Guatemala

El placer de la propia compañía: claves para fortalecer la autonomía emocional

Estar soltero es una etapa ideal para conocerse a sí mismo y permitir un espacio oportuno para disfrutar de la propia compañía.

Desde los primeros años de vida se enseñan patrones sociales que, supuestamente, deben seguirse: crecer, tener pareja, casarse antes de determinada edad y formar un hogar. La soltería se estigmatiza como un “tiempo de espera” que, si se prolonga demasiado, comienza a “preocupar”.

Contrario a las expectativas sociales y culturales, la soledad elegida puede generar bienestar, al permitir un espacio oportuno y necesario para disfrutar de la propia compañía.

Desde la psicología, hoy se propone entender la soltería no como “falta de pareja”, sino como una etapa que tiene identidad propia. Se sugiere verla como un espacio de autoconocimiento, autonomía emocional y crecimiento personal. La diferencia está en que la soledad elegida puede generar bienestar, mientras que la soledad emocional se relaciona con desconexión afectiva”, explica Nancy Gálvez, psicóloga clínica y máster en gestión humana y organizacional.

Culturalmente, la soledad se ha asociado con el abandono, el fracaso o la melancolía. Incluso, la Real Academia Española la define como “carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Pesar y melancolía que se siente por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo”.

“Hoy entendemos que aprender a estar con uno mismo es una fortaleza psicológica, ya que una persona que disfruta de su compañía suele tomar decisiones más conscientes y construir relaciones menos dependientes”, asegura la experta.

El psicólogo Juan Chivalán coincide en que la soltería es una etapa del ciclo vital que puede ser muy productiva en la vida de una persona.

“Puede buscar o establecer otros vínculos que no necesariamente sean una pareja; puede ser amistad o con la misma familia. También puede ser un tiempo de autoconocimiento, de crecimiento personal, un tiempo ideal para reflexionar sobre su propia vida”, afirma.

Habilidad que se fortalece

Estar solo puede actuar como un espejo emocional, porque deja más visibles aspectos internos que normalmente se distraen con actividades o relaciones. Por ello, durante ese tiempo pueden aparecer inseguridades, miedo al rechazo, necesidad de validación o sensación de “no ser suficiente”. Sin embargo, según Gálvez, esta etapa puede ser una oportunidad para conocerse mejor y fortalecer la autoestima.

Más que un superpoder, disfrutar de la propia compañía es un aprendizaje. Según los expertos, no se trata de forzarse a amar la soledad de inmediato, pues aprender a estar con uno mismo es una habilidad emocional que se fortalece con la práctica.

Freud dice: 'Ama y trabaja'. Entonces, cuando una persona está soltera, puede redirigir esa parte amorosa hacia sus actividades. Cuando redirige ahí su energía es donde surge la creatividad, porque, en lugar de dirigirla hacia una persona, la redirige en su trabajo, en el arte u otras actividades cotidianas”, explica Chivalán.

El proceso puede comenzar con momentos cortos y agradables, como una caminata al aire libre, tomar un café o hacer algo que genere bienestar personal. La idea es transformar el tiempo a solas en un espacio seguro y no en un castigo emocional.

Se puede iniciar con pequeñas acciones, como hacer actividades solos, aprender a identificar nuestras emociones, tener hobbies y cuidar nuestra salud mental. Construir una rutina personal ayuda mucho a sentirse más cómodos con la propia compañía”, dice Gálvez.

En ese proceso, se sugiere implementar algunas actividades y prácticas que fortalecerán la relación consigo mismo:

  • Aprender a hacer diferentes actividades sin depender siempre de alguien más
  • Reducir la comparación constante con otras personas
  • Construir una rutina de autocuidado
  • Identificar pensamientos negativos sobre la soltería o la soledad
  • Promover vínculos sanos sin perder espacios personales
  • Buscar acompañamiento psicológico si la soledad genera sufrimiento

En un mundo donde la mayoría de las personas buscan validación inmediata, poder disfrutar de uno mismo representa estabilidad emocional y autenticidad”, afirma la psicóloga.

“Yo creo que cuando la persona logra redirigir su energía en su trabajo podemos hablar de una persona satisfecha y creativa. Es una persona que contagia esa satisfacción, ese espacio de creatividad que está viviendo en ese tiempo”, dice Chivalán.

El psicólogo también sugiere actividades como viajar, aprender nuevas habilidades, cocinar y realizar actividades manuales y artísticas, según los gustos e intereses de cada persona.

Ni egoísmo ni aislamiento

Estar solo y sentirse solo no es lo mismo. La primera es una condición física, es decir, no tener compañía en un momento determinado. En cambio, sentirse solo es una experiencia emocional que puede aparecer incluso estando rodeado de personas.

Por tanto, aprender a estar y disfrutar consigo mismo es necesario, pues no siempre habrá alguien más cerca. Aprovechar, disfrutar y sentirse bien consigo mismo sin depender de la validación externa e, incluso, elegir la propia compañía no es egoísmo, sino autonomía emocional, bienestar psicológico y autoaceptación.

Según Gálvez, ese tiempo a solas favorece la reflexión, la creatividad, la imaginación y la conexión interna.

"Estar soltero no significa estar incompleto"

Estar soltero no significa estar incompleto. Muchas veces es una etapa en la cual la persona se conoce mejor, redefine prioridades y construye bienestar desde otros aspectos de su vida. Desde la psicología, esos momentos ayudan a ordenar pensamientos, procesar emociones y desarrollar mayor claridad en nuestro desarrollo personal”, explica.

Sin embargo, tampoco se trata de que esa elección por el espacio propio se confunda con aislamiento social. La diferencia entre una y otra está en la intención y la búsqueda de equilibrio.

No estamos hablando de aislamiento, porque la persona sigue consolidando vínculos de amistad, compañerismo y familiares”, dice Chivalán.

El aislamiento aparece cuando se evita constantemente el contacto humano o se usa la soledad como mecanismo de defensa, mientras que el bienestar emocional necesita tanto conexión con uno mismo como vínculos significativos con otros seres humanos.

“Como seres humanos necesitamos afecto y conexión. El equilibrio está en poder disfrutar los espacios personales sin cerrarse emocionalmente a los demás. Es sano valorar la independencia, pero también permitirse relaciones afectivas sanas que acompañen y enriquezcan nuestra vida”, asegura Gálvez.

Agrega que, cuando una persona no tolera estar consigo misma, suele buscar en la pareja una solución a vacíos emocionales, lo cual puede llevarla a tener relaciones dependientes basadas en el miedo a quedarse sola.  “Aprender a disfrutar de la propia compañía permite relacionarse desde la elección y no desde la necesidad”.

ESCRITO POR:

Delia Franco

Periodista de Prensa Libre para el área de bienestar, cultura y tendencias. Con 10 años de experiencia en periodismo escrito y televisivo.

'; $xhtml .= '