Un acompañamiento durante el embarazo

“Doula” viene del griego que significa sierva o esclava. Eran mujeres dedicadas a una familia que asistían durante el parto y postparto de la mujer. Actualmente el término define a quienes se preparan en esta profesión.

Un acompañamiento durante el embarazo
“Doula” viene del griego que significa sierva o esclava. Eran mujeres dedicadas a una familia que asistían durante el parto y postparto de la mujer. Actualmente el término define a quienes se preparan en esta profesión. (Foto Prensa Libre: Helena Lopes/Pexels)

Llamamos “doula” a una mujer que acompaña a otra mujer embarazada brindando apoyo emocional continuo durante este periodo.  Ellas han sido preparadas para este trabajo  y es un movimiento que existe a nivel mundial y Guatemala también es parte de él.  Actualmente la Escuela de Doulas Intuición Materna ha formado a casi un centenar de ellas.

Es importante definir que una doula cumple un papel de acompañamiento a las mujeres.  Es como tener una mano amiga y con conocimiento durante el embarazo, el parto y el puerperio.  Se ocupa del bienestar general de la madre y en especial de los aspectos emocionales y de ninguna manera sustituye al personal de salud que atenderá el parto (partera, comadrona, médico).

La idea es que facilita una ruta para crear un plan de parto en el que las mujeres tengan la opción de decidir cómo quieren ese momento.  Es decir elegir el lugar, la lactancia del bebé, el papel de la pareja, entre otros detalles importantes.  La Organización Mundial de la Salud aconseja a las madres tener la opción de decidir sobre ciertos aspectos durante esta etapa de gestación.

Viana Maza, directora de Intuición Materna, comparte que este proyecto nació en el país a raíz de su propia experiencia.  Ella es psicóloga clínica y al tener su primer parto en 2002 significó una gran transformación y brecha, “no aprendí nada de esto en la universidad y se abrió un mundo nuevo de este campo emocional”, comparte.

Algunas mujeres empezaron a pedirle acompañamiento, así que decidió prepararse y se especializó en psicología perinatal y una maestría en salud pública, así como a formarse como doula.  En 2013 comenzó esta escuela en el país que actualmente se ofrece como un diplomado con el respaldo de la Universidad Galileo y suman ya 10 promociones.

La madre tendrá dudas durante el embarazo y el acompañamiento de una doula permite una conexión emocional con otra mujer que velará porque su plan de parto se haga realidad. (Foto Prensa Libre: Amina Filkins/Pexels)

“Es una profesión muy antigua y nueva a la vez, en la historia las mujeres hemos parido acompañadas de otras mujeres hasta que el parto se traslado del hogar al hospital  y fuimos perdiendo esa herencia y conexión con la familia”, explica Maza.

En la escuela se aprende que durante milenios eran atendidas por comadronas (parteras) que con su sabiduría, experiencia y conocimientos asistían tanto a las mujeres como a sus bebés. Durante los partos (y postpartos) habían otras mujeres presentes que apoyaban a la nueva madre. Estaba la abuela, las hermanas, las amigas y otras madres que entre todas, eran capaces de cuidarla tanto físicamente, como emocionalmente. Se ocupaban de cubrir todas las necesidades para que la nueva madre pudiera tranquilamente hacerse cargo de su nuevo bebé.

Hoy en día, las familias viven de manera dispersa. Muy pocas familias urbanas cuentan con una red familiar cercana.  Maza explica que la mayoría de madres viven con su pareja o solas en el momento de la llegada de sus bebés.

A nivel científico

El estudio de 2016 Modelado de la rentabilidad de la atención de doulas asociada con reducciones en el parto prematuro y el parto por cesárea hecho por la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, Minneapolis, Mayo Clinic y otras instituciones dio seguimiento a un grupo de mujeres que recibieron apoyo de una doula y tuvieron tasas de partos prematuros y por cesárea más bajas (4,7 frente a 6,3% y 20,4 frente a 34,2%).

En 2019 también se publicó la Evaluación de un programa innovador de doulas voluntarias con base en un hospital en Estados Unidos.  De 2012 a 2018, el número de parejas de partos doulas aumentó de 25 a 80. El número anual de mujeres que recibieron atención intraparto con este servicio aumentó de 88 en 2012 a 477 en 2018.

De las 1185 mujeres que recibieron apoyo doula de 2015 a 2018, 415 (35%) respondieron la encuesta de satisfacción del paciente. La mayoría se mostró satisfecha con el apoyo físico, el apoyo emocional, la atención doula  y el apoyo a familiares / amigos. Todas las enfermeras de trabajo de parto y parto que respondieron que estaban de acuerdo o muy de acuerdo en que las doulas eran miembros importantes del equipo de atención de maternidad.

Maza comenta que el servicio puede solicitarse en cualquier etapa del embarazo, solo para el parto o para después de él, en cualquier fase las familias se benefician aunque cuando es desde los primeros meses se benefician con más información.  La doula se despide de la madre o de la familia a los días o semanas después del parto.

Prepararse para ser una doula

Maza explica que algunas mujeres nacen para ser doulas y cuando aparece la información para la formación sienten el llamado.  Pero, no se trata únicamente de una preparación de 10 meses para aprender teoría sobre el cuerpo, emociones, equidad de género,  o ir de inmediato a darle el seguimiento a las mujeres.

El proceso incluye una sanación personal.  “Algunas mujeres que aplican para ser doulas han pasado antes por violencia obstétrica y otras no han sido madres, ambas son heridas que tienen que sanar porque no pueden trasladar esto a otras mujeres”, expresa Maza. Se hace un trabajo de reconocimiento personal para sanar la historia personal y así acompañar a otros.

Una de las clases en la Escuela de Doulas en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Escuela de Doulas Intuición Materna)

 

Después viene una práctica de nueve acompañamientos para vivir tres embarazos, tres partos y tres pospartos y así terminar su certificación.  Pueden cobrar por su servicio hasta que están certificadas. Actualmente se tienen mujeres certificadas en la ciudad capital, así como en Quetzaltenango, Chiquimula, Jutiapa, otros departamentos y en el extranjero.

En la preparación también reciben un módulo de duelo perinatal para acompañar a las mujeres que tienen una pérdida durante su embarazo. “Aquí también aprendemos a reconocer cuando las mujeres o las familias necesitan otro tipo de apoyo psicológico… aprendemos que la maternidad como ideal no es la realidad para muchas mujeres”, agrega Maza.

Mientras antes tiene mayor impacto por la información que brinda a las familias, experiencia y funcionamiento hospitales, tenemos un plan de parto y apoyamos a las familias a elaborarlos, OMS estableció este para garantizar que ellas tienen una atención individualizada y es preguntarle qué quieren, las mujeres.

Norma Méndez,  madre de tres hijos, estudiante en formación, y explica que esto no es algo técnico sino de humanización, paz y compartir.  “He encontrado información y también sanación personal y estoy aprendiendo de lo importante y natural que es parir… a veces aprendemos esto con base en el miedo y no es así, sino con respeto, compasión y amor”, expresa Méndez.

Durante la pandemia las clases de las nuevas doulas también se ha transformado al ambiente virtual.  Por ahora los acompañamientos están limitados en los hospitales que trabajan esta modalidad y se espera seguir con este proceso cuando las medidas sanitarias lo permitan.