Escenario
Irtra de Amatitlán anuncia horarios especiales por la procesión Acuática del Niño Dios
El Irtra de Amatitlán informa horarios para el domingo 3 de mayo y ser parte de las actividades del Día de la Santa Cruz y la procesión Acuática del Niño Dios.
A la imagen del Niño Dios de Amatitlán también se le conoce como "Zarquito" debido a sus ojos verdes. La imagen recorre el Lago de Amatitlán cada 3 de mayo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
El 3 de mayo es la fecha en que la Iglesia católica celebra el Día de la Cruz, conmemoración del hallazgo en Jerusalén de la cruz en la que murió Cristo, cuya búsqueda fue dirigida por santa Elena, madre del emperador Constantino.
La devoción al Niño Dios de Amatitlán se remonta a cuando el pueblo poqomam de Pampichí, ubicado a orillas del lago de Amatitlán, manifestaba una profunda veneración hacia esta imagen, considerada milagrosa y visitada por fieles devotos provenientes de diferentes lugares, dice el Ministerio de Cultura y Deportes.
El recorrido procesional inicia con la celebración de la Santa Eucaristía. Posteriormente, se realiza el cortejo procesional terrestre por las principales calles y avenidas del municipio hasta llegar a la orilla del lago. En este punto, la imagen del Niño Dios es colocada en una lancha especialmente preparada para continuar con el recorrido acuático hasta el área conocida como La Silla de Piedra. Tras este trayecto, la imagen regresa nuevamente a la orilla del lago para retomar el recorrido terrestre, que culmina en la Iglesia Parroquial San Juan Bautista, en Amatitlán.
El 2 de mayo de 2007, mediante el Acuerdo Gubernativo 292-2007, la Procesión Acuática de la Romería del Niño Dios de San Juan Amatitlán fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Nación por el Ministerio de Cultura y Deportes
La veneración al Niño Jesús heredó elementos del culto indígena al espíritu protector del lago, que era concebido con apariencia infantil, según un artículo publicado en Revista D.
En esta tradición hay quema de cohetillos, ofrendas florales, incienso, lanchas decoradas y un pequeño navegante que parece viajar en el tiempo, cuando este lugar tenía otro nombre: Pampichí.
Antonio de Fuentes y Guzmán, cronista colonial, lo describió en 1690: “El pueblo de Pampichí, situado sobre la ribera meridional de la laguna, tiene treinta vecinos muy pobres; su iglesia pajiza es sencilla y estrecha, aunque frecuentada por romerías, por la milagrosa imagen del Niño de Betlem que allí tienen”.
“Probablemente, la veneración del Niño de Amatitlán sustituyó al culto prehispánico dedicado al espíritu tutelar o nahual del lago”, explica el investigador Manuel Guerra.
Algunos historiadores identifican a esta deidad como un niño que vivía en las aguas del lago, a quien los antiguos pobladores agradaban ofreciéndole regalos que podían ser artículos de cerámica o tallados en piedra. Esto se deduce de la gran cantidad de figurillas que han sido rescatadas del fondo por arqueólogos acuáticos.

