Para la investigación, un equipo de médicos de la Universidad de Umea evaluó a 750 mil hombres que fueron reclutados por el ejército sueco, a los 18 años, entre 1969 y 1984. Cada aumento del 15 por ciento en la capacidad aeróbica en la adolescencia se asoció con una reducción del 18 por ciento en el riesgo de ataque cardiaco tres décadas después. Por capacidad aeróbica se entiende la capacidad del organismo —corazón, vasos sanguíneos y pulmones— para funcionar de manera eficiente con poco esfuerzo y con una recuperación rápida.
También se informó que los adolescentes y los adultos que practivan entrenamiento cardiovascular regular —correr, nadar, o actividades físicas intensas— reducen el 35 por ciento el riesgo de un ataque cardiaco en años posteriores.
Los hallazgos enfatizan la necesidad de una mejor forma física entre los jóvenes, señaló el médico Stephen Daniels, presidente de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado y vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).