertos, es hacer una buena presentación de ambos para que se basen en el respeto y puedan crecer juntos.

Cuando se tiene una mascota, una buena convivencia con todos los miembros de la familia es ideal para un ambiente tranquilo. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).
Cuando se tiene una mascota, una buena convivencia con todos los miembros de la familia es ideal para un ambiente tranquilo. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

La convivencia cuando se tiene una mascota es muy importante para crear un ambiente cómodo para el animal y las personas. Si en el hogar hay niños pequeños es vital crear una relación de confianza y respeto, para que ambos puedan vivir tranquilos. Los expertos explican que la clave para lograrlo es una presentación en la edad adecuada y tomar en cuenta las experiencias previas del animal.

De acuerdo con María Olga Hernández, veterinaria, los gatos son muy rutinarios, por lo que los cambios les producen mucho estrés. Además, la reacción ante los niños dependerá también de experiencias pasadas, por ejemplo, que hayan sido lastimados por alguno de ellos. Sin embargo, tanto perros como gatos tienen una etapa en su crecimiento en la que son muy receptivos a nuevos estímulos, por lo que es ahí cuando se debe presentar a los infantes. En los gatos ocurre alrededor de las tres y seis semanas.

“Recordemos que cada animal es diferente, pero la mayoría de los gatos cuando se les presentan muchos nuevos estímulos en esas semanas son muy pasivos y receptivos. Entonces, se le estará preparando para que en su vida adulta viva más tranquilo y acepte de buena manera nuevas experiencias. Si en esa etapa se le presentan niños pequeños, es probable que de adulto no le resulte extraño convivir con ellos”, explica la profesional.

¿Cómo hacer la presentación?

Para Carmen Elisa Guzmán, entrenadora profesional de animales, es vital tomar en cuenta la salud mental del gato al momento de hacer la presentación, ya que mucho del estrés y ansiedad que padecen los animales se debe a que su entorno no es el adecuado. Por ello, asegúrese que cuente con juguetes, rascadores, arena, hierba gatera, entre otros elementos que le ayuden a estar cómodo en casa.

Antes de la presentación, puede enseñarle al gato ropa o algún accesorio que tenga el olor del niño. Luego, deje que el contacto con él sea lo más natural posible. La relación será mejor si es el propio animal quien se acerca a oler al infante. En este punto, es importante también enseñarles a los niños que las mascotas no son juguetes y basar su relación en el respeto. Los pequeños muchas veces tienen mucha energía, por lo que se vuelven impacientes y acostumbran a molestar a los animales, cargarlos y apretarlos o a acercárseles corriendo. Esto puede transmitir estrés y miedo al animal, por lo que podría reaccionar de forma violenta.

En los primeros días, cuando el gato se comporte de forma correcta ante el niño, puede optar por utilizar un esfuerzo positivo. Es decir, darle alguna recompensa para que asocie el premio con ese momento positivo con el pequeño. Poco a poco, el animal hará al niño parte de su rutina y le parecerá normal convivir con él.

“También hay que tomar en cuenta que no todos los gatos aceptan la compañía infantil, lo cual no siempre es malo, si se enseña al niño a no invadir el espacio del animal, entonces no habrá ningún problema. A usted le tocará aceptar la personalidad de su mascota y seguirla amando así como es”, expresa Guzmán.

Bebés y gatos

Cuando un bebé llega a la casa en donde hay un gato, la relación será distinta. Según Guzmán, estos animales no reconocen a los bebés como personas, porque no los conocen y no tienen el mismo comportamiento que sus dueños. Además, los pequeños emiten ruidos que son extraños para el gato, como el llanto o la risa; así como olores desconocidos.

“Si para los papás del bebé es una experiencia nueva el tener a su hijo, lo será igual para el gato. Por eso hay que tenerles paciencia, porque, aunque no les gusten los cambios, con la llegada de un recién nacido todo cambiará en casa”, opina la entrenadora de animales.

Para evitar que el gato se ponga celoso, será fundamental que siga prestando atención al felino, pasar tiempo con él, comprarle más juguetes y su comida favorita. Esto hará que, aunque no se puedan evitar los cambios, pueda experimentarlos de forma positiva.

Al momento de llegar a casa con el bebé, como todo animal curioso, el gato se acercará entre dudoso y temeroso al recién nacido. Este momento usted deberá ser muy cauteloso y mantener la calma. Acaricie al gato mientras se acerca y háblele con mucha suavidad. Si el animal trata de tocar al bebé y usted confía plenamente en él, puede permitírselo. Ahora, si siente desconfianza, puede apartarlo suavemente, sin asustarlo, regañarlo o castigarlo.

Si considera que el gato se asusta del pequeño, no fuerce su acercamiento. Permita que poco a poco sea el felino quien sienta más curiosidad, venza el miedo y se acerque al bebé. Lo recomendable, es que siempre esté atento al recién nacido cuando el gato esté cerca.