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Clima en Guatemala: lluvias darán un breve respiro, pero El Niño prolongará la sequía

Las lluvias continuarán por unos días, pero no compensarán el déficit acumulado desde mayo. Expertos explican qué ocurrirá en los próximos meses.

Una onda del este genera las lluvias que se registran desde el 18 de septiembre. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Luego de semanas de altas temperaturas y días secos, esta semana se han registrado lluvias intensas en distintos puntos del país. Sin embargo, no son suficientes para compensar el déficit de precipitaciones que se registra desde mayo y tampoco marcan el fin de la sequía.

Carlos Duarte, del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna), menciona que las lluvias continuarán por unos días como producto de ondas del este que vienen del océano Atlántico e impactan de manera indirecta a Guatemala.

Estas tormentas empujan el calor que genera el fenómeno El Niño y propician condiciones húmedas, pero este efecto es de corta duración: puede seguir por unos días y perder su influencia, para regresar a un tiempo seco.

“Aunque llueva por unas semanas, no alcanzará para que el año se empareje”, dice Duarte.

El pronóstico del Iarna señala que las precipitaciones comenzaron el 18 de septiembre y persistirán hasta el 30 de octubre. Durante la primera semana, la intensidad sería alta, con niveles de 2 a 4 pulgadas de agua (entre 50 y 100 milímetros). Luego se observará una disminución y llegará menos de 1 pulgada de lluvia, principalmente en la zona del Pacífico y en el centro del país, hasta volver al estado deficitario.

No se descarta que nuevas ondas del este impacten con lluvias al país; sin embargo, el fenómeno de El Niño disminuye esa probabilidad. Actualmente es la temporada de huracanes en el Atlántico y, en un siglo, esta es la primera vez que no se ha registrado ninguno, destaca Duarte.

“Estamos ante un espejismo de lluvia. Hay una tormenta que nos trajo lluvia, pero nos encontramos en un sistema de El Niño que es más grande, y al disiparse esta u otras tormentas regresaremos a los efectos del fenómeno”, agrega.

Impacto

Paris Rivera, investigador en Clima e Hidrología de la Universidad del Valle de Guatemala, afirma que el fenómeno de El Niño está presente desde mayo.

La probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte es del 90%, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

Las proyecciones apuntan a condiciones secas en todo el país para el último trimestre del 2026 y persistirán durante los primeros meses del próximo año, lo que tendrá serias repercusiones en la agricultura y en la seguridad alimentaria de las familias.

Para Duarte, no hay marcha atrás con las cosechas que ya se perdieron por la sequía prolongada. Las lluvias de los últimos días puede que animen a algunos agricultores a sembrar nuevamente, pero el riesgo de que la segunda cosecha también se pierda es alto, ya que la intensidad de las precipitaciones en un corto tiempo puede lavar los suelos, arrastrar las semillas y dañar los cultivos.

“Muchas familias, principalmente en el corredor seco, estarán en inseguridad alimentaria, porque no cosecharon el maíz que sembraron o no pudieron sembrar, porque no llovió. Lo que les queda es vender su mano de obra como jornal, pero, por la falta de lluvia, nadie está contratando jornales en la agricultura”, agrega el investigador del Iarna.

La sequía y la lluvia que se ha presentado en los últimos días causan daños en las siembras, principalmente de maíz. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Pero el impacto no solo alcanza al agricultor de subsistencia, sino también a los productores comerciales que necesitan el caudal de los ríos o el agua de pozos para que funcionen los sistemas de riego. Esto puede reducir la producción o comprometer la calidad de los cultivos.

La última estimación del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) es que la sequía dañó 178 mil 336.15 hectáreas de cultivos, cifra que supera las 70 mil afectadas durante el último Niño, que se registró en el período 2023-2024.

El déficit de precipitaciones se mantiene desde mayo hasta mediados de septiembre, y Duarte explica que, en promedio, se registra una caída de seis milímetros diarios de lluvia.

Hay un segundo efecto: las altas temperaturas, que han aumentado entre 2 y 3 grados centígrados en lugares como Petén, Zacapa y la costa sur.

La combinación de estas dos anomalías tiene un impacto negativo en la agricultura. Primero, las lluvias son escasas y, segundo, la poca agua que cae se evapora por el calor y mantiene secos los suelos.

También afecta la salud de la gente, debido a que las olas de calor causan deshidratación, principalmente en niños y ancianos. Hay menos disponibilidad de agua para el consumo en ríos y pozos, y las personas deben caminar más para conseguir el vital líquido, que luego almacenan en recipientes. Estos depósitos pueden convertirse en criaderos de zancudos y propagar enfermedades como el dengue.

¿Qué esperar?

Los fenómenos climáticos serán cada vez más frecuentes y no se tiene certeza de cuándo se presentará otro Niño intenso como el que actualmente afecta al mundo. Por ello, Duarte señala que “lo único que podemos hacer, es adaptarnos”.

Pero esa adaptación no pasa solo por lo que individualmente haga cada persona, sino también por la implementación de políticas públicas.

“Los gobiernos son los únicos que tienen recursos suficientemente para poder implementar políticas que ayuden a los más vulnerables a adaptarse a estos cambios en el clima”, agrega el investigador, como transferencias condicionadas, la distribución de semillas más resistentes a la sequía o capacitación para cosechar agua.

A criterio del investigador del Iarna, la reacción en Guatemala para atender la crisis de la sequía es tardía y lenta, pues desde el atraso de la temporada de lluvia ya se sabía que, para muchos agricultores, la primera cosecha fracasaría.

“El llamado es a que el Gobierno reaccione, a que entienda la magnitud de la emergencia alimentaria que se viene de persistir las condiciones secas, y creemos que así será, porque después de estas tormentas volverá la sequía”.

Carlos Duarte, del Instituto de Investigación en Ciencias Naturales y Tecnología (Iarna)

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.