La literatura científica al respecto revela que entre un 10 por ciento y un 30 por ciento de los menores víctimas de siniestros sufre trastorno agudo por estrés en las cuatro semanas posteriores al incidente y que hasta un 35 por ciento de los niños lesionados padece síndrome de estrés postraumático meses después.
Por este motivo y porque los adultos que sufren accidentes tampoco están a ‘salvo’ de padecer estrés postraumático, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (COPM), lleva años demandado este tipo de intervención.
Roberto Durán, experto en Psicología de Tráfico y Seguridad Vial de esta institución, así lo reconoce. “En las ambulancias que acuden al siniestro, además del técnico y el médico, entre otros, debería ser obligatorio que asistiera un psicólogo de forma rutinaria”, aclara.
Este especialista reconoce que “en ocasiones los servicios de emergencias y la Cruz Roja acuden con un voluntario, pero debería instaurarse en todos los incidentes a nivel nacional”.
Los investigadores suecos analizaron a 101 niños y niñas de entre siete y 16 años que habían sufrido un percance en la carretera 10 días antes. La mitad de ellos fue sometido a una única intervención psicológica precoz de 30 minutos. “Su corta duración reduce los costos, además de facilitar su implantación de forma rutinaria dentro de la atención médica en los hospitales infantiles”, indican los autores de la investigación.