Los hallazgos aparecen en línea y en la edición impresa de enero de 2011 de la revista American Journal of Preventive Medicine.
Ya se sabía que la depresión leve reducía las probabilidades de un fumador de abandonar el hábito. Este estudio sugiere que la depresión mayor tiene un impacto aún más grande. Pero la mayoría de líneas de ayuda para fumadores no evalúan a los usuarios por depresión, anotaron los investigadores.
Más de 400 mil fumadores en EE. UU. llaman a las líneas de ayuda cada año. Según sus hallazgos, los autores del estudio calcularon que hasta 100 mil fumadores deprimidos no reciben el tratamiento dirigido que necesitan.
“Evaluar la depresión puede predecir si un fumador dejará el hábito con éxito, pero la evaluación sería más valiosa si se relacionara con los servicios” que abordan tanto fumar como la depresión, aseguró en un comunicado de prensa del Centro para la Promoción de la Salud la autora líder Kiandra Hebert, de la Universidad de California en San Diego.