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UCHA´XIK Diputados tragones
El Congreso no es criadero de diputados de engorde y tampoco antro de corruptos.
Por:
Sam Colop
Como si las contradicciones en el país no fueran suficientemente dramáticas, ahora resulta que a los diputados que cuentan con jugosos salarios, dietas, gastos de representación y otras prebendas también hay que pagarles lo que se hartan.
Es un insulto que, aparte de las honrosas excepciones que reconocen que cada quien debe pagar su almuerzo, los mal llamados padres de la patria utilicen el hemiciclo parlamentario como comedor y con dinero de nuestros impuestos. De su trabajo, por supuesto, sólo güizachadas como las reformas a la Ley Electoral en la cual, entre otros asuntos, secuestraron el derecho ciudadano para elegir diputados a través de comités cívicos.
La austeridad sólo fue una promesa, porque los diputados han hecho muy suyo aquel dicho de “panza llena, corazón contento”. En sesiones plenarias se han gastado Q13 mil para almuerzos y muy orondo su presidente dice que cada “ración” debe costar Q27.
Por simple matemática, si son 158 diputados y cada almuerzo vale Q27, esto suma Q4 mil 266. Sin embargo, se factura por Q13 mil. ¿Acaso la diferencia es por la propina? Por lo visto, hasta en lo que se hartan a costillas de un pueblo hambriento, la actual directiva fomenta la corrupción.
¿Es que los Q30 mil que devengan los diputados no les alcanza para comprarse un almuerzo como cualquier otro empleado? Y además, estos glotones quieren que se les compren computadoras personales.
Si lo que consumen en el comedor parlamentario es un gasto injustificado, ¿cuánto no se gastarán en asuntos de otra trascendencia? Si no, véase cómo se despilfarró en la compra de una planta telefónica innecesaria y sobre lo cual el presidente del Congreso dice no saber que se violaba el reglamento de la Ley de Contrataciones. Y eso que este señor cuenta con 11 asesores. ¡Ah, diputados éstos! Más preocupados por su panza que por su trabajo.
Este país parece estar condenado a salir de las llamas para caer en las brasas. Si antes, el Congreso estaba bajo el control del “partido de los anaranjados”, ahora está bajo la administración de quienes suscribieron un pacto de impunidad, antes que de gobernabilidad; porque de la triangulación de fondos hacia la UNE y el PAN ya no se dice nada.
Ese acto de corrupción ha quedado en el olvido y los miembros de las distintas bancadas se atiborran juntos. Los que dirigen ese lugar deben entender que el Congreso es para emitir leyes, no criadero de diputados de engorde y tampoco antro de corruptos.
KUYAK LO OYOWAL reta’maxik chi ri kibi’naj kib amaq’ uk’amal be, kebiq’on ruk’ upatan pwaq ajtinamital winaq, chi uwach uwi’jal qawinaqil.
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