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Telefonía: Objetan cambios a ley
Proponen “pago por consumo”; telefónicas temen perjuicio al consumidor
Por:
Eduardo Smith
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| Guatemala es un país atractivo para las inversiones en telecomunicaciones, gracias a la apertura de mercados. |
La propuesta de que el usuario pague su factura de teléfono celular por segundo consumido ha provocado discusión entre las empresas de telefonía y los diputados al Congreso, por el beneficio que se obtendría.
Los cambios pretenden que los consumidores paguen por segundo utilizado, en lugar del cobro por minuto -la modalidad actual-; que las tarjetas prepago no tengan fecha de vencimiento y que no se cobren las llamadas entrantes enviadas al correo de voz.
La iniciativa de ley, aprobada ya en primera lectura, dispone reformar el decreto 94-96 (Ley General de Telecomunicaciones) en lo relativo a la activación, reactivación o reprogramación de teléfonos móviles, entre otros puntos.
Tal propuesta fue presentada por las bancadas Integracionista, UNE y FRG, entre otras.
Leopoldo Cruz, diputado del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), explicó que las enmiendas permitirán al usuario pagar “sólo por lo que consume”.
Consumidores afectados
Guillermo Gordillo, miembro de la Gremial de Telecomunicaciones de Guatemala, afirmó que para las operadoras la propuesta es una clara interferencia en la actividad comercial que atenta contra la libre competencia y ahuyenta las inversiones, por el cambio súbito de una de las leyes de telecomunicaciones más modernas del mundo.
Según explicó el empresario, un cambio en la estructura de facturación de las empresas les haría incurrir en costes que luego se trasladarían a los consumidores.
“La ley vigente y la libre competencia han creado a lo largo de los años un sistema que funciona eficientemente para las empresas y los usuarios”, mencionó el empresario.
Agregó que los guatemaltecos tienen uno de los costos por uso de tiempo de aire más bajos de Latinoamérica, y muchos productos que permiten optar a más tiempo, a precios reducidos.
Según cifras de la Superintendencia de Telecomunicaciones, el costo promedio del minuto de aire de la telefonía celular en el país es de US$0.12, mientras que en el resto de Centroamérica se acerca a los US$0.25.
Gordillo explica que el cobro por minuto es un parámetro usado en el comercio, como puede ser el cobro por hora en un estacionamiento, el pago mensual de un alquiler o el costo por libra de un producto.
Realizan análisis
Óscar Chinchilla, superintendente de Telecomunicaciones, opina que la iniciativa de ley contiene algunos elementos positivos, como las restricciones para reactivar teléfonos celulares de dudosa procedencia.
Así también, Chinchilla estima positivo que pueda prolongarse el tiempo de vigencia de una tarjeta prepago.
No obstante, el funcionario tiene sus reservas en cuanto al impacto en el cambio del tiempo de facturación.
“Este es un parámetro que ha determinado el sector sobre la base del incremento de la competencia y de su factibilidad para ofrecer nuevos productos”, agregó el superintendente.
Mercado con dinamismo
El mercado de telecomunicaciones de Guatemala se caracteriza un grado de apertura y desregulación que está contenido en la Ley General de Telecomunicaciones (1997).
Expertos estadounidenses señalan que países como Chile, El Salvador, España y Guatemala han generado oferta privada de servicios de telecomunicaciones sin hacer uso de la figura de exclusividad.
Esto quiere decir que en el país se asignan títulos de usufructo sobre el espectro, mientras que, en la gran mayoría de los países, quienes quieren explotarlo tienen que solicitar permisos al Gobierno, los cuales les otorgan derechos limitados.
En Guatemala, los usufructuarios aprovechan el espectro “como quieren”, dentro de límites técnicos y según los acuerdos internacionales.
En consecuencia, cuando hay necesidad de espectro en el mercado, por ejemplo para telefonía móvil u otros servicios, existen incentivos a fin de que los usufructuarios negocien, arrienden o vendan el recurso, si ellos mismos no piensan explotarlos de inmediato.
Estos derechos alientan la competencia en el mercado de una manera distinta de cómo lo haría la regulación directa y, según muchos economistas, de una manera más eficaz y económica.
En el otro extremo, están aquellos países que se mantienen por diversas circunstancias, dentro de un esquema de exclusividad donde prevalecen cuasi monopolios, tales como Costa Rica, Paraguay y Uruguay.
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