En la edad infantil, normalmente, los niños piden a los padres que jueguen e interactúen casi todo el día. Y aunque esto forma para de la convivencia familiar, los papás también tienen que imponer un horario y moldear hábitos para no afectar el crecimiento de sus hijos.
Fundamental
Cuando el cuerpo descansa y duerme, el cerebro recobra y expande su potencial. También se activan las funciones que hacen recordar y dejar en el inconsciente toda la información aprendida durante el día; esto se debe a que se entra a las fases más profundas del sueño.
Es importante mencionar que un niño cansado se mostrará irritable, nervioso, alterado y dejará a un lado el aprendizaje, ya que no tendrá la energía necesaria en el cuerpo y por ello no puede concentrarse.
Aunque no existe un horario preciso para que un niño duerma o descanse, los padres sí deben procurar que exista una relación en la hora que el pequeño realiza sus actividades y su momento de descanso.
Los padres, como formadores, son los que mejor conocen a sus hijos, por ello pueden realizar ciertas prácticas como leer o cantar a los niños antes de dormir o brindarles un vaso de leche tibia. Estas pautas orientarán al infante que ya es momento de descansar.
La habitación de los niños debe estar ventilada durante el día, para que esta tenga una temperatura agradable durante la noche. Las sábanas y objetos del entorno tienen que estar limpios y en orden.