Salud y Familia
Estrés, ansiedad y depresión: cómo afecta el fenómeno de El Niño a la salud mental
La OPS alerta sobre los efectos que el fenómeno climático de El Niño puede tener en la salud mental y brinda recomendaciones para afrontarlos.
Las inundaciones, las sequías y el calor extremo pueden afectar el bienestar mental, según la OPS. (Foto Prensa Libre: Freepik)
El fenómeno climático de El Niño ya ha desencadenado varios problemas de salud física, debido al riesgo de enfermedades transmitidas por virus, parásitos y bacterias por medio del agua y los alimentos, así como otras afecciones. Sin embargo, las secuelas alcanzan la salud mental.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó en junio del 2026 un informe titulado Análisis de la Situación de Salud Pública: El Niño en las Américas, 2026-2027, en el cual alerta de que las inundaciones, las sequías y el calor extremo pueden afectar el bienestar mental.
Los problemas de salud mental más comunes derivados de El Niño son el estrés y la ansiedad que, a su vez, afectan el sueño y las actividades de la vida cotidiana, según explicó a CNN la asesora regional en Salud Mental y Uso de Sustancias de OPS/OMS, Carmen Martínez.
Según la experta, fenómenos como las sequías prolongadas y las inundaciones generan pérdida de ingresos, desplazamiento de los hogares y limitaciones de insumos básicos, como el agua y los alimentos, lo que causa estrés y ansiedad en las familias que intentan lidiar con esas dificultades.
“El propio miedo a la inseguridad de qué va a pasar después, más allá de la pérdida de ingresos, también es fundamental, porque al final cuando se vive, por ejemplo, muchos meses en una sequía, hay esa incertidumbre que te lleva a qué va a pasar después, cómo voy a conseguir que mi familia sigamos teniendo una situación relativamente normalizada”, explica Martínez.
Al inicio de una situación como esta llegarán el estrés, la angustia, la ansiedad y los problemas de sueño. Sin embargo, cuando el problema continúa por un período mayor, también podría aparecer la depresión.
“La mayor parte de las personas empiezan con reacciones iniciales que luego pueden recuperarse o pueden mantenerse o empeorar, pero en algunos casos también puede ser que las reacciones aparezcan de manera postergada”, alerta la experta.
Entre la población más vulnerable a sufrir problemas de salud mental a causa de este fenómeno climático se han identificado dos grupos importantes:
- Personas con historial de problemas de salud mental
- Mujeres, cuya prevalencia de depresión y ansiedad se duplica en comparación con los hombres en América Latina, especialmente cuando son cabezas de hogar
Además, el estrés y la ansiedad pueden desencadenar otros problemas que requieren atención y no deben pasar inadvertidos:
- Aumento del consumo de licor y otras sustancias
- Aumento del consumo de psicofármacos, especialmente ansiolíticos, que no se deberían consumir sin una consulta médica previa
- Conflictos familiares
- Violencia de género
“Lo que está demostrado es que uno de los mecanismos habituales de las personas, cuando estamos en situaciones estresantes —es muy claro en el caso de los desastres, pero en situaciones cualquiera críticas de la vida normal— reaccionamos buscando alternativas de alguna manera para paliar esa situación”, explica Martínez.
Agrega que los conflictos en la familia y la violencia de género pueden darse por la tensión que se acumula en medio de la crisis y la emergencia.
Para enfrentar los problemas de ansiedad y estrés que generan episodios como el de El Niño, la asesora regional en Salud Mental y Uso de Sustancias de OPS/OMS recomienda buscar apoyo comunitario y diálogo.
“El poderse apoyar mutuamente, el tener la oportunidad de que puedas realmente hablar, que puedas expresar qué es lo que te pasa, cómo lo estás viviendo”, dice.
Agrega que en ese tipo de situaciones se suele pensar que se está solo y que no le está pasando a nadie más, pero hablar con otras personas y compartir experiencias ayuda a darse cuenta de que hay más personas viviendo lo mismo.
Además, recomienda brindar apoyo especial a los niños, transmitirles seguridad y ofrecerles espacios para expresarse.
“Es un mito bastante habitual pensar que es mejor no hablar de lo que está pasando y no hablar de los sentimientos porque entonces puede ser peor y es todo lo contrario. Esa expresión emocional, el poder darle ese marco de que es normal sentirse así y de poder ver conjuntamente qué podemos hacer para intentar lidiar con eso y sentirnos un poquito mejor, eso ayuda tanto a nivel familiar como a nivel comunitario”, explica.


