Salud y Familia

Cuidar de sí mismo: un ejercicio de responsabilidad y amor hacia la familia

Tomar medidas de prevención para cuidar la salud propia debería ser una práctica común a toda edad y para todos los miembros del grupo familiar.

La salud y el bienestar propios debe convertirse en prioridad por el bien del grupo familiar. (Foto Prensa Libre: Freepik)

La salud y el bienestar propios debe convertirse en prioridad por el bien del grupo familiar. (Foto Prensa Libre: Magnific)

La preocupación por encontrar un buen colegio para los hijos, la abnegación con la que se cuida a un padre mayor o la responsabilidad con la que se acude a cumplir largas jornadas de trabajo por el bien de la familia no deberían ser excusas para no ocuparse de sí mismo. Al final, la salud y el bienestar propios también beneficiarán al grupo familiar.

En los últimos años, el concepto de autocuidado ha tomado fuerza en los círculos médicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como “la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover y mantener la salud y para prevenir enfermedades y hacerles frente, con o sin el apoyo de un trabajador de la salud o asistencial”.

El autocuidado no solo beneficia al círculo familiar. Un estudio actualizado de impacto económico y social de la Federación Global de Autocuidado (GSCF, por sus siglas en inglés), citado por Pfizer, demuestra que el autocuidado responsable genera beneficios sociales y económicos sustanciales y cuantificables en todos los contextos del sistema de salud. La investigación estima que podría aprovecharse hasta un 50 % más de ese potencial para 2040, reflejando así el valioso papel que desempeña esta práctica en el cumplimiento de las aspiraciones mundiales de cobertura sanitaria universal.

Salvarse a sí mismo

Algunos médicos ilustran la idea del autocuidado con la instrucción que se da a los pasajeros de un avión en caso de emergencia: antes de auxiliar a los demás, deben ponerse la mascarilla de oxígeno, ya que, si se desmayan, no podrán realizar ninguna acción en favor de los otros. Si una persona no se encuentra bien, no será capaz de ayudar a los demás e incluso puede convertirse en fuente de estrés y provocar problemas de relación y económicos para su familia.

Astrid Díaz, asesora médica para Bayer, explica que en la actualidad ocho de cada 10 personas reconocen la importancia del autocuidado. Pero solo la mitad cuenta con conocimientos y herramientas para cuidarse apropiadamente.

De acuerdo con los datos con los que cuenta la organización que la doctora representa, el 64% de las personas confía en la información disponible en Internet, aun sin verificar si los sitios que consulta tienen respaldo científico, y solo el 30% acude al médico cuando presenta síntomas graves.

Díaz comenta que hace algunos años, cuando junto a su equipo de trabajo realizó actividades de proyección social en el interior del país, se descubrió que la población en Guatemala tiene un promedio de 1.5 de teléfonos por persona. “Es decir, que tienen acceso a las redes sociales y a la información que aparece en Internet. El desafío está en cómo utilizan esa información y en educar para que las fuentes que consulten sean fiables”. En ese sentido, la doctora recomienda que se acuda, por ejemplo, a sitios de sociedades médicas o científicas, organizaciones como la OMS o la Organización Panamericana de la Salud (OPS), o bien instituciones como la Industria Latinoamericana del Autocuidado (ILAR), que tratan específicamente el autocuidado.

“El autocuidado es la medicina más poderosa que usamos todos los días. Son las decisiones que tomamos antes de enfermarnos: cómo comemos, cómo nos movemos, cómo cuidamos nuestra salud mental, cómo prevenimos riesgos y cómo utilizamos la información y los medicamentos de manera responsable. En pocas palabras, es pasar de reaccionar ante la enfermedad a construir salud todos los días”, explica la doctora Díaz.

La doctora Díaz destaca la importancia de actuar preventivamente y ser constantes en las medidas que se toman. “No deberíamos tratar únicamente síntomas, sino adoptar hábitos saludables todos los días”, comenta.

