Guatemala, 26 de abril de 2008
Exprese su opinión acerca del proyecto de ley presentado por la diputada Nineth Montenegro, para castigar el enriquecimiento ilícito de los servidores públicos.
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Decomiso Legado cultural robado en Guatemala está ahora en manos de Interpol
El costarricense naturalizado alemán Leonardo Augustus Patterson ostenta un extenso y variado historial delictivo, con registros en Nueva York, Lima, México y Múnich.
Investigaciones efectuadas por medios de comunicación extranjeros indican que es aficionado al polo, casado ocho veces, con propiedades en el Caribe, residencia en Ginebra y en tránsito constante entre París y Múnich.
Fraterniza y suele asistir a reuniones con ex presidentes, premios Nobel, jerarcas religiosos, diplomáticos, políticos y empresarios de todo el mundo.
Es un hombre próspero, entre otras cosas, gracias al saqueo impune del patrimonio arqueológico mexicano. Sus medallas delictivas: fraude (Zúrich, 1975; Boston, 1984), contrabando de especies animales protegidas (Dallas, 1985) y tráfico ilegal de piezas arqueológicas (Dallas, 1985).
Además, ha sido involucrado en indagatorias sobre asuntos tan variados como contrabando (Costa Rica, 1966), estafa por comercio de obras atribuidas a Dalí (Basilea, 1991) y posesión de objetos robados (Londres, 2006).
Ha sido detenido y sentenciado al menos dos veces en Estados Unidos, pero sus aventuras fueron pasadas por alto durante el gobierno del presidente tico José María Figueres, quien lo envió como consejero de su país en las Naciones Unidas en 1995. Ese año, una ejecutiva de la casa de subastas Sotheby’s acusó a Patterson de negociar con piezas de irregular procedencia, Washington lo consideró indeseable, y fue retirado del puesto. El traficante intentó regresar a la diplomacia con el actual gobierno de Óscar Arias, pero la presidencia se lo negó por sus referencias ante la Policía Internacional.
El Gobierno de Guatemala mantiene, además, un reclamo sobre la Máscara de Río Azul.
• En el 2001, el Gobierno de Guatemala reclamó al Museo Barbier-Mueller, de Barcelona, la devolución de la Máscara de Río Azul.
• La pieza, valorada en US$17 millones, representa al dios Kinish Ahau, dios sol de los mayas.
• En la parte posterior, hay inscripciones, entre las cuales se encuentra el Glifo, emblema del sitio arqueológico de Río Azul.
• La colección es fruto de un saqueo de tumbas en Río Azul, y fue exportada ilegalmente. Se encontró la pieza en el museo de Barcelona, pero ahora está en Suiza.
Fotos de la colección de piezas que estaban almacenadas desde hace más de 10 años en una bodega de la empresa de mudanzas Boquete, en Santiago de Compostela, España.
Por Myriam Larra y Coralia Orantes
La colección de más de cien piezas mayas sustraídas hace pocos días de un almacén en Santiago de Compostela, España, fue hallada el jueves último por la Interpol, en el sur de Alemania, cuando contrabandistas las intentaban introducir en ese país.
La historia de esos objetos —que parece salida de una película de Indiana Jones—, que fueron sustraídos ilegalmente de Guatemala hace más de una década, podría tener un final feliz; para ello, lo único que hace falta es que regresen a donde pertenecen, lo cual, tal y como están las cosas, podría complicarse.
Las piezas, unas mil, formaban parte de la exposición La cultura en el tiempo, América prehispánica, que el coleccionista Leonardo Augustus Patterson, ex diplomático costarricense, conocido como el Ladrón de Tesoros, presentó en España, en 1997.
En esa ocasión, Perú protestó, porque reconoció que había parte de su patrimonio cultural, el cual había sido sustraído ilegalmente. Por orden judicial, la muestra quedó en resguardo en una empresa de transportes de mudanzas denominada Boquete, en Santiago de Compostela, pero pasó el tiempo y no hubo reclamos oficiales.
Guatemala se enteró, en septiembre del año recién pasado, de la existencia de esas piezas gracias al trabajo efectuado por una red internacional de combate de esos delitos, la cual envió a la Unidad de Tráfico Ilícito de la Dirección General del Patrimonio Cultural unas 500 fotografías para su estudio. Tras su análisis, los técnicos determinaron que al menos 125 objetos fueron sustraídos del territorio nacional, aunque se calcula que el número podría llegar a 300.
El 25 de noviembre del 2007, las autoridades guatemaltecas solicitaron por medio de la Embajada de Guatemala en España la devolución de las obras. La última misiva, del 31 de marzo, aparece firmada por la Fiscalía contra los Delitos de Patrimonio.
El problema es que la Ley del Patrimonio Histórico Español establece que tras 10 años de permanencia en el país, las obras pasan a ser propiedad de ese Estado; pese a ello, las autoridades guatemaltecas sostendrán el reclamo, el cual esperan sea atendido.
Óscar Mora, jefe de la Unidad de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, del Ministerio de Cultura y Deportes, indicó que cuando se enteraron, por medio de un periódico español, que las piezas habían sido sustraídas, pidieron junto a otros países afectados alertas migratorias y aduaneras a la Interpol —organización de policía internacional, con 186 países miembros—.
Trabajadores de la empresa de mudanzas indicaron que representantes de Patterson habían pagado €300 mil —unos Q3 millones— por el tiempo que las piezas habían sido resguardadas, y que como no había orden judicial contra ellas y estaban a su nombre, se las entregaron.
Las autoridades sospechaban que el camión se dirigía a Alemania, donde reside Patterson, por lo que se montó un operativo en la frontera de ese país, y las piezas que viajaban en un contenedor todavía con el embalaje con que habían salido de España pudieron ser decomisadas el miércoles último por autoridades policiales de Múnich, en el sur de Alemania.
También localizaron a Patterson y a los dos abogados que se llevaron las piezas de España; sin embargo, quedaron en libertad, por no haber orden de captura en contra de ellos.
Víctor Manuel Ruiz, fiscal de Delitos contra el Patrimonio Cultural, informó que cuando se enteraron de que las autoridades alemanas habían hecho el decomiso, se remitió una petición a los tribunales, para que se solicitara la inmovilización de las piezas y se nombrara a un perito para analizarlas.
Respecto del porqué de la tardanza del reclamo, dijo que se hizo el requerimiento cuando se enteraron de que los objetos estaban en un almacén en España, pero tardó en llegar a las autoridades judiciales de ese país, debido a la burocracia diplomática.
El fiscal explicó que no se enteraron de que las piezas estaban en España hasta que el Ministerio de Cultura y Deportes presentó una denuncia en octubre del año pasado.
Lo más curioso en esta historia es que en la inauguración de la exposición de las piezas que Patterson llevó a España, en 1997, participaron como invitados especiales los premios Nobel Rigoberta Menchú y Óscar Arias.
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