CLIMA

Emergencias por fenómenos naturales marcan julio y agosto en Guatemala

Lluvias, inundaciones, actividad sísmica y volcánica han generado emergencias en Guatemala durante julio y los primeros días de agosto, mientras el fenómeno de El Niño comienza a incidir en las condiciones climáticas del país.

Actividad explosiva del Volcán de Fuego registrada durante diciembre, con emisión de gases y ceniza, según reportes del Insivumeh, en la imagen se muestra una explosión de enero 2025. (Foto, Prensa Libre: Glenda Burrión)

Inundaciones, sismos y erupciones son algunos de los fenómenos naturales que, aunados al fenómeno de El Niño han afectado a Guatemala durante julio y lo que va del mes de agosto. (Foto Prensa Libre: Glenda Burrión)

Varios son los eventos climatológicos y naturales que han afectado el territorio nacional en julio y en lo que va de agosto, lo que ha generado la movilización de los equipos de emergencia de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Los equipos de emergencia de la Conred, en coordinación con otras entidades, como el Ejército de Guatemala y las municipalidades de varias localidades, han atendido diversas emergencias derivadas de distintos fenómenos climáticos y naturales, así como los efectos del fenómeno de El Niño, que ya está afectando a todo el territorio nacional.

Lluvias e inundaciones

Durante la segunda semana de julio, las fuertes lluvias que afectaron el nororiente del país causaron serias inundaciones que afectaron principalmente a varias comunidades de Izabal y Alta Verapaz.

Según datos de la Conred, las localidades que resultaron más afectadas fueron San Cristóbal Verapaz y Fray Bartolomé de las Casas, en donde se reportaron daños en más de 300 viviendas y más de 358 familias afectadas. También en El Estor, Izabal, se reportaron más de 230 viviendas dañadas y más de 200 familias afectadas por estos eventos.

Luego de las inundaciones, los pobladores de estas localidades y otras aledañas que resultaron afectadas reportaron daños en cultivos y la pérdida de cosechas completas a consecuencia de las inundaciones.

Movimientos telúricos

Tan solo unos días después de las inundaciones en Alta Verapaz e Izabal, los guatemaltecos se alarmaron a consecuencia de la actividad sísmica. El 17 de julio, a las 8.48 horas, se registró un movimiento telúrico de magnitud 7.4 con epicentro en el océano Pacífico.

Este movimiento telúrico fue sensible en varias partes del territorio nacional y generó alarma entre la población, ya que, debido a la hora en que ocurrió, gran parte de los ciudadanos ya se encontraba en sus centros de trabajo, mientras que los menores estaban en sus respectivos centros de estudios. Afortunadamente, no se reportaron víctimas ni daños materiales de consideración.

Según datos del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), el 17 de julio ocurrieron 155 sismos, de los cuales 22 fueron sensibles, incluido el ocurrido en horas de la mañana.

El Insivumeh reporta que durante julio se registraron mil 323 sismos de diferentes intensidades, de los cuales 46 fueron sensibles.

Actividad volcánica

Pero no solo las emergencias provocadas por las lluvias y la actividad sísmica afectaron al país. El pasado 3 de agosto, el volcán de Fuego entró en fase de erupción y alarmó a los pobladores de los departamentos y las comunidades aledañas al coloso.

Durante más de 50 horas, el coloso expulsó gases, cenizas y material piroclástico, lo que provocó que los habitantes de varias localidades fueran evacuados y trasladados a diferentes albergues habilitados por la Conred.

Durante la emergencia provocada por la erupción del volcán, la Conred desplegó equipos en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, y se evacuó a cientos de habitantes de las comunidades de estos departamentos aledañas al coloso.

Asimismo, la Conred explicó que la ceniza emanada por el volcán se desplazó desde el oeste hacia el suroeste y afectó a departamentos como Chimaltenango, Sololá, Quetzaltenango, Suchitepéquez, Retalhuleu y San Marcos.

Fenómeno de El Niño

Pero, además de las fuertes precipitaciones, los sismos y las erupciones, el territorio nacional también está siendo afectado por el fenómeno de El Niño, el cual también dio inicio en julio.

Según indica Paris Rivera, investigador del Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad (CEAB) de la Universidad del Valle de Guatemala, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) “confirmó oficialmente el desarrollo del fenómeno de El Niño y las proyecciones indican que podría fortalecerse hacia finales de 2026”.

El experto indica que su análisis sobre este fenómeno se llevó a cabo utilizando metodologías basadas en años análogos y en proyecciones estadísticas del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI).

Según indica el experto, durante esta segunda mitad del año en Guatemala habrá menos lluvias, temperaturas mucho más altas de lo normal y un aumento significativo de los riesgos asociados a las sequías e inundaciones en el país.

“Los análisis indican que entre julio de 2026 y febrero de 2027 predominarán temperaturas superiores al promedio y una canícula más intensa y prolongada, especialmente durante agosto y septiembre”, afirma.

Según las proyecciones, agosto será el mes con la mayor reducción de las lluvias, indica Rivera.

“Agosto sería el mes con la mayor reducción de lluvias, mientras que octubre podría traer una recuperación desigual: algunas regiones recibirían lluvias intensas que aumentarían el riesgo de inundaciones y deslizamientos, mientras otras continuarían con déficit de precipitación”, afirma.

Rivera explica que, derivado del fenómeno de El Niño y de mantenerse las condiciones actuales, el país sufriría varias consecuencias, tales como:

  • Menor disponibilidad de agua para consumo y agricultura
  • Mayor estrés para los cultivos durante la canícula
  • Incremento del riesgo de incendios forestales
  • Posibles inundaciones y deslizamientos en octubre, principalmente en la Franja Transversal del Norte y la Bocacosta

Ante este panorama, Rivera recomienda fortalecer la gestión del agua y de los recursos hídricos del país. También aconseja un monitoreo constante de las condiciones climáticas y mantener las medidas de prevención ante incendios forestales debido a las altas temperaturas. Además, recomienda mantener los sistemas de alerta temprana ante posibles inundaciones, principalmente durante el último trimestre del año.

ESCRITO POR:

Periodista de Prensa Libre especializado en temas políticos y electorales. 
Con experiencia periodística de 20 años en medios escritos, televisivos y radiales.

Carlos Gómez

Periodista de Prensa Libre especializado en temas políticos y electorales. Con experiencia periodística de 20 años en medios escritos, televisivos y radiales.