Migrantes
Karla Monzón: la guatemalteca que llevó los shucos a Washington y creó su propio negocio
Karla Monzón salió de Guatemala con la idea de trabajar, pero en EE. UU. encontró el camino para construir su negocio y llevar el sabor de su tierra a Washington.
Un entrañable recuerdo de niñez fundamenta el sabor de los shukos preparados en Nim Ali, con sabor a nostalgia pero también a innovación. El emprendimiento de Karla Alonzo cumplirá 4 años este 24 de noviembre de 2023.
A menudo, los clientes le llaman Nim Ali por el nombre del food truck con el que empezó a vender los tradicionales shukos guatemaltecos. Se ubica a solo dos cuadras de la Casa Blanca, frente al campus de la Universidad George Washington, en el corazón de la capital de Estados Unidos. El éxito le sonríe, pero no ha sido fácil.
Su nombre es Karla Monzón, migrante guatemalteca originaria de San Lorenzo, Suchitepéquez. Además del camión, tiene ya un restaurante con el mismo nombre, Nim Ali (que en idioma maya k’iche’ significa: Mujer Grande). Le puso así en honor a su mamá.
En entrevista revela detalles de su vida migrante, los inicios y la evolución de un emprendimiento repleto de sabor guatemalteco.
¿Cómo nace Nim Ali?
Surgió en un momento de gran necesidad. Uno no ve las oportunidades hasta que tiene la necesidad. Yo llegué a Estados Unidos en el 2014 y trabajé en varios restaurantes. En el 2019, la compañía donde trabajaba quebró. Debía buscar otro empleo, pero ya me había cansado de hacer lo mismo y, sobre todo, de trabajar para alguien más.
Para ganar algo me puse a manejar Uber. Y fue ese tiempo fuera de los restaurantes en que observé el ambiente de la comida. Exploré, manejando, las ciudades. Descubrí Virginia y Washington D. C. como no lo había hecho antes. Tenía buenos ingresos, pero no quería seguir conduciendo.
El exjefe del restaurante donde trabajé me llamó. Quería pagarme sueldos que quedaron atrasados y también me preguntó si podía ayudarle a organizar la cocina de un nuevo local que iba a instalar. Me pidió asesoría para revisar sus procesos, sugerir equipo y diseño de la cocina. Y andaba buscando un chef; me ofreció la plaza. Yo le dije que no andaba buscando trabajo, sino tratando de armar mi propio proyecto.
Él tenía un food truck que ya no usaba. Yo le asesoré, supervisé su cocina y le compré el camión. No creas que fue rápido. Equipar el food truck me salía carísimo. Pero este amigo me propuso apoyo.

En su restaurante me colocó un pequeño puesto en el que yo empecé a vender shukos. Ese modelo de negocio se llama pop-up, o sea, una opción diferente de comida dentro de otro negocio. Así empecé. Fue el 24 de noviembre del 2019 que por primera vez abrimos Nim Ali en camión.
¿Por qué se llama Nim Ali?
Es una expresión del idioma maya k’iche’, mi idioma materno, que significa Señora Grande. Y es en honor y en memoria de mi mamá.
Actualmente tienes el camión y también ya un restaurante en un local fijo
Arrancamos en noviembre del 2019 y, al poco tiempo, la primera troca nos quedó pequeña. Éramos cuatro personas trabajando entre cajero, toma de órdenes y cocina. En el 2021 encontré una compañía que diseñó y construyó la otra troca que ahora tenemos.

