Morder a otros niños es una acción que debe corregirse en la infancia

La acción de morder a otros niños podría ser una señal de ansiedad, agresividad o como evidencia de que no ha aprendido a relacionarse con niños de su edad. Esto debe corregirse de inmediato y de una forma asertiva.

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Después de los 3 años, morder no debería de ser una conducta aceptable en los niños. (Foto Prensa Libre: Servicios).
Después de los 3 años, morder no debería de ser una conducta aceptable en los niños. (Foto Prensa Libre: Servicios).

En las primeras etapas de la vida, los bebés exploran el mundo por medio del sentido del gusto. Desde que son bebés hasta los tres años, los pequeños introducen objetos a sus bocas para conocer formas, texturas y sabores. Asimismo, se trata de una forma de calmar la sensación de comezón de en las encías a raíz de que sus primeros dientes están en crecimiento. Pero esta acción debería ser superada y, de no ser así, es necesario que se le preste atención y se corrija en la infancia.

En muchas ocasiones, los niños empiezan la etapa escolar a los tres años y es cuando tienen sus primeras experiencias estando lejos de casa, sin la protección directa de sus padres y teniendo que compartir la atención de los cuidadores con otros niños. ‘A esta edad, los niños ya hablan y han desarrollado habilidades sociales.

En los primeros años de vida, los niños exploran el mundo a través del sentido del gusto. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Sin embargo, a veces no han recibido un entrenamiento emocional para tener contacto con otros niños y entornos’, dice Mayra de Rossell, psicóloga clínica. Por lo tanto, al no contar con estas primeras herramientas, los niños se asustan, se sienten invadidos y recurren a las mordidas como un mecanismo de defensa, explica la experta.

Los niños alivian la comezón de las encías cuando muerden objetos. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Para Diego Guacajol, psicólogo clínico, aunque los niños muerden a edades tempranas, luego, esta no es justificación para que se le permita que muerdan a otros niños. Entonces, si es el caso, es necesario que se le corrija y que se le dé un acompañamiento psicológico cuando los padres se sienten abrumados y no saben qué hacer al respecto, agrega de Rossell.

Corregir esta actitud

Es necesario enseñarles a los niños que esta no es una acción adecuada para relacionarse con las demás personas, ya que a veces se trata de una conducta agresiva, de llamar la atención de los adultos, de no querer compartir sus juguetes o, por otro lado, de obligar a otros niños a compartir los suyos.

En ocasiones, los niños muerden cuando desean algunos juguetes, también por buscar atención o como una manifestación de agresividad. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Pero hay que saber corregirlos. De acuerdo con de Rossell, la forma en que algunos adultos disciplinan a los niños no es la adecuada, pues los castigan, les gritan o los reprenden. ‘Incluso hay padres que muerden de regreso a sus hijos para enseñarles que esa acción duele, pero esto incrementa esa conducta. Al ser agredido, el niño aprende que debe defenderse de la misma forma’, explica la psicóloga.

Para corregir a los pequeños, es necesario utilizar la comunicación asertiva para hacerles ver que su acción no estuvo bien. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Entonces, dice de Rossel, ‘la manera adecuada de corregirlos es modelando su conducta’. Esto forma parte de la educación de sus hijos y debe iniciar desde muy pequeños. ‘Puede hacer uso del lenguaje no verbal para decir que ‘no’, hacer gestos y enseñarle a interpretar los gestos de otras personas para que, más adelante, no actúe tan impulsivamente y, a los tres años, tenga autocontrol’, añade.

Si sucede que un niño muerde a otro, es necesario intervenir de inmediato, recomienda de Rossell, para que el niño entienda que su acción no estuvo bien. De lo contrario, si deja pasar un tiempo, el niño no asociará la llamada de atención o la explicación que le dé.

Los niños deben aprender a pedir perdón a sus compañeros. (Foto Prensa Libre: Servicios).

Según Guacajol, en esta situación hay que separar a los niños, verificar la herida del otro y dialogar con el niño responsable. Esto debe ser dependiendo de la edad; el adulto debe ponerse a su nivel para que el pequeño comprenda.

‘Haga contacto visual con el niño, háblele suave y hágale saber que no es que él sea malo, sino que su conducta no estuvo bien. Enséñele a pedir perdón, a prestar sus juguetes, a que tiene derecho de prestar o no sus cosas y muéstrele alternativas para convivir con los demás’, expresa de Rossell.

‘Nadie es experto siendo padre o madre’

Si usted considera que la situación se sale de control y se siente abrumado, no espere a que el problema avance o que se le notifique que su hijo ha tenido problemas con más niños. De Rossell recomienda que busque consejería, una guía para educar a sus hijos y así contar con las herramientas adecuadas para que su hijo crezca como un niño sano y feliz. Recuerde que todos los niños son distintos y necesitan una crianza adecuada a su personalidad y a sus necesidades.

 

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