Guatemala, 26 de febrero de 2008
La salud reproductiva de las mascotas es un asunto que requiere atención.
Previo a que la perra resulte preñada hay que llevarla a control con el médico veterinario para que verifique que tenga todas sus vacunas y la desparasite.
• Los cruces en líneas directas (padres e hijos o hermanos) no son recomendables porque existe el riesgo de que los cachorros nazcan con anomalías físicas.
• Durante el ciclo estral de una hembra hay que mantenerla en un sitio específico para que no manche pisos ni muebles o comprarle pañales especiales.
• Las perras no deberían tener más de siete camadas en toda su vida reproductiva, ya que son seres vivos y no fábricas.
• Si una persona hace que su mascota tenga demasiadas crías durante su vida reproductiva, pone en peligro la calidad de los cachorros y la salud tanto de la madre como de los cachorros.
• Luego de que las perras hayan cumplido su vida reproductiva es bueno castrarlas y tenerlas como compañía, para que pasen a mejor vida en vida.
• Los perros de exhibición y razas pequeñas, al ser muy manipulados para los eventos en que compiten, pierden el instinto de reproducción.
• La inseminación artificial es un método alternativo usado en los casos anteriores.
Por lucy calderón
Las hembras de todas las razas de perros requieren cuidados especiales antes, durante y después de tener a sus cachorros, porque esto asegura la salud y desarrollo de la especie, aun cuando no se trate de animales con pedigree, es decir, de razas puras, cuyos antecesores han sido registrados por el respectivo criador.
Según explica German Castañeda, médico veterinario e integrante de la Asociación de Médicos Veterinarios de Pequeñas Especies (Amvepe) y la Asociación Canófila de Guatemala (Acangua), es importante estar informado de las características y necesidades específicas del perro que se tiene como compañía, porque se trata de un ser al que debe brindársele calidad de vida.
En el caso de las hembras no se recomienda que queden preñadas después de su primer ciclo estral (sangrado o hemorragia que dependiendo de la raza se presenta entre el octavo o noveno mes de edad), ya que un embarazo precoz puede ocasionarle problemas fisiológicos.
Por ejemplo, debido a que la osamenta de estos animales todavía es frágil antes del año de edad, el peso del abdomen que crece durante la gestación puede provocarle a una hembra lesiones en la columna vertebral, caderas y patas.
Además, cuando a edad precoz se convierten en madres, es probable que en lugar de cuidar a sus cachorros jueguen con ellos o simplemente los ignoren. “Acangua recomienda cruzar a las perras hasta que hayan cumplido el año de vida y yo prefiero que sea a partir del tercer período de celo. De esta manera no resultan afectados ni su desarrollo ni su calidad reproductiva”, indica Castañeda.
La brama o período en el que una perra está lista para ser montada por un macho ocurre con el aparecimiento del ciclo estral. Hay ejemplares que están listas para copular días previos al sangrado; otras son receptivas durante el sangrado y algunas no permiten el salto del macho hasta pasada la hemorragia. Todo es cuestión de sus cambios hormonales y cómo estos incidan en su comportamiento, señala Luis Morales, médico veterinario y docente de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de San Carlos (Usac).
El apareamiento puede tardar de cinco hasta 45 minutos o más, porque la eyaculación del macho se efectúa por goteo. A esto se debe que ambos animales permanezcan como “pegados”. Anatómicamente, producto de la irrigación sanguínea de la cópula, la hembra detiene al macho y adoptan la posición más cómoda hasta que éste expulsa todo su semen. De ahí que una monta de menos de cinco minutos no es considerada buena; en este corto tiempo son pocas las posibilidades de fecundación de los óvulos que haya liberado la hembra, dice Castañeda.
Los médicos veterinarios coinciden en que es importante dejar tranquilos a los animales mientras se están apareando. Si se les molesta o asusta, puede que súbitamente se separen y la brusquedad tiende a ocasionarles problemas fisiológicos, incluso de comportamiento. Si ellos asocian la cópula con dolor, ya no intentarán volver a unirse.
El que una hembra sea preñada en la primera cópula depende no sólo del tiempo de la monta, sino de la calidad del semen del macho.
Por lo general, una perra es multiovular; su ciclo fértil dura entre 9 y 14 días —desde el inicio de su ciclo estral— y el apareamiento influye en la liberación de los óvulos. Pero el número de crías varía según la raza de los animales.
Otro dato comprobado es que una hembra puede quedar preñada de distintos machos, y con la ayuda de exámenes genéticos es posible determinar quién es el padre de cada cachorro.
La gestación dura de 60 a 64 días, ó 62 días más/menos cuatro. Por eso, los médicos veterinarios recomiendan anotar la fecha en que se haya producido la monta y estar pendientes de los cambios físicos y de comportamiento que manifieste la perra.
Hay algunas que requieren más cariño en esta etapa y se vuelven más apegadas a sus cuidadores; otras se aíslan y se tornan irritables. De nuevo es cuestión de hormonas.
Lo importante es brindarle a la mascota mucho afecto y jamás causarle daño físico o verbal. Hay que recordar que se trata de un ser vivo y la manera en que sea tratada repercutirá tanto en su salud física y emocional como en la de sus crías. “Los cachorros de hembras que fueron agredidas durante la preñez se tornan agresivos, traicioneros o mordelones cuando llegan a la adultez. En el caso de que las crías sean hembras, algunas se convierten en malas madres, todo producto del daño que hayan percibido mientras estaban el útero materno”, afirma Morales.
La futura madre canina requiere atención y cariño mientras da a luz. Si se le maltrata tendrá cambios en su comportamiento. Incluso los pequeños pueden verse afectados y presentar diversas acciones negativas mientras van creciendo.
Es importante que la hembra continúe haciendo el ejercicio habitual, porque le ayuda a mantener el tono muscular y prevenir la obesidad. Según Morales, aún cuando la alimentación de la perra sea de buena calidad, conviene cambiar paulatinamente su concentrado a uno fabricado para cachorros, ya que éste posee mayor cantidad de proteínas, así como de otras vitaminas y minerales que contribuyen a la formación de las crías.
Durante las últimas semanas los bebés ocupan más lugar en el cuerpo de la madre porque en ese tiempo tienden a crecer más. Durante todo el período de gestación es mejor aumentar la frecuencia de las comidas a tres veces por día, mas no la cantidad.
En la actualidad es posible practicarles a las perras en gestación una pelvimetría para saber si darán a luz a sus cachorros de manera normal o si requerirán de una intervención quirúrgica. La cesárea es necesaria sobre todo en razas pequeñas, pero no es recomendable practicarle a una hembra más de tres de estas cirugías a lo largo de su vida reproductiva.
En los partos normales las crías nacen individualmente, cada una envuelta en su placenta, y pueden presentarse de cabeza o al revés. Luego las hembras las lamen para estimular su circulación.
A las madres primerizas es posible ayudarlas limpiando las vías aéreas de los recién nacidos y secándolos con toallas limpias. Después del nacimiento es adecuado que un médico veterinario revise a los perros para cerciorarse que todo marcha con normalidad.
Médicos veterinarios : Luis Morales: 5824-8794; German Castañeda: 5217-0549.
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