La Federación Global de Autocuidado propone siete pilares fundamentales:

  1. Alfabetización en salud: capacidad de acceder, comprender, evaluar y aplicar información relacionada con la salud para tomar mejores decisiones, identificar fuentes confiables y evitar recomendaciones falsas, incompletas o inaplicables a la condición particular de cada persona.
  2. Autoconocimiento: reconocer y gestionar el estado de salud física y mental y ser capaces de buscar la ayuda necesaria cuando se requiere
  3. Hacer ejercicio: realizar entre 150 y 300 minutos de actividad moderada a la semana, según la edad, el estado físico y la recomendación médica general
  4. Alimentación saludable: adoptar hábitos alimenticios equilibrados y saludables según la edad, actividad física y estado de salud en general
  5. Prevención de riesgos: implementar medidas para prevenir riesgos para la salud, desde eliminar el consumo de tabaco y alcohol hasta evitar el exceso de azúcar y alimentos procesados
  6. Buena higiene: se refiere a las prácticas y medidas de saneamiento y limpieza para mantener y mejorar la salud de la población
  7. Uso racional de productos: evitar la auto prescripción inadecuada que ocurre cuando se utilizan medicamentos sin suficiente información o criterio, se modifican las dosis, se combinan productos, se prolongan tratamientos o se ignoran contraindicaciones y señales de alarma, según apunta Bayer.

Proyección al futuro

El autocuidado adquiere más importancia cuando se tiene en cuenta el incremento de la esperanza de vida en América Latina. “En 1950, la expectativa de vida en la región era de 50 años y hoy estamos alrededor de los 77 o 78, y las personas de 90 y 100 años cada vez van a ser más”, asegura el geriatra colombiano Robinson Cuadros, presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe (COMLAT) de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (IAGG).

Cuadros señala que entre los mayores temores respecto de la vejez se encuentran convertirse en una carga para la familia, la dependencia funcional, la soledad, el abandono, perder la memoria y no tener quién les cuide con amor si llegan a requerirlo. Además, asegura que, al acercarse a la tercera edad, muchos temen no poder decidir por sí mismos y no contar con suficientes recursos económicos.

El doctor Cuadros añade que el 80% de las personas que pasan de los 80 años están en muy buenas condiciones físicas y mentales. Sin embargo, acota que muchas viven en soledad y están siendo excluidas. “Tenemos una problemática del concepto de la vejez. Siempre nos la vendieron como enfermedad y deterioro, pero una buena vejez se construye hoy, sin importar la edad que yo tenga”, enfatiza el profesional. Para ello subraya que el autocuidado es básico.

Señala que, tanto cuando se trata de la propia salud como de la de los adultos mayores alrededor, es necesario aprender cómo prepararse para una buena vejez. Expone que la evidencia científica enfatiza la actividad física, mantener redes de familiares y amigos y la espiritualidad.

Además, Cuadros indica que, al sobrepasar los 50 años, es necesario poner especial atención a la inmunización mediante las vacunas. “Hay seis vacunas básicas que deberían aplicarse a partir de esa edad: la de la Influenza que debería aplicarse cada año; la del covid-19, la antineumocócica que se aplica una sola vez; la de la tosferina, la vacuna sincitial respiratorio y la del herpes zóster (que produce la famosa culebrilla)", detalla el médico. Cuadros indica que estas vacunas son importantes, sobre todo cuando se tienen condiciones médicas como hipertensión, diabetes, artrosis, deterioro cognitivo o falla cardíaca, porque, si aparecen algunas de las enfermedades, pueden descompensar y tener consecuencias graves.

Después de los 50 años se recomienda la inmunización a través de vacunas específicas que deberán ser controladas por el médico. (Foto Prensa Libre: Magnific)

El geriatra explica que tanto quienes cuidan a los niños como a las personas de la tercera edad deben, a su vez, ser responsables de su propia salud. Indica que, al conversar con pediatras, ellos le han comentado que son ellos quienes más vacunan a adultos mayores. “Llegan los abuelos que tienen al cuidado a sus nietos y les preguntan si ya se han vacunado, y ellos se sorprenden de que tengan que hacerlo”, comenta.

Los expertos enfatizan que el autocuidado debe ser para todos los miembros de la familia y que es importante promover la educación acerca de las herramientas disponibles y la responsabilidad de utilizarlas adecuadamente.

La OMS destaca que el autocuidado no sustituye al sistema de salud, sino que lo complementa. “Las intervenciones de autocuidado ofrecen una estrategia adicional para ayudar a promover la cobertura universal de salud (CUS), llegar a personas en situaciones humanitarias y mejorar la salud y el bienestar”, concluye.

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