Magalí Rey Rosa

Magalí Rey Rosa

NOTAS DE Magalí Rey Rosa

La semana pasada, en mi artículo ¡Por supuesto! sobre echar desechos mineros en lo profundo del mar, cometí un error que quiero corregir. Aunque yo entrecomillé la palabra "concluye", el documento que cité no incluye conclusiones, ya que su propósito es presentar la idea de poner los depósitos de colas mineras en lo profundo del mar como una opción viable, que cuenta con respaldo científico. La práctica no es nueva y el documento así lo reconoce. Lo que no dice con igual claridad es que aún no hay suficientes datos científicos sobre lo que sucede en las profundidades marinas debido a esas descargas. Lo cual ocurriría en el caso de que en Chile se acepte la propuesta gubernamental: la población civil no puede monitorear el fondo del mar.
El jueves 26 de junio se publicó en  el diario oficial el gol que nos metieron los diputados al Congreso de la República y el ministro de Agricultura: la Ley para la Protección de Obtenciones Vegetales, mientras todos mirábamos el Mundial. Se parece a otras, aprobadas o propuestas en países que también tratan de cumplir con los compromisos adquiridos con el TLC, para garantizar derechos de propiedad intelectual. En otros países hubo debate serio sobre la conveniencia de tener semejante ley. Aquí no. Uno de los temores generalizados que provoca es que podría permitir que se patente la biodiversidad. El objeto de la ley aquí aprobada es "el reconocimiento y protección de los derechos del obtentor de una variedad vegetal nueva amparado por un título de protección vegetal...",  y se aplicará, inicialmente,
Llevo más de 15 años escribiendo  sobre temas relacionados con la ecología. Antes casi nadie tenía idea de lo que significa ecología, hoy lo eco está de moda; da lo mismo, casi nadie reacciona ante la destrucción irreversible de nuestra riqueza natural. En las últimas décadas del siglo XX,  los temas que merecían escasísimos titulares y pequeñas notas de prensa eran la deforestación, los incendios, el tráfico y la extinción de especies. A inicios del siglo  XXI  se agregaron problemas graves, como la explotación petrolera en áreas protegidas y la minería metálica. Tradicionalmente, aquí se señalaba a los ciudadanos empobrecidos de las ilegalidades contra la naturaleza, tachándoseles —además—  de ignorantes.
El lunes 23 de junio del 2014, en 29 lugares del interior del país, más de 50,000 indígenas hicieron un paro que firma la demanda del Pueblo Maya. Difícil, para quienes vivimos en la ciudad capital, entender lo que realmente sucedió, porque los medios de comunicación locales lo etiquetaron, con leves diferencias, como "bloqueo campesino de carreteras" ilustrado con imágenes de sindicalistas con camisetas rojas. ¿Será que nadie entiende la importancia de este esfuerzo ¡pacífico! de muchos miles de compatriotas para que el gobierno escuche sus peticiones?
Puede ser frustrante observar la realidad guatemalteca. Nuestros indicadores sociales aúllan a los cuatro vientos la miserable condición en que se encuentra la población; mientras unos pocos se enriquecen y no alcanzan a entender la desesperación de los demás. Hay signos de descomposición, corrupción, indiferencia, violencia e intolerancia por todas partes. Como guinda para nuestro pastelón, la mayoría de funcionarios públicos viola impunemente cualquier ley. A nuestra sensación de impotencia y desamparo la supera solamente nuestra indignación.
Se acabó Semana Santa, y pasó—desapercibido, como siempre— el Día de la Tierra. En un artículo publicado en The Nation, Wes Stephenson escribe: "que se joda el Día de la Tierra... que este sea el último". Estoy de acuerdo con él. "¿Quieren algo extremo?" pregunta. "Seguir haciendo las cosas como siempre es extremo. Pregunten a un científico climático. El edificio se nos está quemando. Los inocentes —los pobres, los oprimidos, los niños, nuestros propios niños— están dentro. Y el petroEstado americano está echando gasolina, no agua,
Uno de los retos más importantes -si queremos un país más justo- es lograr que nuestro sistema de justicia funcione. Hoy, la búsqueda de justicia suele convertirse en pesadilla, porque las instituciones son disfuncionales y hay mucha corrupción. Quienes -a pesar de todo- creen que es posible alcanzar justicia en Guatemala, son héroes y heroínas que abren caminos, derriban muros y sientan precedentes importantes para el resto de la población. Los padres de Nahomy, Juan Carlos y Ángel, los estudiantes que murieron en circunstancias extrañas,
Entre tanta nota negativa que ahoga nuestra vida cotidiana, destaco -nuevamente- el esfuerzo que hace un grupo de organizaciones e instituciones locales, alentadas por un espíritu francamente italiano -con claro liderazgo de la embajada y la participación de varias importantes organizaciones ambientalistas de Italia- para recordarnos de la urgencia de intervenir "de forma incisiva y determinante, a favor de la protección y valorización ambiental, económica y cultural de una de las maravillas de Guatemala y del mundo entero: el Lago de Atitlán".
Hay pocas noticias tan buenas como la del segundo aniversario de la resistencia de La Puya. Para quienes no lo saben, este es el movimiento de resistencia pacífica iniciado por los pobladores de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc para impedir que una compañía minera —que pretendía explotar oro y plata en esos municipios a partir de engaños, irregularidades y permisos dudosos— se instalara en su vecindad. Estas mujeres, hombres, niñas y personas de la tercera edad se organizaron para impedir la entrada al terreno que ocupa la minera. En vez de descansar y convivir en familia,
La situación en que nos encontramos es lamentable; y no veo cómo vamos a salir del hoyo de corrupción, incapacidad y cinismo en el que se hunde Guatemala, cada vez más profundo y oscuro. La mayoría de la población puede, apenas, sobrevivir; mientras hay funcionarios públicos, líderes políticos y astutos emprendedores que se ocupan de despojar al país y a la población de bienes y derechos, sin que nadie parezca inmutarse. Así como en el pasado el doctor -que no es doctor- logró que se aprobara en el Congreso la ley de Fonpetrol para que se pudiera