Salud y Familia
Sarampión: qué es y cuáles son sus síntomas
Guatemala detecta casos de sarampión y expertos explican cómo identificar la enfermedad a través de los síntomas más frecuentes.
Las autoridades sanitarias recordaron que el sarampión es una enfermedad prevenible mediante la vacunación. Los síntomas suelen manifestarse entre 7 y 21 días después de la exposición e incluyen fiebre, erupción cutánea, tos, secreción nasal y conjuntivitis. (Foto Prensa Libre: Freepik)
El sarampión es una enfermedad causada por un virus altamente contagioso que se transmite por vía respiratoria, de manera similar a la influenza. El contagio ocurre a través de microgotas que se expulsan cuando una persona infectada tose o estornuda. Los primeros días de enero 2026 se diagnosticaron los primeros pacientes infectados en Guatemala después de o tener la enfermedad desde la década de 1990.
Estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire durante varias horas, lo que incrementa el riesgo de infección. Entre los síntomas característicos del sarampión se encuentra el exantema, conocido popularmente como “ronchas” o “alergia”, aunque médicamente se trata de un rash máculo-papular, es decir, manchas rojas con pequeñas elevaciones. Este suele aparecer primero en el rostro y luego se extiende hacia el tórax, el abdomen y las extremidades, dice Estuardo Rojas, médico internista.
Un aspecto clave de esta enfermedad es que las personas infectadas son altamente contagiosas desde cuatro días antes y hasta cuatro días después de la aparición del exantema, lo que representa un riesgo importante, ya que el contagio puede ocurrir cuando aún no se presentan síntomas visibles, agrega Rojas.
Otro signo distintivo del sarampión son las manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanquecinas que aparecen en la cavidad oral. Este hallazgo es muy específico de la enfermedad y ayuda a los médicos a confirmar el diagnóstico clínico, tanto en niños como en adolescentes y adultos.
Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas en un webinar con profesionales de la salud destacó que es importante mantener la calma y estar informados a través de sitios confiables. El sarampión podría confundirse con otras enfermedades y por ello es relevante frente a cualquier síntoma es importante comunicarse por teléfono con un médico o servicio de salud para conocer el procedimiento a seguir. Otro punto importante es aislarse del resto de la familia.
Además de las señales en la piel, el sarampión suele presentarse con fiebre, tos, malestar general, secreción nasal (coriza) y dolor de cabeza.
Al igual que otros virus respiratorios, el sarampión puede provocar complicaciones graves. Entre ellas se encuentran la neumonía viral, la otitis, la bronquitis y, en los casos más severos, la encefalitis, que es una inflamación del cerebro. Estas complicaciones pueden ser causadas directamente por el virus o por sobreinfecciones bacterianas, que aprovechan el debilitamiento del sistema inmunológico.
La encefalitis es la complicación más grave y está asociada a un mayor riesgo de mortalidad, especialmente en niños no vacunados.
Sarampión: una enfermedad viral altamente contagiosa
La Organización Mundial de la Salud describe que los síntomas suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la exposición al virus. El más característico es una erupción cutánea visible.
Los primeros signos, que suelen durar entre cuatro y siete días, incluyen:
- rinorrea (secreción nasal)
- tos
- ojos enrojecidos y llorosos
- pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas
La erupción cutánea aparece entre siete y 18 días después de la exposición. Generalmente inicia en el rostro y la parte superior del cuello, y se extiende durante unos tres días hasta alcanzar manos y pies. Por lo general, desaparece de forma espontánea tras cinco o seis días.
La mayoría de muertes por sarampión se deben a complicaciones, entre ellas:
- ceguera
- encefalitis (infección que causa inflamación cerebral y posibles daños neurológicos)
- diarrea intensa con deshidratación
- infecciones del oído
- problemas respiratorios graves como neumonía
Contraer sarampión durante el embarazo representa un riesgo tanto para la madre como para el feto, ya que puede provocar parto prematuro y bajo peso al nacer.
Las complicaciones son más frecuentes en niños menores de cinco años y en adultos mayores de 30.
Prevención
La vacunación es la medida de prevención más efectiva contra el sarampión. Las vacunas son seguras, eficaces y han demostrado salvar millones de vidas. La recomendación principal es no suspender ni retrasar la vacunación infantil, ya que la mayoría de las vacunas esenciales están disponibles en el sistema de salud pública.
En caso de sospecha o diagnóstico de sarampión, es fundamental que el paciente permanezca aislado, debido a su alta capacidad de contagio, para evitar la propagación del virus.
A diferencia de otras enfermedades virales como la influenza o el Covid-19, el sarampión no cuenta con un antiviral específico para su tratamiento. Por ello, el manejo clínico se basa en el tratamiento sintomático, enfocado en aliviar la fiebre, el dolor de cabeza, la congestión nasal y otras molestias asociadas. La hidratación adecuada también es esencial, así como el monitoreo constante de los síntomas.
En cuanto a la prevención, la vacunación es fundamental. Se recomiendan dos dosis de la vacuna contra el sarampión, las cuales ofrecen más del 97% de protección contra la enfermedad, según la evidencia científica disponible.
Aunque muchos casos se presentan con síntomas leves como secreción nasal, congestión y exantema, el sarampión puede provocar complicaciones graves. Se estima que entre una y dos muertes por cada mil niños infectados pueden ocurrir, lo que subraya la importancia de la inmunización.

