Juan Carlos Lemus @juanlemus9

Juan Carlos Lemus

NOTAS DE Juan Carlos Lemus

La mexicana Avelina Lésper vino a decir lo que ha dicho cientos de veces en otros países, que el arte contemporáneo es una farsa; que los museos, instituciones de enseñanza artística, curadores, dueños de galerías y casas de subastas como Christie's venden basura. También, que los llamados artistas contemporáneos buscan fama inmediata y lo espectacular para llamar la atención de los promotores. En otras palabras, que el arte contemporáneo es una mafia integrada por mercantilistas y fanfarrones que hacen performance, happening, vídeo, instalaciones, ready made, entre otras formas de expresión. Es de suponer que tiene detractores.
Ya que se inmiscuye en intereses públicos, por qué no habríamos de solicitarle atentamente al Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif) que se devuelva hacia sus asuntos internos. Esta es una invitación a que desaloje el paso.
Un joven de 19 años es el supuesto asesino de su padre. Tiene antecedentes de mala conducta, es hábil en el manejo de las navajas; un indeseable. La noche del crimen, un testigo asegura que lo escuchó gritar que lo mataría. Otra persona dice haber visto cuando lo apuñaló. Como agravante, el muchacho dijo que la noche de los acontecimientos estaba en el cine. Los detectives, sin embargo, aseguran que cuando lo aprehendieron ni siquiera supo decir qué película había visto.
Que el sistema cambie, suena bien. Lo difícil es remangarse y meterse al charco, hundir las manos en la cloaca y destapar las tuberías. No digo que quien no lo hace sea culpable, pues repetir que “cambiar el país es tarea de todos” se volvió trampa para que otros hagan y no hacer uno nada; y es, por cierto, el estribillo presidencial usado para endosarnos sus errores.
Hace pocos días, surgió en Radio Teatro Infantil “Marta Bolaños de Prado” la preocupación porque el director de Radio TGW habría querido modificar, se supone, la transmisión tradicional en vivo del programa y hacerlo pregrabado. Entiendo que el asunto se solucionó y todo quedó aclarado. El incidente permite, sin embargo, abrir a discusión la importancia que tiene para un país el género teatral, el teatro para niños, el teatro infantil, el radioteatro, el radioteatro para niños y el radioteatro infantil. Aunque parezcan lo mismo, no lo son. Mi objetivo al citarlos no es didáctico ni pretendo discurrir sobre cada uno, pues hay información teórica más valiosa de lo que podría decir, publicada en sitios especializados y en libros.
Hay dos Guatemalas, la verdadera y la que gobierna Jimmy Morales. En la del presidente, los niños esperan con alegría su llegada a la escuela para que les cuente un cuento; los soldados se convierten en carpinteros; hay monitos que hablan; hay viejos políticos y militares jubilados vestidos con pañales. Son la “nueva política”. Funcionarios flotan dando vueltas como las escenas de Perdidos en el Espacio; entre ellos, felizmente dando vueltas va el alcalde de Mixco, Neto Bran, con pistola al cinto, que otro día va montado a caballo en un tiovivo diciendo adiós a las cámaras. Neto no es funcionario de Jimmy, pero ya da pistas de que se encuentra en la misma dimensión.
Es la noche del jueves 9 de junio reciente. Humberto Ak´abal está al centro del escenario, en el Lux. Sus largos cabellos blancos caen sobre un elegante saco momosteco. La sala está repleta. Hay personas sentadas hasta en el piso. El poeta saluda en quiché. Luego, comparte en castellano lo mucho que había deseado escribir ese libro. Se refiere a su Paráfrasis del Popol Wuj.
Darth Vader, traje negro, máscara como de calavera metálica, estaba petrificado, con la espada sostenida en alto, en un lugar de la Sexta Avenida de la zona 1.
El título de esta columna es de la novela de G. K. Chesterton, una pieza literaria rara, como raro es nuestro país. Antes de proseguir, alerto, a quien quiera leerla, que revelaré detalles de dicha obra del escritor inglés.
La salida sería de madrugada. Con la mochila llena de alimentos, botellas de agua, ropa, algún libro y una bolsa para dormir, enrollada, ustedes y yo podríamos ir de excursión al Mapa en Relieve, único lugar del país donde los ríos están completos, las montañas están verdecidas por parejo y la neblina surca los montes que rodean los lagos.