¿Por qué debe eliminar las grasas trans de su desayuno (y de los otros tiempos de comida)?

Los mayores enemigos de una dieta saludable son los alimentos que contienen grasas trans. Por eso, uno de los grandes errores es incluirlos en el desayuno y el resto de tiempos de comida, con tal de “darle algo al estómago”.

Los alimentos que contienen grasas trans no deberían estar incluidos en una dieta sana (Foto Prensa Libre: Servicios)
Los alimentos que contienen grasas trans no deberían estar incluidos en una dieta sana (Foto Prensa Libre: Servicios)

Salir de casa por la mañana, con mucha prisa y un poco de hambre, puede llevar a cometer uno de los grandes errores en la alimentación: comer grasas trans. Lo peligroso de estas sustancias es que se encuentran presentes en una gran cantidad de alimentos y comidas preparadas que son fáciles de comprar en cualquier tienda o centro de conveniencia.

Las grasas trans, las cuales también son conocidas como ácidos grasos de tipo trans, se encuentran de forma natural en productos lácteos y carnes.

Sin embargo, también se generan en procesos industriales para producir grasas endurecidas a partir de aceites vegetales. Generalmente, están contenidas en alimentos como la margarina y el ghee (mantequilla clarificada), y  alimentos horneados o fritos.

Otros alimentos como panes industriales,  manteca, pasteles, mezcla para pasteles, bollería, donas, entre otros, también las contienen.

Muchos alimentos producidos de manera industrial contienen un alto porcentaje de grasas trans (Foto Prensa Libre: Servicios)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las grasas trans de producción industrial también se conocen como aceites vegetales parcialmente hidrogenados.

Su consumo despierta una gran preocupación debido a que está asociado a un mayor riesgo de enfermedades no transmisibles, incluidas enfermedades cardiovasculares como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes. De hecho, se estima que cada año la ingesta de grasas trans causa más de 500 mil muertes por enfermedades cardiovasculares.

El alto consumo de grasas trans aumenta la posibilidad de sufrir ataques cardiovasculares (Foto Prensa Libre: Servicios)

¿Cómo afecta a su organismo?

  • Los expertos identifican la existencia de grasas buenas y malas para el organismo. El problema con las grasas trans es que aumentan los niveles de colesterol LDL (malo) y disminuyen sus niveles de colesterol HDL (bueno).
  • Al consumir este tipo de grasas, estas se absorben por el aparato digestivo y recorren hacia la sangre. De esta forma, provocan un aumento en los niveles de colesterol en la sangre.
  • Un consumo mayor de 1 gramo al día de grasa trans produce un aumento de la rigidez de la arteria carótida. Las grasas trans tienen el mismo efecto sobre la pared arterial que las grasa saturada, pero a mucha menor cantidad de consumo.
  • Aumentan los niveles de triglicéridos en sangre y la hipertrigliceridemia está asociada independientemente con el riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Aumentan la inflamación a nivel de las células del endotelio y esto influye en el desarrollo de diabetes, ateroesclerosis, ruptura de placa y muerte súbita cardiaca.
  • La cantidad de glucosa en sangre aumenta, provocando diabetes, factor de riesgo de la enfermedad cardiovascular.

Estas son suficientes razones para considerar seriamente dejar de lado los alimentos que contienen este tipo de ácidos, desde el desayuno hasta la cena.

¿Cuáles son la recomendaciones?

La OMS recomienda que el consumo promedio de este tipo de sustancias sea  menor al 1% del aporte energético alimentario diario.

La cantidad de calorías recomendadas al día está entre las 2 mil y las 2 mil 500 pero la cantidad máxima recomendada de calorías procedentes de la grasa trans no debe de ser más de 20 a 25 calorías al día.

Según la nutricionista Luisa Ranchos, la alimentación debe de ser variada y para eso es importante procurar el consumo de frutas y vegetales, granos enteros, lácteos bajos en grasa  y descremados, limitar carnes rojas, utilizar aceites vegetales no hidrogenados como el aceite de oliva, canola, o girasol.

También limitar el consumo de pan, galletas y pasteles.

“Lo ideal es priorizar el consumo de comida real, sin empaque,  consumir grasas buenas como semillas, aceite de oliva y aguacate los cuales se denominan cardioprotectores ya que aumentan el colesterol bueno”, indica Ranchos.

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