Salud y Familia

Corona de Adviento: Qué significa la vela blanca y cuándo se enciende

La vela blanca que se coloca al centro de la corona de Adviento es la última que se enciende, conozca su significado y cuándo encenderla.

Corona de Adviento Qué significa la vela blanca y cuándo se enciende

La quinta vela, de color blanco, se enciende en Navidad y tiene un significado especial. (Foto Prensa Libre: Lucrecia Choy)

La corona es el elemento esencial dentro de los símbolos de Adviento. El cuarto domingo de Adviento encendemos una vela rosada. Esa vela rosada es una mezcla del morado, que ha sido rebajado por la luz que estaba pronta a llegar.

La luz blanca significa la luz que ilumina las tinieblas del pecado de la muerte y de las situaciones difíciles de nuestra vida porque la luz es Cristo y el blanco significa paz armonía y sobre todo la luz de Cristo que guía nuestra vida, explicó a Prensa Libre en una entrevista previa, el presbítero Luis René Sandoval Quinteros, director de comunicación del Arzobispado.

Los significados de la vela blanca de la corona de Adviento

La luz de Cristo: La vela blanca se enciende en la Nochebuena para representar la llegada de Jesús, la luz del mundo.

La pureza de Jesús: El color blanco simboliza la pureza y la santidad de Jesús.

La presencia de Dios: La vela blanca indica la presencia de Dios.

La vela blanca simboliza esa luz impresionante que ilumina la vida de todos los seres humanos, explica el padre Sandoval Quinteros.

En Nochebuena se enciende la vela blanca, puede ser durante la cena.

Oración en Nochebuena

Se encienden nuevamente las cuatro velas y por último la blanca, y se entona una canción apropiada a la fecha como Noche de Paz o A Belén, pastores.

También se puede leer la lectura de la noche del 24 de diciembre, que es esta que se incluye a continuación:

San Lucas (2, 1-14)

En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.

Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.

Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.

De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo:

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!”.

Lectura tomada de misionerosdigitales.com

ESCRITO POR:

Lucrecia Choy

Periodista de Prensa Libre especializada en temas de bienestar y cultura con más de 20 años de experiencia. Primer lugar Concurso de Redacción enfocado en Sostenibilidad, Diplomado para Periodistas 2024.