¿Quejarse demasiado? Lo bueno y peligroso para la salud frente a esta expresión

Quejarse podría pasar de ser un recurso positivo a convertirse en un problema a nivel de salud. ¿Qué dicen los expertos al respecto?

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El síndrome de Calímero se refiere a quienes no paran de quejarse. Cuando se exagera podría representar otro problema a nivel personal. (Foto Prensa Libre: Timur Weber/Pexels)

En el clima laboral una queja es una manifestación de inconformidad y en sí es buena porque promueve cambios.  Muchos cambios no ocurrirían si no fueran originados por una queja, logros laborales en la humanidad han salido a raíz de quejas y manifestaciones que van desde llamar la atención por los derechos laborales de la mujer, discriminación, hasta temas sociales, entre otras temáticas, explica Franklin Espinoza, psicólogo industrial especialista en ambiente ocupacional.

Los expertos explican que aunque la queja es buena influye la forma de hacerlo y el medio de trasladar esta información.

Una organización sana debe promover que las personas hablen de sus preocupaciones o consejos que se quieran compartir, en ocasiones se sugiere no llamarle “queja” porque podría parecer un término fuerte o agresivo, agrega Espinoza.

Conocedores explican que esta práctica deja de ser efectiva cuando la queja pasa de ser el medio para lograr algo a ser el objetivo.  Es decir cuando alguien tiene solo la intención de quejarse sin importar que funcione o no.   No hay avances.

 

Una queja exagerada y sin propósito de cambio tiene que ver con patrones de crianza y en ocasiones es porque alguien en casa se ha quejado demasiado, explica la psicóloga industrial y magister en recursos humanos Jaqueline Lira.

Lira hace énfasis que se presenta en caso de personas que han crecido en hogares sobreprotectores y tienden a sentir que el mundo les pesa mucho.  Se han acostumbrado a que se les resuelva todo en casa y no se tienen herramientas para poder afrontar y esto se convierte en la edad adulta en un grito porque alguien resuelva.

La psicóloga explica que es importante que cada uno se haga consciente, recuperemos el poder de actuar y se comprenda que todo es pasajero, tiene un comienzo y un final.  Además de llegar a entender que cada crisis también es una posibilidad de aprendizaje.

buzón de quejas
El crear un buzón o una alternativa para quejarse podría ser productivo para encontrar soluciones. (Foto Prensa Libre: Andrew Neel /Pexels)

En el extremo las personas podrían caer en un victimismo crónico.  Por lo regular la persona culpa a los demás todo lo que sucede.   El psicólogo Xavier Molina explica que esta acción crea un entorno de malestar y desconfianza tanto para la persona que siempre se queja como para las personas de su alrededor, que se sienten injustamente tratadas.

En casos severos la persona podría llegar a convertirse en una víctima agresiva con actitudes violentas hacia los otros.

Malo para la salud

Un artículo publicado en el Irish Times  hace referencia a una una encuesta en el Reino Unido que destaca que las personas pasan cerca de 10 mil minutos al año quejándose.  La encuesta afirmó que los millennials son los que más pasan por este proceso.

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Los conocedores expresan que quejarse de vez en cuando tiene efectos positivos, pero al hacerlo con frecuencia inducen a ser negativos, activan la hormona del estrés cortisol. El sistema inmunológico se debilita y la presión arterial aumenta.  También se ha asociado con mayor posibilidad de riesgo de obesidad, enfermedades cardíacas y otras dolencias.

Will Bowen, un líder cristiano, creó para su comunidad un reto de tener un mundo sin quejas con un reto de 21 días.   Los participantes debían colocarse una pulsera morada que decía “Un mundo sin quejas” y pasar este tiempo sin lamentarse, si lo hacía debían cambiar de mano la pulsera y empezar de nuevo.   Esta idea se ha propagado y también se convirtió en un libro que motiva a hacerse cargo de sí mismo.

Esto ha llevado a que distintos movimientos en el mundo inviten a esta acción para cambiar los pensamientos.  En promedio a veces pasan casi cuatro meses antes de lograr 21 días sin quejas.

Cómo hacer eficiente una queja

A las empresas les recomiendan buscar canales de sugerencias o buscar mecanismos anónimos para que los empleados puedan acercarse a manifestar sus observaciones.  Es posible buscar opciones digitales para ello.

Este proceso de tratamiento mejora cualquier aspecto que este ocurriendo en los procesos internos e incluso ayuda a visualizar algunos que no se hayan detectado antes.  Se recomienda mantener un control en los indicadores para tomar decisiones más asertivas y un tratamiento más eficiente.   Una manera de mejora continua.

Para hacer eficiente una queja, avance en transformarla a poner énfasis en crear soluciones. El mejor ejercicio antes de hacer algo es cuestionarse de por qué lo va a hacer y qué quiero lograr o me motiva a hacerlo.

  • Para quejarse busque una persona que pueda apoyar a resolver una situación.
  • Utilice el medio y lenguaje adecuado, con respeto.  De lo contrario podrían afectar el clima laboral y aunque usted tenga la razón el mensaje no llegará a ser comprendido.
  • Lleve una propuesta de resolución.