Guatemala, 26 de febrero de 2008

DE MIS NOTAS¿Lo sabían?Alfred Kaltschmitt

HOMO ECONOMICUSLa primera damaJosé raúl gonzález Merlo

MIRADOR¡Ay, la democracia!Pedro trujillo

PUNTO DE ENCUENTROHace 27 añosMarielos monzón

WACHIK´AJKosovo mundialMartín Rodríguez Pellecer

SIEMBRACarlos Enrique Zúñiga FumagalliEl Chapulín Colorado
“Burro amarrado: Según in- formó un funcionario de Seguridad Pública, el gobierno va a regular las armas que entran al país. Serían de bajo calibre y se daría permiso de portarlas solo a personas que desempeñen una cierta labor. Lo que no dijo el funcionario es si a los hampones también les van a poner restricciones en el uso y portación de armas. Sería estupendo que les prohíba (a los cacos) portar armas para asaltar ciudadanos o negocios”. Diario La República, de Costa Rica, 22 de febrero.
No cabe duda de que se trata de una estrategia coordinada por organizaciones no gubernamentales de las que aplauden a Chávez y lloran a Fidel. El movimiento por vedar el derecho a los ciudadanos honrados de poseer armas para proteger su vida, la de su familia y sus bienes no es casual de Guatemala. ¡Imagínese! Si en Costa Rica, que tiene niveles de crímenes mucho más bajos que acá y cuenta con una Policía Civil profesional, los medios de comunicación —como voceros del pueblo— se quejan de la intención de limitarles ese derecho.
Pretenden aplicar las mismas normas que se utilizan en los países nórdicos en nuestro medio. Para empezar, todos los seres humanos somos iguales; la gran diferencia es la existencia de un estado de Derecho, en donde las leyes se aplican y se tiene serias consecuencias por incumplirlas. Las armas no matan a la gente inocente; son los humanos los que matan. En todo caso, deberían prohibir o limitar el uso de vehículos, puesto que también son herramientas que, mal utilizadas, matan personas inocentes.
Las armas estarán siempre disponibles para los criminales, lo son en todas partes del mundo. Los países en donde se limita el derecho a los ciudadanos de los recursos para autodefenderse no son ningún ejemplo del Edén; si no, revisemos los medios de comunicación, para ver el crimen y asesinatos que acechan a nuestros “pastores” de los países dizque más civilizados.
Se está tratando de sorprender a la ciudadanía de buena fe; de hecho, ya es prohibida la tenencia y portación de calibres de uso militar. Si lo que pretenden es que velemos con hondas por nuestra seguridad, entonces estarán promoviendo aún más la acción impune de los que se pasan las leyes por el sobaco y hacen siempre lo que les viene en gana.
Increíble lo poco que conocen la realidad nacional los “padres de la Patria”. No puedo creer que los diputados distritales, que supuestamente viven en el área rural, no se opongan a una normativa que dejaría a sus representados en total zozobra ante el desmadre que está generando la delincuencia en sus localidades, ante una total incompetencia del Estado para darnos seguridad. Normar y sancionar drásticamente, sí, pero no prohibir.
Si pretendemos ser parte de una democracia, debemos tomar nota de la actitud de los partidos políticos y de los supuestos representantes que elegimos. Esta es una oportunidad para medir la línea de pensamiento de los políticos para poder evaluar nuestro voto la próxima vez. Los ciudadanos honrados estaremos más expuestos.
Será más sencillo actuar al margen de la ley, puesto que la misma les garantiza a los hampones que la víctima, usted y yo, por ley tendremos vedado nuestro derecho a la legítima defensa.
“¡Oh! Y ahora, ¿quién podrá defendernos?” Ojalá existiera el Chapulín Colorado en esta Guatemala de fantasía de los politiqueros.
cezunigaf@hotmail.com
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