“El insomnio y las pesadillas, que a menudo se confunden y van mano a mano, son factores de riesgo para el suicidio”, explicó W. Vaughn McCall, de la Facultad de Medicina del Departamento de Psiquiatría y Comportamiento de la Salud en la Universidad de Georgia Regents (EE. UU.).
Para llegar a esta conclusión, los expertos liderados por Vaughn evaluaron el estado mental de 50 pacientes con cuadros depresivos que recibían tratamiento. Estos si situaban entre los 20 a 84 años. De estos, el 56 por ciento ya habían intentando suicidarse.
Al analizar los datos a través del Índice de Severidad del Insomnio, los expertos encontraron que aquellas personas que tenían insomnio en menos intensidad, fueron aquellas que no habían intentado el suicidio.
“Resulta que el insomnio puede conducir a un tipo muy específico de la desesperación y la desesperanza por sí mismo, por lo que es un poderoso predictor de suicidio”, concluyó Vaughn McCall. El estudio sugiere que las pesadillas, las creencias y actitudes disfuncionales sobre el sueño ayudar a crear tratamientos para la prevención del suicidio.