Fútbol Nacional
Clausura 2026: Xelajú busca remontar y Municipal quiere conquistar la copa 33
Bajo la luna altense, Xelajú y Municipal definen esta noche al nuevo campeón del fútbol guatemalteco.
Xelajú y Municipal definen esta noche al campeón nacional en el estadio Mario Camposeco (fotoarte: Prensa Libre).
Cuando el reloj marque las 20 horas y la luna de plata luzca sus mejores galas sobre el cielo quetzalteco, el histórico estadio Mario Camposeco será el escenario donde se escribirá el último capítulo del Torneo Clausura 2026.
La ciudad altense respirará futbol. Entre cohetillos, cánticos y una ovación ensordecedora, cerca de 13 mil aficionados convertirán el coloso occidental en un hervidero de emociones.
Entonces sonará con fuerza Luna de Xelajú, ese himno inmortal de Paco Pérez que hace estremecer y que esta noche será cantado con un solo propósito: empujar a Xelajú MC hacia la remontada. Los aficionados se aferrarán a las cartas de una gitana que siempre les presagia salir campeón.
La casa superchiva se convertirá en un territorio hostil para Municipal. Será una final con todos los ingredientes de una noche histórica.
Frente al césped impecable, como silencioso testigo, estará el nuevo trofeo presentado recientemente por la Liga Nacional, esperando al equipo que logre levantarlo al cielo: puede ser la ansiada octava luna para Xelajú MC o el título 33 para Municipal, cifra que agrandaría aún más la leyenda escarlata.
La mesa está servida
Municipal llega con la ventaja que construyó con autoridad en la ida, tras imponerse 4-1 en el estadio Manuel Felipe Carrera. Aquel golpe fue tan contundente como inesperado, por la manera en que desnudó las falencias defensivas del cuadro altense y dejó a los dirigidos por Mario Acevedo con un panorama favorable.
Los rojos tienen la serie en sus manos y cuentan con la experiencia suficiente para administrar el resultado. El oficio de sus futbolistas y el peso histórico de una institución acostumbrada a estas instancias les permiten llegar con temple, sin necesidad de desesperarse ni caer en excesos de confianza.
Y ahí radica su mayor desafío. Porque si algo ha demostrado Xelajú en su historia reciente es que nunca se le puede dar por muerto. Municipal lo sabe bien. En el 2010, fueron los escarlatas quienes celebraron un bicampeonato en Quetzaltenango tras aplastar 7-1 en el global. Esa herida aún vive en la memoria altense, pero también funciona como advertencia para evitar excesos de confianza.
Con la fe intacta
Del otro lado está un equipo herido, pero no derrotado, según declaró el técnico Roberto Hernández. La goleada sufrida en la ida golpeó fuerte el ánimo de Xelajú MC, pero en el campamento superchivo no hay espacio para la resignación.
El estratega mexicano ha trabajado contrarreloj para levantar a un grupo que llega golpeado física y emocionalmente. A las lesiones se suma la ausencia sensible de Jorge Aparicio, capitán y eje del mediocampo, suspendido para el duelo decisivo. Una baja que obliga al técnico mexicano a reinventar su esquema y apostar por variantes que le permitan recuperar equilibrio sin perder agresividad.
La misión parece titánica, pero este equipo ha construido su identidad precisamente desde la adversidad. En los cuatro títulos de torneos cortos que presume la institución altense, el denominador común ha sido remar contra la corriente. Xelajú sabe sufrir, resistir y resurgir.
Para forzar el alargue, Xelajú necesita ganar por tres goles. Cuatro le darían la gloria inmediata. No existe margen de error ni espacio para especular. Será necesario atacar con valentía, pero también con inteligencia, porque enfrente habrá un rival dispuesto a castigar cualquier descuido con la contundencia que mostró en la ida.
La afición también juega
Durante toda la semana, los seguidores quetzaltecos han transmitido un mensaje de respaldo. Han llenado las redes sociales de mensajes y en las calles resaltan los colores rojo, blanco y azul, con una sola consigna: “¡Elijo creer!”.
Dos equipos, dos ciudades y dos historias chocarán esta noche bajo la luna altense. Una afición celebrará con júbilo; la otra deberá guardar sus banderas y posponer la fiesta.
Termina oficialmente el reinado de Antigua GFC y esta noche nacerá un nuevo monarca del futbol guatemalteco. El Mario Camposeco será testigo. La historia espera.

