Precisamente, los árboles naturales son una de esas cosas que suelen acabar en la basura. ¿Qué hacer con él? La idea es la misma que para el resto de cosas: no tirar si se puede reutilizar, es decir, replantar, hablando de abetos.
Por supuesto, no tirar el papel de envolver: se puede guardar para hacer bonitas guirnaldas en las próximas fiestas navideñas o, por supuesto, para volver a envolver futuros regalos. Los trozos más pequeños pueden servir para hacer etiquetas de regalo, o sobres de fiesta, incluso para forrar libros.
Más ideas para reducir los residuos: guardar con cuidado los adornos navideños para reutilizarlos año tras año. Si no se tiene un lugar para guardarlos, regalarlos a alguien o, como último recurso, tirarlos a la basura, pero a la vista, para que otro pueda aprovecharlos.
Las tarjetas navideñas pueden cortarse en finas tiras y utilizarse como listas de la compra, o como puntos de lectura. Si se guardan, se pueden reutilizar como adorno navideño. Hay muchas maneras de encontrarles un uso, solo hay que dejar andar la imaginación.
Reutilizar las sobras de la comida para hacer sopas o congelarlas en porciones. Regalar los juguetes usados a los niños más necesitados. Eso sí, restaurados y bien limpios.