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El comentario de la semana: Discordia por una decisión
Por:
Nuestra Redacción
El Congreso emitió un voto de falta de confianza contra la ministra de Educación, María del Carmen Aceña. Como respuesta, el Gabinete de Gobierno en pleno le dio su respaldo incondicional.
El tema es más político, cuando no administrativo. En eso coinciden analistas y parlamentarios inseguros de poder conseguir los 105 votos necesarios para obligar al Ejecutivo a destituir a la funcionaria.
Quienes se vanaglorian de haber triunfado con el resultado negativo contra Aceña son los dirigentes magisteriales, sin asumir su responsabilidad por dejar abandonados a sus alumnos en las escuelas. Esto pareciera ser para ellos un plato de segunda mesa.
Nadie olvida, por de pronto, la época preelectoral, en la cual todos los políticos tratan de llevar agua para su molino, sin importar quién se encuentre en el camino.
Seguramente, la ministra Aceña no ha logrado satisfacer las necesidades educativas de los guatemaltecos, como tampoco las económicas de los maestros.
Ese ministerio nunca ha sido un buen terreno para dirigir. No hay año ni gobierno en el cual la cúpula magisterial no manifieste inconformidades diversas, y eso ha sido caldo de cultivo aprovechado por la oposición.
Ahora el Organismo Ejecutivo demuestra poco tino al descalificar la labor fiscalizadora del Congreso, mientras algunos legisladores aprovechan la oportunidad con fines electoreros.
Leído de otra forma, el voto de falta de confianza contra la ministra también es un llamado de atención para el Gobierno en función de no estar cumpliendo con su labor, al menos, en el campo educativo.
Pero también los diputados deben comprender la crisis del sistema y desechar todo tipo de politiquerías en su labor.
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