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ATISBOS Estímulos al comercio justo
Los caficultores guatemaltecos merecen nuestro apoyo.
Por:
Ernesto Fingado
Por más de 40 años el movimiento Comercio Justo (fair trade) ha demostrado que el comercio puede contribuir en forma significativa y sostenible al mejoramiento de las vidas de los productores y trabajadores, al mismo tiempo que protege los recursos naturales y el medio ambiente, porque implica pagar un sobreprecio a productos agrícolas como banano, cacao, miel y café, en relación con los precios de la bolsa de Nueva York, con el requisito de que los productores, por su parte, paguen precios y salarios más justos, para ser equitativos con los campesinos.
De esa cuenta, salen favorecidos cientos de miles de productores de pequeña escala y trabajadores de plantaciones y fábricas, así como miles de compañías comerciales y de minoristas, ONG y organizaciones certificadoras.
En el caso del café, el Comercio Justo tiene establecido un precio mínimo de US$126 por quintal para café convencional, y US$141 para café orgánico, incluyendo US$5 de premio social, mientras que en la bolsa de Nueva York el precio por café convencional es de US$104, o sea US$22 menos que el del Comercio Justo.
Como una competencia directa y perversa al Comercio Justo surge el movimiento denominado 4C (Código Común para la Comunidad Cafetera), que es impulsado por transnacionales comercializadoras de café y tostadoras, cuyos representantes están reunidos desde ayer aquí en Guatemala, con el objeto de hacer una especie de fair trade barato, a su medida y sin pagar el sobreprecio mencionado, además de requerir a los países productores estándares sociales y medioambientales con un pago de US$4 como sobreprecio.
El Código Común para la Comunidad Cafetera pretende ahora nivelar y meter en una misma canasta los cafés especiales de Guatemala con el convencional estandarizado, en un sello hecho a la medida de los operadores comerciales, para maximizar sus ganancias.
Es lesivo para los intereses de los pequeños productores de café y para los trabajadores de las plantaciones de Guatemala, que bajo el sello del 4C, las transnacionales intenten establecer beneficios en regiones estratégicas, es decir, donde se encuentra nuestro mejor café; con el objeto de nivelarlo en una misma categoría, además de pagar apenas US$3 ó US$4 arriba de la bolsa, en vez de US$20 ó US$25 como actualmente ocurre con el fair trade.
Debe tomarse en cuenta que gracias al Comercio Justo la mayoría de los campesinos logró sobrevivir durante la crisis de los precios del café, por lo que no es legítimo, ni ético, ni legal que las autoridades permitan que las transnacionales vengan ahora a pretender distorsionar el mercado, para satisfacer sus desmedidas ansias de lucro.
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