Una alfombra pequeña y ligera y una caja, llena de juguetes, fácil de transportar, son los únicos elementos que se necesitan para improvisar una zona de juego en cualquier rincón de la casa.
Otra opción es involucrarlos en las actividades de los adultos como si se tratara de un juego: elegir e introducir la ropa sucia en la lavadora, apilar libros o revistas mientras los padres trabajan o leen el periódico u ordenar los recipientes de plástico de la cocina mientras se preparan los alimentos.
Es importante atenderlo siempre que lo necesite. Si el pequeño reclama a menudo, significa que los padres evidencian demasiado su ausencia.