Salud y Familia

Jugar en solitario ayuda al pequeño

El juego individual no es perjudicial para los niños, y a partir de los 2 años les ayuda a divertirse y explorar diferentes formas de estar sin la intervención constante de un adulto, algo positivo para su desarrollo.

Jugar solos les permite equivocarse y no sentirse juzgados en el desempeño. También les ayuda a tomar sus propias decisiones, experimentar con voces o movimientos que, frente a los padres, quizá no se atrevan a hacer. Además, estimula la creatividad y el juego simbólico, ya que al pequeño no le quedará más remedio que darles “vida” a sus muñecos para que le acompañen en sus aventuras.

Una alfombra pequeña y ligera y una caja, llena de juguetes, fácil de transportar, son los únicos elementos que se necesitan para improvisar una zona de juego en cualquier rincón de la casa.

Otra opción es involucrarlos en las actividades de los adultos como si se tratara de un juego: elegir e introducir la ropa sucia en la lavadora, apilar libros o revistas mientras los padres trabajan o leen el periódico u ordenar los recipientes de plástico de la cocina mientras se preparan los alimentos.

Es importante atenderlo siempre que lo necesite. Si el pequeño reclama a menudo, significa que los padres evidencian demasiado su ausencia.