Es suficiente limpiarlo con una esponja húmeda y secarlos con el periódico. También puede emplearse una mezcla compuesta por vinagre y agua (2/3 partes de agua y 1 de vinagre).
Si está muy sucio, primero hay que lavarlo con una esponja jabonosa. En el caso de que tengan grasa, se puede preparar una mezcla de agua, amoniaco y alcohol en partes iguales, más una cucharada de glicerina líquida.
Aplicar estas técnicas hará que los espejos luzcan fenomenales.