Guatemala, 26 de junio de 2009
Salamá se ha convertido en una ciudad muy violenta, aseguran los pobladores.
• Los afectados afirman que esa cabecera departamental ha perdido la tranquilidad de antaño.
• La Policía no descarta que la violencia que impera tenga vínculos con el crimen organizado.
• Según la municipalidad, los últimos hechos son responsabilidad de la Policía y el Ejército, porque ha solicitado seguridad para actividades sociales, pero los agentes no acuden o lo hacen fuera de tiempo.
• Vecinos dicen que han perdido la confianza en la Policía, porque no acude a sus llamados de auxilio.
• La PNC pidió la colaboración de los pobladores.
Por carlos grave
Baja verapaz
15:50 | 23/06/2009
Salamá. Pese a que esta cabecera municipal figura entre los registros de la Policía Nacional Civil (PNC) con bajas estadísticas de criminalidad y violencia, la población se queja de que ese flagelo se ha apoderado de la ciudad.
En la mente de los salamatecos aún persiste lo sucedido la madrugada del domingo último en el salón municipal de la localidad, donde se celebraba una fiesta organizada por estudiantes de la Universidad Mariano Gálvez; allí murió acribillado Pedro Lima Aceituno, de 36 años, originario de El Amatillo, Morales, Izabal.
En el mismo lugar mataron a balazos a otro hombre, que a la fecha no ha sido identificado.
Ese mismo día, en San Miguel Chicaj, a 8 kilómetros de la cabecera, murieron Clementino Pantaleón Cuxum, 30, y Edwin Román Cuquej, 22, a consecuencia de un ataque armado ocurrido en la 2a. avenida y 1a. calle del cantón Sandoval. El primero era reconocido por su proyección social en el deporte, el desarrollo comunitario y la docencia.
Las estadísticas de la Comisaría 52 señalan que en lo que va del 2009 han muerto violentamente 27 personas: tres en enero, dos en febrero, cinco en marzo, siete en abril, cinco en mayo y cinco en junio.
Según varios agentes de la PNC, Salamá es considerada como zona roja, porque los problemas de maras, extorsiones y ataques armados son frecuentes. Después siguen Rabinal, Cubulco, San Miguel Chicaj y San Jerónimo.
La mayoría de pobladores, que pidió el anonimato, reconocen que la ciudad se ha convertido en una zona violenta, debido a que al lugar han llegado a vivir personas procedentes de otros departamentos.
“A lo mejor han cometido fechorías en su lugar de origen, y encuentran aquí el sitio idóneo para esconderse y seguir delinquiendo, porque la Policía no hace nada al respecto”, aseguro un comunitario.
Un policía, que solo se identificó como el oficial Fuentes, aseguró que los hechos ocurridos en esta comunidad “son aislados”. “Estamos investigando esos casos. Se rumora que quienes los cometen son foráneos, pero no tenemos ninguna denuncia formal por parte de la población”, aseguró.
El funcionario policial no afirmó, pero tampoco descartó, que se trate de actos cometidos por la delincuencia común y el crimen organizado. “Estamos investigando posibles vínculos de esa naturaleza”, insistió.
Fuentes hizo un llamado a la comunidad para que denuncie cualquier anomalía, porque de otra forma la institución no puede actuar.
El problema, según residentes, es que ya no confían ni en la Policía porque, aunque denuncien los hechos, no acuden con rapidez al lugar donde ocurren.
El taxista Josel Leal aseguró que la violencia les ha cambiado la vida a los pilotos de este servicio, porque mucha gente duda en su honorabilidad. “Muchos jóvenes comentan que divertirse es un peligro, porque nadie está seguro”, añadió.
El vecino Clinton García indicó: “Estamos mal. Ya no hay tranquilidad como en otros tiempos, cuando uno podía amanecer en el parque central, sin que le pasara nada. Ahora se escuchan disparos por todas partes y las fuerzas de seguridad no hacen nada para evitarlo”.
La comunitaria Marta Molineros refirió que los hechos violentos registrados preocupan a los comerciantes, porque son una mala imagen para el lugar y reduce el desarrollo económico de la región.
El concejal Marvin Beltetón lamentó que la ciudad se esté convirtiendo en un área delictiva. “Es gente que no es del pueblo; los salamatecos no son así de violentos”, argumentó.
A su juicio, lo ocurrido el pasado fin de semana es responsabilidad de la PNC y del Ejército. “Nosotros —la comuna— les pidimos apoyo en seguridad, como lo hemos hecho siempre para toda actividad social, pero no acudieron al llamado”, denunció Beltetón, a través de un canal de televisión por cable.
Según la gobernadora Ángela Reyes, en ese caso particular no hubo coordinación entre los organizadores, la Policía y el Ejército. “Salamá tiene el índice más bajo de violencia, por lo que se convierte en el territorio preferido por los delincuentes para refugiarse”, aseguró.
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