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Guatemala, 26 de agosto de 2008

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Provincia: Problema de tarifas 

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Por Manolo García

En Guatemala, no hay pueblo que no se queje de los problemas de transporte: su calidad y los altos costos en la tarifa del pasaje.

Pobladores de Escuintla reclamaron ayer frente a la comuna, porque los transportistas han cobrado más de la cuenta.

En Quetzaltenango, desde hace casi un mes la población se queja de que pilotos y ayudantes de las unidades les cobran Q1.50 y no Q1.25, tal y como está autorizado por el alcalde, Rolando Barrientos.

En Mazatenango, el mes recién pasado hubo dos bloqueos parciales, protagonizados por vecinos que no aceptan que los propietarios del transporte aumenten el pasaje en Santo Domingo.

La semana última también bloquearon la ruta que conduce a Mazatenango y anunciaron que lo harán de nuevo si las autoridades no ponen atención a sus reclamos.

En Chiquimula, la municipalidad tuvo que autorizar un incremento, antes de que los transportistas paralizaran el servicio. Lo mismo ha ocurrido en Zacapa, Quiché y Rabinal, Baja Verapaz.

Los vecinos aseguran que el problema son sus sueldos y salarios que no les permiten disponer de suficiente dinero para pagar más de la cuenta.

Los transportistas argumentan que el incremento obedece a los altos costos de los combustibles y repuestos, y, que de paso, pilotos y ayudantes también merecen un estímulo económico en sus ingresos.

El asunto del transporte, en cualquier comunidad de Guatemala, ha sido siempre un problema sin resolver de las autoridades municipales y gubernamentales.

Apenas ayer, el Estado anunció que autorizaría un nuevo subsidio para el transporte urbano de la capital.

¿Las razones? No importan. Son las mismas de siempre. Los empresarios del transporte siempre quieren más plata, pese a que muchas de sus unidades no circulen con normalidad. Eso es todo.

Que las unidades no pueden funcionar sin combustibles y sin repuestos es obvio.

El problema es que en las comunidades donde hay transporte público, las camionetas, ruleteros y microbuses funcionan a como dé lugar.

En los departamentos no hay subsidio, y los propietarios de allí lo han solicitado desde mucho tiempo atrás.

Algunas municipalidades dicen que, a cambio de un subsidio, que no les pueden proveer, prefieren autorizar nuevas tarifas “sin dañar el bolsillo de los usuarios”.

Sin embargo, hay usuarios del servicio que no están convencidos, porque en sus trabajos no hay aumentos en sus sueldos.

A cambio, deben soportar una y otra vez los insultos de los ayudantes cuando les cobran, el abuso de los pilotos cuando se estacionan en las paradas y las pésimas condiciones de algunos autobuses que, más que unidades de servicio digno, parecen latas de sardinas. ¡Pero, ni eso! Porque las sardinas vienen contadas.

El transporte en las comunidades será un calvario en diversas comunidades, en tanto las autoridades municipales no dialoguen con los empresarios y discutan, en serio, algunas soluciones, tanto en tarifas como en servicios.

No hay que olvidar que las dolencias de los vecinos, poco a poco, se convierten en reclamos ardientes.

magarcia@prensalibre.com.gt.

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