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HORIZONTES Home run
Olvidaron los representantes del pueblo que se trataba de la visita del Jefe de Estado.
Por:
Francisco Beltranena.
No es una vez la que me he preguntado qué es lo que nos pasa, calabaza. Tampoco va a ser la última vez que lo haga, de eso estoy seguro. Ayer por la mañana se produjo un incidente, a todas luces bochornoso para la dignidad nacional, entre mandatarios de la Nación con ocasión de la visita que rindiera el Presidente de la República a los señores y señoras diputados al Congreso de la República reunidos en un hotel capitalino.
Se podía anticipar que el acto en mención sería la clásica oportunidad de los diputados de provocarle una encerrona al presidente Berger, quien con su bien conocida actitud bonachona de político en campaña, cometió (en mi opinión) el tremendo error de rebajar sus calidades de Jefe de Estado y Presidente de la República, al aceptar las condiciones en las que se produjo la visita a los parlamentarios.
Pero así como creo que el Presidente de la República cometió tan craso error, no de menor calibre fue el que cometieron los diputados y diputadas al Congreso. Si bien es cierto que la separación de poderes no debería generar subordinación alguna entre los organismos del Estado, olvidaron los representantes del pueblo que se trataba de la visita del Primer Mandatario (quien se merece las consideraciones correspondientes a su alta investidura), y no del Conejo presidente.
El tema por tratar no era un cinco de yuca. Se trataba, ni más ni menos, que de la promoción de la agenda básica de leyes de seguridad tendientes a la adecuación y modernización de la legislación necesaria para prevenir el crimen que tanto nos abate desde hace bastante tiempo.
No es materia que correspondiese a política de gobierno, sino se trata de materia de política de Estado, una que corresponde a los intereses de todos los guatemaltecos y no a los de un determinado partido político.
Pero, de los resultados de la pública encerrona, quedó claro ante la opinión pública que ni unos ni otros asumieron el rol de mandatarios temporales del poder.
Por un lado, y por tratarse de una materia de tanta sensibilidad, el tema por motivar no merecía ser catalogado por el Presidente de la República de “un home run para el Congreso”; pero, por el otro, y de manera muy extraña ante la afinidad académica que les une, se merecía el presidente Berger el tremendo batazo que le metió la diputada Anabella de León.
Ante la fragilidad de su gobernabilidad y los peligrosos momentos que en el futuro cercano se van a presentar, el país no está para estos espectáculos denigrantes de la calidad de mandatarios de la Nación, y menos para home runs a estacazos como los de ayer, cuyas consecuencias, si no se corrigen, ni con cirugía mayor se curan.
¡Hasta la próxima!
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