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Kevin Warsh, nuevo jefe de la Fed: qué piensa sobre las tasas de interés y la inflación
Kevin Warsh fue confirmado como nuevo presidente de la Reserva Federal de EE. UU. y asumirá el cargo en medio de presiones de Donald Trump para bajar las tasas de interés y de un repunte de la inflación por la crisis en Oriente Medio.
Kevin Warsh es el nominado del presidente Donald Trump para presidir la Reserva Federal de los Estados Unidos, sucediendo a Jerome Powell cuando finalice su mandato el 15 de mayo de 2026. (Foto Prensa Libre: EFE).
Kevin Warsh, candidato propuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump, para dirigir la política monetaria de EE. UU., se convirtió este miércoles en el decimoséptimo presidente de la Reserva Federal, tras la aprobación del Senado.
Warsh encara ahora el reto de satisfacer al mandatario, que pide mayor flexibilización monetaria, y neutralizar el impulso inflacionario derivado de la guerra contra Irán.
En un momento en que Trump exige tipos de interés mucho más bajos, el exfinancista y exgobernador de la Fed, de 56 años, ha insistido, desde que el mandatario lo nominó en enero, en mostrarse públicamente como un halcón respecto del control estricto de la inflación y contrario a prolongar las políticas expansivas.
En ese sentido, ha criticado con dureza el manejo de la pandemia y la pospandemia por parte de la Fed, liderada por su antecesor, Jerome Powell, a quien acusa de permitir que la economía se sobrecalentara al mantener los tipos cercanos al 0% durante casi dos años.
Nacido en Albany, capital del estado de Nueva York, en 1970, Warsh se licenció en Políticas Públicas en Stanford y en Derecho por Harvard. Además, cursó un posgrado en Finanzas y Economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), antes de llegar a Wall Street en 1995.
Fue vicepresidente y director ejecutivo del área de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley hasta el 2002, cuando George W. Bush lo nombró asistente especial para Política Económica y secretario ejecutivo del Consejo Económico Nacional, donde se ocupó de mercados de capitales, regulación financiera y seguros.
Tras ser nominado por Bush, Warsh integró entre el 2006 y el 2011 la Junta de Gobernadores de la Fed, donde se labró una reputación como defensor de una firme disciplina para controlar las presiones inflacionarias.
Después de abandonar la entidad emisora, el financiero compaginó distintos cargos en el sector privado, entre ellos, integrar las juntas directivas del gigante logístico UPS y del emporio minorista Coupang.
Después de que Trump lo nominara oficialmente para dirigir la Fed en enero, Warsh defendió además, ante el Comité Bancario del Senado, la necesidad de que el banco central no incursione en ámbitos que, según él, no le corresponden, como las políticas contra el cambio climático y otros debates sociales, como considera que ocurrió durante el mandato de Powell.
Trump ha dicho públicamente en varias ocasiones que espera que, con Warsh al frente, la Fed rebaje la tasa de referencia, una posibilidad que, por el momento, parece complicada debido al aumento de los combustibles y con el IPC cerca del 4% interanual.
También por las propias convicciones de Warsh, quien aboga por ser más estricto con las metas inflacionarias, y por la composición del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).
A excepción de Steven Miran, economista postulado por Trump el año pasado, la mayoría de los 12 miembros con derecho a voto del FOMC se han mostrado inclinados a mantener las tasas en su nivel actual —una horquilla entre 3.5% y 3.75%—, al menos hasta que se aclare el panorama relacionado con el cierre del estrecho de Ormuz.
Incluso antes del estallido de la guerra, las perspectivas de una rebaja significativa del precio del dinero en EE. UU. este año eran tibias, según reflejan los últimos tres informes trimestrales de Proyección Económica de la Fed.
A esto se suma que Powell decidió romper con la tradición al abandonar la presidencia y permanecer como miembro de la Junta de Gobernadores, al menos hasta que la investigación interna que lleva a cabo la propia Fed, a instancias de Trump, “concluya de manera definitiva y transparente”.
Powell fue acusado por el Gobierno de malversar fondos para la renovación de la sede de la Fed en Washington, imputación que fue retirada después de que un juez federal consideró que estaba motivada políticamente y de que un senador republicano amenazó con no apoyar el nombramiento de Warsh si el Departamento de Justicia no abandonaba el caso.



