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Guatemala, 26 de marzo de 2008

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Exprese su opinión acerca del proyecto de ley presentado por la diputada Nineth Montenegro, para castigar el enriquecimiento ilícito de los servidores públicos.

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COLABORACIÓNJaime Francisco Arimany RuizHacia atrás

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Cuando hablamos de vivir en democracia, lo hacemos pensando que en ella se disfrutará de respeto por parte de las autoridades y de los conciudadanos en nuestros derechos. Si bien los intereses colectivos priman sobre los individuales, también lo es el que el mayor de los intereses de la colectividad es que se respeten los derechos de los individuos que la componen.

Venimos al mundo desnudos y completamente indefensos; normalmente son los padres quienes se preocupan porque no nos falte, en primer lugar, la alimentación y la vestidura. Depende del avance que tenga la sociedad en que se nace, se tendrán más beneficios, aunque siempre unos tienen más, y otros, menos.

La lucha que desarrollamos para que se tenga un nivel y calidad de vida adecuados al tiempo en que vivimos, debe ser continua y sin tregua. El que los habitantes estén bien alimentados, bien de salud, es básico; como también lo es el que tengan la oportunidad de llevar una vida sin miserias. ¿Qué elemento es indispensable para ello? Es indispensable para que ocurra, que se tenga una población con acceso a la educación, no una educación que se limite a enseñar a leer, a escribir y manejar las matemáticas elementales, ya que si solo se sabe eso, aún se tiene una gran pobreza educativa.

Para tener una buena educación, es necesario tener maestros que les enseñen todas las ciencias, a ser ambiciosos, que el esfuerzo para desarrollarse tanto educativamente como en el trabajo es la llave que hará transformar su vida. La preparación y capacitación de los maestros es indispensable, así como que tengan ingresos que les permitan desarrollarse ellos y sus familias.

La pregunta es: ¿cuál es la mejor manera de lograrlo? ¿Que la sociedad dé más importancia a ellos, o que se la dé a sus estudiantes? Si luchan por ser ellos, creo están llevando una estrategia equivocada. La sociedad los criticará y no los ayudará. Si ponen como meta la obtención de estudiantes ejemplares, no solo para Guatemala, sino para el mundo, esa misma sociedad que los tiene con salarios bajos, que no los apoya y que los critica, exigirá que se les prepare bien, que se les capacite y que se les pague más para que no se vayan.

La participación de los padres de familia es indispensable. El Programa Nacional de Autogestión Educativa (Pronade) es un modelo diferente, permite a quienes están más interesados que nadie, los padres, tomar responsabilidades, participar. Eso es democracia, no un ministerio que decida por ellos. Necesitamos un gobierno que no menosprecie a los habitantes pobres de nuestro país, que crea en su inteligencia y que les permita escoger a quienes creen que les conviene a sus hijos. Cambios como modificar las bases de Pronade nos tiran hacia atrás y nos mantienen subdesarrollados.

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