Pedro Trujillo

Doctor en Paz y Seguridad Internacional. Profesor universitario y analista en medios de comunicación sobre temas de política, relaciones internacionales y seguridad y defensa.

NOTAS DE Pedro Trujillo

La única manera de poder invertir y contar con recursos para el futuro es ahorrar, que es justamente lo que los Estados no hacen.
O salimos de la basura política a la que nos hemos habituado o estaremos en cuarentena mental por otros 200 años.
Qué más daba un saludo, si al día siguiente podías hacerlo. Qué importaba un abrazo o un beso olvidado por la mañana, si podías recuperarlo.
El famoso coronavirus ha vuelto a ponernos a prueba y revelado la idiosincrasia habitual, sin cambios sustantivos.
El pánico ha liderado la toma de decisiones y lo racional se ha supeditado a la emotividad del momento transmitida inmediatamente por redes.
De ahí esas teorías, repetidas a la saciedad, del heteropatriarcado y el consecuente desprecio del hombre.
Los Estados se han ido esquilmando en la medida que estas prácticas se han perfeccionado en todos los niveles.
Nos satisface más ver la mentira vestida que la verdad desnuda, tal y como predijera Jean-Leon Gerôme en una preciosa fábula.
El amor llega sin que se le espere, pero también se marcha sin esperarlo. No hay fórmulas para retenerlo, aunque nos empeñemos.
El sistema de pesos y contrapesos les genera desgaste y no están dispuestos a debatir porque su concepción autoritaria no lo permite.