Fue un sueño hecho realidad para mí, porque ya era una cocina completa móvil, más amplia, con equipo específico. En marzo del 2022, gracias a Dios, pudimos abrir nuestro primer restaurante y llevamos año y medio. Nos ha ido bien, pero es una operación totalmente diferente a la de la troca.
¿Cuándo llega Karla Monzón a Estados Unidos?
En abril del 2005. Soy originaria de San Lorenzo, Suchitepéquez. Soy la última de siete hijos. Me gradué de maestra de primaria; deseaba con todas mis fuerzas seguir la universidad, pero mi mamá no tenía cómo apoyarme. Entonces migré a Estados Unidos, con la intención de trabajar unos años y regresar a poner un negocio. Esa era la idea.
Además de ahorrar, apoyé a mis hermanos y a mi mamá. Trabajé duro, pero aquí en Estados Unidos llega el día en que dices: yo voy a salir adelante aquí. Primero estuve en California. Fui empleada de limpieza; poco después empecé a comerciar en mercados de pulgas o swap meet. Yo aprendí a vender con mi mamá en mercados de Suchitepéquez. Yo vendía de todo: playeras, calcetas, ropa. Después entré a trabajar en restaurantes.
Unos amigos estaban en Washington y me dijeron que fuera a conocer. Me gustó y me quedé, en el 2007. Seguí en restaurantes por bastantes años y sigo (risas) con Nim Ali.
¿Cuáles dirías que son las claves de tu éxito?
En restaurante lo primero que debes cuidar es siempre la calidad. Yo siempre les digo a mis empleados: si ustedes me dan calidad de trabajo, eso es lo que ustedes van a recibir de pago. Si hay calidad, el cliente siempre va a regresar.
Tu trabajo es lo que tú vendes personalmente y lo que tu jefe te compra es tu trabajo. Entonces debe haber dedicación y pasión por lo que haces. Se debe dejar de ver el trabajo como un sacrificio, porque eso lleva a malos resultados.
Debes prepararte y saber lidiar con el estrés para convertirte en visionario. Eres visionario cuando el trabajo es parte integral de tu vida: es parte de ti y ya no te cae mal ningún esfuerzo.

¿Quiénes son tus clientes?
Antes tenía un mercado de 80% de latinos. Hoy en día es cada vez más diverso. Atiendo eventos. Me han hecho pedidos de 300 a 500 shukos. La calidad siempre adelante. El menú también se ha diversificado. Tenemos, además, garnachas, tacos, churros, elotes locos y pollo frito.
Estamos a dos cuadras y media de la Casa Blanca, frente al campus de la Universidad George Washington y cerca del hospital de Washington D. C. Muchos profesionales y estudiantes han estado en Guatemala e incluso hablan k’iche’ y cruzamos algunas frases.
¿Y cómo te sientes en ese momento?
Es una conexión tremenda con la tierra natal. A veces me dicen: “Es un honor que usted represente a Guatemala en Washington”. Yo digo: el honor es mío, es un privilegio representar el sabor, la alegría y el espíritu trabajador del guatemalteco. El guatemalteco es trabajador, es emprendedor, es pilas. Uno de guatemalteco, si no cacha por shute, cacha por inteligente, pero siempre sale adelante.
¿De dónde nace el sabor Nim Ali?
Yo probé por primera vez los shukos en la capital cuando tenía 12 años. Una hermana mayor trabajaba en la Policía. Desafortunadamente ya no está con nosotros. Ella me llevaba a la capital. Se llamaba Elena. Me preguntaba: ¿Karla, tienes hambre? Sí. Y me invitaba a comer shukos en las carretas. La primera vez que probé me enamoré: ese sabor del panito quemado al carbón. Ese sabor lo llevaba en la cabeza y el corazón, y hoy es el corazón de Nim Ali aquí.

Entonces tu hermana Elena también fue una Nim Ali, una mujer grande
Sí, en honor a ella y a todas esas mujeres que luchan. Mi papá murió cuando yo tenía un año de edad. Fui criada por una madre soltera. Nuestra madre luchó por nosotros. Y por eso comprendo cuando alguna de las trabajadoras me dice: fíjese que tengo una emergencia o una cita médica con mi hijo. Lo comprendo.
Karla, ¿Cuál es tu gran sueño ahora?
Crear una cadena de restaurantes de Nim Ali. Y sé que lo voy a lograr. Fíjate que yo, cuando empecé, no creí que fuera a llegar tan pronto a este momento. Pero poco a poco descubrí que se puede y que hay mucha gente observando y dependiendo del esfuerzo que haces. Mira tú, en SoyMigrante.com estás observando este esfuerzo y seguimos adelante.
Finalicemos con consejo para las mujeres guatemaltecas
Las mujeres fuertes somos inteligentes, somos guerreras, tenemos energía. Podemos lograr lo que queramos.







