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720 evacuados del barrio San Antonio, zona 6
Hundimiento de antenoche también dejó dos muertos y un desaparecido; desalojan viviendas en radio de 200 metros de hoyo gigantesco
Por:
Irving Escobar Calito
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| Hundimiento en la 21, 22, 23 y 24 avenidas del Barrio San Antonio zona 6. Donde se abrio un agujero provocado por el socavamiento de los drenajes de aguas sevidas. Foto Prensa Libre: Mynor De León. |
(Periodismo Comunitario) /.-Setecientos 20 personas, unas 140 familias, fueron evacuadas del sector de riesgo en el barrio San Antonio, zona 6, donde la noche del jueves último se produjo un hundimiento de tierra que causó dos muertes y la desaparición de una persona.
Cerca de las 4 horas de ayer comenzó el desalojo de unas 140 familias asentadas en un radio de 200 metros del hundimiento. Ya con la luz del sol, los vecinos fueron informados de que no podían regresar al área y que debían trasladarse a otro sitio.
Ante esa advertencia, los afectados optaron por sacar sus pertenencias y abandonar sus viviendas. Efectivos del Ejército y de la Policía Nacional Civil (PNC) ayudaron a transportar los bienes para llevarlos a donde les pedían los damnificados.
Además, fue habilitado un albergue en el Club de Oficiales de la PNC, a unos 500 metros de la zona de desastre, adonde fueron llevadas 250 personas.
Los cuerpos de socorro tuvieron que romper una pared para retirar una flotilla de buses de la línea Litegua, por temor a que cayeran en el inmenso agujero.
No pudo más
Álvaro Hugo Rodas, director de Desarrollo Social, de la municipalidad capitalina, informó que un drenaje tenía varias grietas que ocasionaron que la tierra se acumulara en una intersección con el colector principal.
Con el tiempo, esa acumulación de materia obligó a las aguas negras del colector a infiltrarse en el subsuelo, lo cual fue formando una caverna. Los retumbos que durante meses escucharon los vecinos eran bloques de tierra que caían, agregó.
Finalmente, el jueves recién pasado, la cavidad no pudo soportar el peso de la superficie y se produjo el hundimiento, de unos 50 metros de diámetro y 75 de profundidad.
Rodas expresó que habrá que esperar a que el agua se estabilice, para verificar si hay más zonas de riesgo. Informó que llevarán a cabo obras de infraestructura para rellenar los ductos, cuando el caudal de aguas servidas lo permita.
También descartó que vayan a utilizar explosivos, pues la fuerza del agua ya liberó el “tapón”.
Anoche se informó que 22 viviendas están inhabitables temporalmente, y que 14 más tienen riesgo moderado.
Continúa la tensión
Durante la jornada de ayer se siguieron escuchando los retumbos, que obligaron a evacuar de prisa el sector del desastre. Al mismo tiempo, paramédicos de la Cruz Roja y cuerpos de bomberos descendían con arneses a la zona del hundimiento, en busca de las personas desaparecidas.
Las autoridades del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social optaron por trasladar al 85 por ciento de los pacientes del hospital Juan José Arévalo -situado a unos 800 metros del área afectada-. Sin embargo, la sala de urgencias continuará en servicio, afirmó Nora Lemus, directora de ese centro asistencial.
El suministro de agua corriente para el sector fue suspendido, para evitar que corrieran más líquidos servidos por los drenajes, pero en horas de la noche comenzó a normalizarse el servicio.
Asimismo, fue cerrado el bulevar Las Buganvilias, que conecta con el barrio San Antonio.
Noche de pesadilla
La noche del jueves recién pasado. Cuando los vecinos cercanos a la 25 calle y 6a. avenida de la zona 6 se preparaban para dormir, se percibió una sacudida que estremeció el suelo de las casas.
Los primeros curiosos salieron a la calle y encontraron un hundimiento de donde salían olores fétidos. Unas tres casas cayeron al vacío. El desastre dejó sin paso la vía pública.
Según los vecinos, en las casas destruidas habitaban unas 15 personas, cuyo paradero es incierto.
“Se escuchó como el rugido de un león, y al mismo tiempo una sacudida como la de un temblor”, expresó el vecino Juan Carlos Rodríguez.
Ya lo sabían
Entre el desconsuelo por la tragedia, los residentes recordaron los constantes avisos que hicieron a la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres sobre los retumbos.
“Habían venido varias veces a verificar en esa zona, pero nunca nos dijeron si había riesgo”, manifestó María Dolores Alvarado, cuya vivienda se encuentra a unos 30 metros del hundimiento.
Arzú: Ninguna víctima
El alcalde metropolitano, Álvaro Arzú, llegó ayer al lugar de la tragedia y afirmó que no había habido víctimas.
“Hemos prevenido cualquier desastre personal. No tenemos información de ningún desaparecido, y por milagro de Dios no hay ninguna persona muerta”. Arzú agregó: “Esperamos que el subsuelo no se siga deteriorando. Vamos a reparar y drenar, pero también nos obliga a replantear el paso a desnivel en Las Vacas, porque son áreas inestables”.
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